Julio Le Parc regresa a Madrid con «En Movimiento»

El artista cinético y del movimiento inaugura su primera exposición en la capital de la mano de la Galería que está convirtiéndose en el eje de unión entre Madrid y un París que quiere retomar la supremacía mundial del arte.

La Galería Albarrán Bourdais se atreve a abrir exposición el día después de la apertura de ARCOmadrid 2025, por la mañana y con un chocolate con churros con «En Movimiento», del artista argentino Julio Le Parc, uno de los últimos representantes vivos del Op-Art y el Arte Concreto.

Esta supone su primera individual en la ciudad de Madrid en las últimas tres décadas y la primera con la galería, con piezas que abarcan prácticamente todo el recorrido de su extensa carrera y producción, desde el año 58 hasta el momento actual, comisariada por su propio hijo, Yamil Le Parc que tuvo el gesto de darnos una charla privada sobre la obra y vida de su padre, así como sobre las piezas expuestas que tan bien conoce. 

«El Movimiento», de Julio Le Parc, estará expuesta en la galería Albarrán Bourdais

Todo sobre la nueva exposición de Julio Le Parc en Madrid

Estructuras móviles monocromas suspendidas de gran escala acompañan a un flujo líquido de colores que recorren como corrientes las paredes de la galería formando los rectángulos que conforman las piezas, un arcoíris concreto que recorre toda una vida de ingeniería cinética de la imaginación, una ordenación del mundo a partir de la refracción lúdica de la luz, campos de color que estallan al encontrarse con otros en mil millones de fragmentos puntillistas realizados a mano, donde la luz y la sombra juegan el eterno juego de confrontarse, perseguirse y encontrarse. Donde el silencio se convierte en un runrún sonoro de una placidez sedante.

Otras piezas se salen de las dos dimensiones como gusanos curiosos reptando a lomos de la geometría, cabalgando el flujo que no cesa de un arcoíris atemporal. El concepto de un laberinto que se expresa por planos en vez de por calles, con entradas y salidas dimensionales, que se abren y se cierran arbitrariamente por sus refracciones de luz constante.

«El Movimiento», de Julio Le Parc

Formado a lomos de la vanguardia más rompedora de su época, uno de sus maestros es el Italo-Argentino Lucio Fontana y con la vista puesta en el entorno geográfico que le rodea, en Venezuela están los cinéticos Jesus Rafael Soto y Carlos Cruz Diez. En Brasil ya hace tiempo que existe un auge de la abstracción geométrica, con grupos como el Ruptura de Sao Paulo o el Grupo Frente, que ya habían absorbido las ideologías del Arte Concreto Europeo y que se oponían radicalmente al ambiente naturalista y figurativo de su época, con las artistas Lygia Clark o Lygia Page a la cabeza.

Es entonces cuando entiende que ha de dar el salto y viajar e instalarse en París, todavía epicentro de las artes a finales de los años 50, donde es cofundador, junto a artistas tan juguetones y puristas como François Morellet, su compatriota Hugo de Marco, el español Sobrino Ochoa o Joël Steiner, del grupo Recherche d’Art Visuel (GRAV), capitaneados en aquella época por la legendaria galerista Denise René.

Julio Le Parc presenta exposición en Madrid

En París no para de experimentar con los juegos que la obra artística ofrece en su afán de despegarla del soporte y mezclarla con el espectador, convirtiéndolo en parte activa de la obra artística, como muestra un colgante cinético de piezas azules presentado en una habitación oscura activada por el giro del espectador y las corrientes de aire que genera y cuyo reflejo en un espejo pegado al suelo nos llena a nosotros de una especie de caricias espacio-temporales.

Julio Le Parc «El Movimiento»

La exposición continua con piezas en lo que es el eje delimitador de la galería: una luminaria que hace las veces de capilla, de una sobriedad casi mística, de gran formato y en blanco y negro, nos llama al recogimiento y la contemplación serena. Estas van acompañadas de sus primeras piezas, en pequeño formato, que se remontan al año 58.

Llegados a la última sala, la de sus «Alquimias», nos encontramos lo que pareciera ser como una explicación didáctica de toda su trayectoria anterior, donde los elementos simples que en sus permutaciones se refractan y convierten en otros elementos, son activados por unas maquinarias, juguetes lúdicos que resumen o sintetizan de algún modo el conjunto de su obra. Como dice el propio autor, «estas pinturas contienen una rigurosa estructura que, paradójicamente, da lugar a obras que remiten al caos cósmico, estableciendo un juego entre la estabilidad y la inestabilidad».

«El Movimiento» Julio Le Parc

Toda una utopía realizada para convertirnos en niños jugando con la obra artística, abstraídos del ruido ensordecedor del mundo de guerras y desolación de los adultos. Libres de los otros y ensimismados en nosotros mismos, fluctuando, floreciendo en el espacio.

«Alquimias» Julio Le Parc

El Arte Concreto nace, me explicaba el español Manolo Calvo, máximo exponente de la abstracción geométrica patria, hace algunos años, entre otras cosas para igualarnos a todos los seres humanos, excluyendo la técnica virtuosista individual de los elegidos por los patrones simples de la geometría a los que todos debiéramos tener acceso, y más en estos tiempos.

Tanto Morellet, a quien conocí en los años 80, como Julio Le Parc, desdramatizan todo este aspecto algo mesiánico que acabamos de apuntar, aportando no solo el elemento recreacional, de juego, sino el de lo absurdo de llegar a reírse de sí mismos y de sus propias piezas.

 

Texto: Juan Saliquet

Imágenes: Cortesía de la Galería Albarrán Bourdais

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