«LOST WEEKEND»: el regreso de Phoebe Bridgers apunta a ser uno de los discos del año

Phoebe Bridgers publicó el 14 de agosto «Lost Weekend», su tercer álbum en solitario y el primero desde «Punisher» (2020). Son dieciséis canciones grabadas tras la muerte de su padre y el final de su compromiso con Paul Mescal, con Jack Antonoff y Alex G entre los productores. El disco llega después de cuatro premios Grammy y de dos años de retirada pública

Todo sobre «Lost Weekend», el nuevo disco de Phoebe Bridgers

Phoebe Bridgers acaba de publicar «Lost Weekend», su tercer álbum en solitario, a través de Dead Oceans. Son dieciséis canciones, la obra más extensa de su discografía, y el primer trabajo firmado únicamente con su nombre desde «Punisher» (2020). La cantante y compositora californiana, de 31 años, lo anunció el 24 de junio y publicó al día siguiente el primer adelanto, «Lost Boys», un tema que cuenta con las voces de Julien Baker y Lucy Dacus, sus compañeras en boygenius. El anuncio se precipitó después de que la lista de canciones se filtrara antes de tiempo, lo que llevó a la artista a desvelarla ella misma.

El álbum documenta los seis años transcurridos desde su anterior entrega en solitario, un periodo que incluye el mayor éxito comercial de su carrera, cuatro premios Grammy, la muerte de su padre y una retirada casi completa de la vida pública. Estas son las claves del disco, de su contenido y de una campaña de lanzamiento construida alrededor de la desconexión digital.

Seis años, tres Grammy y una retirada

Su nuevo disco llega tras varios años de silencio, que son la consecuencia directa del éxito de su último trabajo: «Punisher» la consagró en plena pandemia, alcanzó el top 10 británico y superó el medio millón de copias vendidas en Estados Unidos. Después llegó boygenius, el trío que formó con Julien Baker y Lucy Dacus, cuyo álbum «The Record» (2023) se llevó tres premios Grammy y trasladó a la banda de un público de nicho a la conversación mayoritaria.

Portada de «Lost Weekend»
Portada de «Lost Weekend»

Aquella misma ceremonia le dio un cuarto galardón por «Ghost in the Machine», su colaboración con SZA. En paralelo, prestó su voz a proyectos de Taylor Swift, Lorde y Paul McCartney, y acompañó a la primera en su gira de estadios. Ese ascenso coincidió con un escrutinio mediático creciente sobre su vida privada, y con la muerte de su padre en 2023, con quien mantenía una relación difícil. El repliegue posterior es el material del que se nutre el disco, cuyo título alude precisamente a ese paréntesis. La dimensión que ha alcanzado entretanto quedó clara cuando agotó en poco tiempo las entradas de un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, un recinto de casi 20.000 localidades muy alejado de las salas donde empezó.

Un duelo y un enamoramiento

El álbum se mueve entre dos ejes emocionales que rara vez se separan del todo. Por un lado, el proceso de duelo: «Still Standing» aborda la dificultad de sentir lo que se espera de una hija ante la pérdida de un padre, y recupera recuerdos de violencia doméstica y distancia familiar en lugar de estampas amables. La canción que da título al disco incorpora un fragmento de la voz del propio padre y comparte melodía con «The Last Great Washington State», de Damien Jurado.

Imagen de Phoebe Bridgers vía Instagram. Imagen: @phoebebridgers
Imagen de Phoebe Bridgers vía Instagram. Imagen: @phoebebridgers

El álbum lleva una dedicatoria explícita a él. Por otro lado, el amor nuevo: «Bobby» retrata la euforia desordenada de una relación reciente, y «As Above» proyecta el momento en que esa intensidad se convierte en costumbre. El disco confirma también el final de su compromiso con el actor Paul Mescal, y su pareja actual, el humorista y músico Bo Burnham, figura acreditada como coautor en siete canciones. «The Governor’s Waltz» retrata los últimos coletazos de una relación que se apaga, y «Haunted» recurre a un imaginario de desorientación, sueños lúcidos y desapariciones que recorre buena parte del repertorio. No se trata de canciones que estén ordenadas cronológicamente, sino que los temas saltan entre épocas y puntos de vista.

El disco más ambicioso de su carrera

Bridgers ha coproducido el álbum junto a sus colaboradores habituales, Tony Berg y Ethan Gruska, con la incorporación de Jack Antonoff y de Alex G, cuya huella recorre buena parte del material. El resultado incorpora recursos de la música ambiental, distorsión vocal, silencios abruptos y capas de electrónica que envuelven a los instrumentos acústicos. «The Outside», la pieza que abre el disco, presenta su voz filtrada por un vocoder, un efecto inusual en su repertorio. «Kill Me» construye un crescendo que se corta de golpe, y piezas como «Panorama» o «Lost Parade» funcionan como interludios casi instrumentales.

Imagen de Phoebe Bridgers para su sencillo «Lost Boys». Imagen: @phoebebridgers
Imagen de Phoebe Bridgers para su sencillo «Lost Boys». Imagen: @phoebebridgers

La lista de músicos implicados resulta llamativa por su amplitud y su diversidad: Justin K. Broadrick (de Jesu y Godflesh), Mike Kinsella (de American Football), la compositora Caroline Shaw, Blake Mills, Conor Oberst, Jon Brion, el grupo de bluegrass Nickel Creek y el especialista en pedal steel Greg Leisz, entre otros. Cameron Winter acompaña en «I Can’t Wait». El primer adelanto, «Lost Boys», publicado el 25 de junio, contó con las voces de sus compañeras de boygenius.

Planetarios, móviles guardados y una gira de cuatro meses

Durante los cinco días previos a su publicación, «Lost Weekend» pudo escucharse íntegramente en planetarios de 25 ciudades norteamericanas y nueve sedes internacionales, en sesiones producidas por Spotify junto a la artista y su sello. Cada pase incluía un montaje visual, con espectáculos de láser o proyecciones de fotografías del cielo nocturno. Los asistentes guardaban móviles y relojes inteligentes para evitar filtraciones, en unas sesiones concebidas como escucha colectiva a las que Bridgers no acudió.

Phoebe Bridgers en el set de rodaje detrás de cámaras de su videoclip «Lost Boys». Imagen: @phoebebridgers
Phoebe Bridgers en el set de rodaje detrás de cámaras de su videoclip «Lost Boys». Imagen: @phoebebridgers

Esa misma política de desconexión se aplicará en The Lost Tour, su gira de presentación, que arranca el 15 de septiembre en Indianápolis y termina el 12 de diciembre en Estocolmo, con 32 fechas en Norteamérica y Europa y sin teléfonos en las salas. Alex G, Isaac Wood y Anaïs figuran como teloneros en distintos tramos del recorrido, que incluye paradas europeas en Dublín, Londres, París, Ámsterdam y Berlín. En España de momento no hay fechas, pero todavía podemos esperar alguna sorpresa.

Marta España @mdmovidas

Imágenes: Instagram

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