LUIS ZAHERA: En «Leones en invierno», mi personaje se convierte en una catapulta de mierda»

Luis Zahera, Inma Cuesta, Ana Wagener y José Manuel Poga nos hablan de «Leones en invierno», el nuevo thriller de Albert Pintó, y reflexionan sobre la violencia, la venganza y cómo una tragedia puede sacar a la luz nuestro lado más oscuro

«Leones en invierno»: cuando la venganza se convierte en la única respuesta al dolor

España ya lleva una larga temporada desarrollando su propio thriller policíaco. Desde 2016, películas como «Toro», «Tarde para la ira», «Cien años de perdón» y «Que Dios nos perdone» han demostrado que nuestros directores tienen mucho más que explorar, aparte de las comedias que nos dieron a conocer en los 70 y los dramas costumbristas de los 2000 —los cuales nos encantan—. Hay, en todos los géneros de ficción, una fina línea entre utilizar la violencia y la acción, para desarrollar una tesis y utilizarla meramente para generar espectáculo. Albert Pintó —«Malasaña 32» (2020)—, de la mano de Luis Zahera e Inma Cuesta, intenta responder a una pregunta con «Leones en invierno»: ¿seguimos siendo las personas que creíamos ser cuando nos enfrentamos al peor momento de nuestra vida?

Lo hace a través de Hidalgo (Luis Zahera), un antiguo miembro del violento grupo Ultras Sur que, tras perder a su hija en un atropello con fuga, despierta una faceta de sí mismo que creía enterrada. Su intención es encontrar al responsable y vengarse, sin importarle las consecuencias.

El mayor atractivo del filme reside en cómo se aborda la pérdida y las distintas formas de enfrentarse a ella. Ante una misma tragedia, sus personajes toman caminos opuestos, poniendo en cuestión hasta qué punto conocemos nuestras propias reacciones frente al dolor. La película recupera así una de las grandes contradicciones del cine de venganza: nuestra capacidad para comprender el deseo de tomarse la justicia por su mano, incluso cuando sabemos que la violencia difícilmente puede reparar lo perdido. Y es precisamente en las consecuencias emocionales de esa violencia, más que en su espectacularidad, donde la historia encuentra sus momentos más interesantes.

Fotograma de Inma Cuesta y Luis Zahera en «Leones en invierno»
Fotograma de Inma Cuesta y Luis Zahera en «Leones en invierno»

Todos los secretos detrás de la película desvelados por el propio reparto

A menudo pensamos que sabemos cómo reaccionaríamos ante una tragedia, pero quizás no nos conocemos tanto hasta que la vivimos. ¿Interpretar estos personajes os ha hecho cuestionaros cómo reaccionaríais ante una situación tan límite?

INMA CUESTA: Ha sido más bien hoy, hablando sobre ello, la verdad. Es muy complejo, porque racionalmente te diría que entiendo a mi personaje y que, ante una situación así, intentaría tomar la vía legal y hacer lo correcto: buscar justicia a través de la policía. Pero uno nunca sabe cómo puede reaccionar ante algo así.

Lo que queda claro después de ver la película es que la violencia solo trae más violencia. No sana ninguna herida ni te da la sensación de que se haya hecho justicia. Lo único que hace es liberar la rabia que llevas dentro y arrasar con todo lo que encuentra a su paso. Quiero pensar que nunca tendré que afrontar una situación así, pero creo que el camino sería buscar justicia de la manera más legal posible.

LUIS ZAHERA: A mí me interesa mucho la visión femenina que plantea esta película y lo absolutamente irracional que es la violencia. Siempre hay una parte masculina asociada a ella que resulta más habitual.

En esta barbaridad que sucede, me interesa cómo mi mujer, mi compañera, intenta gestionar lo ocurrido, mientras que mi personaje no es capaz de hacerlo. Se mete en ese laberinto, en ese veneno que es la violencia, que solo trae más violencia, horror y muerte.

Luis Zahera, Roberto Álamo y Luis Callejo en una escena nocturna de la película
Luis Zahera, Roberto Álamo y Luis Callejo en una escena nocturna de la película

Luis, hay algo que se repite en muchos de tus personajes: son hombres que intimidan, pero que también muestran ciertas grietas emocionales. Cuando escoges un papel, ¿qué te interesa más: explorar ese trasfondo o interpretar a alguien mucho más visceral?

LUIS ZAHERA: Me gustan los personajes que tienen algo más. Por ejemplo, cuando interpreto a un malo en televisión, me gusta que sea simpático. Soy de la generación que veía Dallas, y recuerdo a J. R., que era un villano, pero tenía ese punto de simpatía. Me gusta darles ese toque a los personajes.

En una película como esta, con Inma, yo le pedía al director que esos hombres lloraran. Que lloráramos. Porque llegamos a tal paroxismo de violencia que necesitaba que todo eso les pasara factura. No quería que fuera violencia por violencia, sino que esos hombres también sufrieran, que se desmoronaran.

Me encanta una frase de Candela Peña que dice que las personas a veces somos «catapultas de mierda». Mi personaje se convierte precisamente en eso, en una catapulta de mierda, pero quería que, por lo menos, se desmoronara. Pierde a su niña, pierde a todo el mundo y destruye todo a su alrededor, aunque él encuentre una justificación para hacerlo.

Luis Zahera interpretando a su personaje en la película de suspense «Leones en invierno»
Luis Zahera interpretando a su personaje en la película de suspense «Leones en invierno»

¿Qué os resulta más interesante de interpretar a un personaje oscuro: explorar su monstruosidad o encontrar la humanidad que todavía puede quedar dentro de él?

ANA WAGENER: Creo que la oscuridad muchas veces está en la situación por la que atraviesa el personaje. Yo normalmente no lo planteo pensando que es un personaje oscuro, sino preguntándome qué le pasa, dónde está situado, por qué actúa así o si tiene alguna otra salida. Esos son los motores que lo mueven.

En el caso de mi personaje, es una mujer que se ve obligada a hacer cosas que incluso van en contra de su propia manera de actuar, porque hay otras cuestiones que necesita proteger o sacrificar. Puede ser por un vínculo emocional, por un compañero, por algo que se tuerce o por un accidente. Son personajes que terminan actuando de manera oscura, pero eso no significa necesariamente que lo sean.

Cuando leo un personaje, siempre me pregunto cómo será cuando llegue a casa. Cuando abra la puerta y esté su hijo esperándolo, o su familia. ¿Cómo será esa persona en su intimidad? Es algo que me planteo habitualmente con los personajes que interpreto.

JOSÉ MANUEL POGA: Estamos hablando de seres humanos y, en cuanto a la humanidad, tenemos un abanico enorme: desde el más luminoso, como Mahatma Gandhi, hasta Trump, el zanahorio.

Eso es precisamente lo interesante, porque puedes moverte por un campo infinito de emociones y conflictos. La luz, la oscuridad, lo bueno, lo malo… Es una maravilla.

Ana Wagener y José Manuel Poga en el junket de la película
Ana Wagener y José Manuel Poga en el junket de la película

Cuando interpretáis personajes así, ¿vosotros mismos los consideráis malos?

ANA WAGENER: Normalmente intento no juzgar al personaje. Evidentemente, eso no significa que compartas su forma de actuar. Empatizas con él porque tienes que encarnarlo, pero no necesariamente con sus decisiones.

En esta película, por ejemplo, creo que hay muy pocos personajes salvables, uno o dos como mucho, al menos desde mi punto de vista. Pero también estamos hablando de personas marcadas por un pasado, atravesadas por un dolor, y la manera de gestionar ese dolor no siempre es la correcta. No somos perfectos.

Por eso intento no juzgar al personaje ni verlo simplemente como «la mala de la película».

JOSÉ MANUEL POGA: Y tampoco hay que plantearse preguntas que el propio personaje no se plantea. Si él no se cuestiona determinadas cosas, yo tampoco tengo por qué hacerlo. Lo vivo a través del guion, siguiendo el camino que me marca.

Más allá de la venganza: la mirada de VANIDAD

«Leones en invierno» se mueve por terrenos conocidos dentro del thriller de venganza, con una estructura que no pretende reinventar el género y que apuesta por mantener el interés gracias a su ritmo y a la fuerza de sus interpretaciones. Su intensidad y su manejo casi constante de la tensión —tanto en sus escenas de acción como en los conflictos emocionales de sus protagonistas— consiguen una experiencia que atrapa a cualquier tipo de espectador, desde el más asiduo visitante del cine local hasta el espectador que solo quiere una película para despejar su mente al llegar del trabajo. Porque, aunque resulte contradictorio, hay algo inevitablemente fascinante para todos en la violencia cuando se traslada a la ficción y se convierte en puro espectáculo.

Dicho esto, es cierto que esa búsqueda de intensidad se extiende también a unos diálogos que tienden a subrayar emociones que las propias interpretaciones ya consiguen transmitir. Quizás una mayor contención habría permitido que estos adquirieran todavía más fuerza. Sin embargo, la película encuentra su mayor atractivo en la manera en que sus personajes se enfrentan a una misma tragedia desde lugares completamente distintos, recordándonos que el dolor no siempre nos convierte en quienes imaginábamos ser.

«Leones en invierno» se estrenará en cines el 23 de octubre y, bueno, ¡formad vuestra propia opinión y venid a contárnoslo!

Adrián Sánchez @adriansanchezliggeri

Lisa Illoh Flores @lisajusticedark

 

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