«Marica, tú» es una de las historias más tiernas que se puede leer este verano. La primera viñeta -porque «Marica, tú» es una novela gráfica- ya es muy nostálgica, quizá porque es de las pocas en color. En ella, un grupo de chicos que mira al frente, bajo una bola de espejos se apoya sobre este bocadillo: «Un fin de semana cualquiera, en una discoteca que ahora se ha convertido en una gran tienda de ropa, rodeados de aquellos chicos del montón, los encontré». Siguiente: «Encontré aquellos ojos que sólo me miraban a mí». Lo que sigue es la historia de Julián; de amor, desamor, amigos, compañeros de piso, fiestas, humor, películas de serie b, televisión y música. Julián está muy triste: Carlos, su amor, el dueño de aquellos ojos, se ha ido a vivir lejos, después de convivir bastante tiempo. Después de la ruptura, Julián sigue ligando y conociendo chicos -siempre echando de menos a Carlos, siempre sintiéndose culpable por pasárselo bien sin él-, pero haciendo «trampas»: se inventa un «seguro anti-cuernos» que le garantiza relaciones no dolorosas. Básicamente, porque él pone los cuernos primero.
Así se conoce a Julián y a sus amigos, sus gustos, su odio por Madonna y su amor por Kylie y Britney, sus viajes y las cosas que le ponen triste y las que le ponen contento; también por qué todos los chicos que uno conoce pueden ser llamados «novios», el reparo-uso-frustación-alegrías que proporcionan las redes sociales como fuente de ligue ocasional y lo a salvo que se está en el sofá de casa cuando uno tiene miedo de lo que puede depararle cruzar la puerta. «Marica, tú» tiene un dibujo precioso, muy melancólico -con muchos chicos con barba y sudaderas de capucha y otro muy simpático con gafas y siempre vestido con polo y parka-, y mogollón de viñetas que se ven a vista de pájaro, con el protagonista tumbado -sólo o acompañado- muchas veces en calzoncillos y siempre pensando. Se recomienda leerla en un viaje a solas y seleccionar muy bien la canción que se va a escuchar una vez que se ha leído la última palabra.

Por Marta Hurtado de Mendoza
«Marica, tú», de Julián Almazán y Alfonso Casas. Publicado por Glènat.







