En el día de Reyes recordamos los juguetes más deseados de nuestra infancia, esos regalos que pedimos en la carta a sus majestades de Oriente.
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En el día de Reyes recordamos los juguetes más deseados de nuestra infancia, esos regalos que pedimos en la carta a sus majestades de Oriente.
Dicen que la noche de Reyes es una noche mágica. Es una noche para soñar. Sobre todo, de niños, cuando nos dejamos llevar por nuestra imaginación: entonces la carta a sus Majestades de Oriente se llenaba con las peticiones más alocadas pero que nos parecían posibles. ¿Que habíamos visto los «Gremlins»? Nos pedíamos a Gizmo. También con nuestra más viva esperanza solicitábamos algún juego que, año tras año, acababa siendo el regalo más complicado de conseguir. Esto son los presentes que siempre soñamos.

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