
Son dos actores muy masculinos, de esos descendientes de la rama de Bardem, aunque cada uno en su estilo. Luis lleva tatuajes por todo el cuerpo. Mario también, pero apenas se perciben. Ambos conocen perfectamente cuales son las normas en el “mundo de los nenes”, cómo sentarse y qué tono usar en una conversación. Chino, el chico al que interpreta Luis, es un macarra que se comporta como el macho alfa de la pandilla y se disputa el puesto con H, el personaje de Mario Casas. La rivalidad debe ser algo inherente a la condición masculina, ya sea entre los “chicos” o los “chicos de las pelis”, porque Mario y Luis se pican de manera sana, haciendo uso de la jerga deportiva, siempre que pueden.
¿Habéis leído el libro de Federico Moccia?
Luis. Sí, y creo que todos los personajes están ahí.
O sea, que en esta ocasión es verdad eso de que es mejor pasar del libro y ver la peli.
Mario. Sí, porque los personajes están trabajados y bien desarollados, aunque el libro sea más extenso y siempre tenga la ventaja de imaginar tu propia historia.
¿Cuál ha sido la escena más difícil de la película?
Luis. Para mí, la de las “dominadas”, un ejercicio para ganar espalda).
Mario. Según el guión y Fer (el director de la película) teníamos que hacer… ¿cuántas?
Luis. 50. Y al final tuvimos que hacer 500 contando las repeticiones de planos y eso. En los planos generales no valía ningún truco.
Mario. Al final no podíamos más. Fue una noche dura.
Luis. Yo al día siguiente no podía caminar.
¿Fue más dura esa secuencia que la de las motos?
Marío. Ahí lo hacemos todo, no nos pusieron especialista. Cuando levantamos rueda somos nosotros.
Luis. Los invertidos… todo, todo.
¿No era peligroso?
Luis. Sí, pero por suerte no pasó nada.
Mario. Nos la jugamos bastante porque íbamos sin casco.
Luis. De hecho, íbamos en pantalón corto y camiseta de tirantes.
Mario. Hicimos mucho el cabra.
Luis.Y hay momentos en los que vamos muy rápido.
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