Series: Éste no es Wickie el vikingo. El 27 de febrero se estrena en Estados Unidos la segunda temporada de una de las pocas series actuales que saben
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Series: Éste no es Wickie el vikingo. El 27 de febrero se estrena en Estados Unidos la segunda temporada de una de las pocas series actuales que saben
Hacer una serie histórica no es una tarea sencilla, por tres motivos. Primero, por la gran inversión económica que requiere. Segundo, porque al basarse en hechos reales, su valoración está bastante condicionada por el rigor (eso que muchos guionistas y directores menosprecian excusándose en la libertad creativa y un hilarante etcétera). Y tercero, porque obliga a conciliar la relevancia histórica con el atractivo como producto televisivo, puesto que “histórico” no siempre es sinónimo de “interesante”. Así que si hacer una serie de televisión ya tiene un riesgo más o menos notable, triunfar (y convencer) con una de tipo histórico es como pedir un crédito al banco y que te lo concedan. De ahí que sea bastante complicado ver una serie histórica que salga ilesa del juicio de la audiencia y de las críticas. Complicado, no imposible.
Por eso, con su primera temporada a la venta en España y la segunda estrenándose esta semana (en Estados Unidos), es un buen momento para (re)visitar «Vikingos», una serie que en nuestro país vimos el pasado verano en TNT y Antena 3 y a la que acompañan la audiencia y las buenas críticas ya que, pese a no competir obviamente en la misma liga de «Juego de Tronos», «The Walking Dead», «House of cards» y compañía, es un producto televisivo bastante notable que entretiene al espectador sin menospreciar el rigor histórico (algo bastante coherente si tenemos en cuenta que su impulsor es el History Channel). Y es que, pese a ciertas licencias, «Vikingos» constituye una síntesis muy equilibrada entre entretenimiento y divulgación que nos permite conocer mejor una cultura con un innegable atractivo universal como es la vikinga. Para ello, adentra al espectador en la vida y hazañas (bélicas, carnales, familiares, etc.) de Ragnar Lodbrock, un caudillo semilegendario que es quizás uno de los más famosos vikingos de todos los tiempos. Así, combinando el drama, la aventura, la épica y el respeto a la Historia, «Vikingos» está como serie histórica mucho más cerca de genialidades como «Roma» que de esperpentos como «Spartacus», y eso que su responsable es Michael Hirst, “padre” de la exitosa «Los Tudor», a la que le cayeron bastantes palos por sus “desajustes” históricos.
Dejando a un lado sus escasos defectos, «Vikingos» es una serie que resulta muy eficaz a la hora de entretenerte con sus cualidades, que no son muchas pero sí las suficientes para no arrepentirte en absoluto de verla: una buena mezcla de géneros, unas tramas bien construidas, una fotografía por momentos espectacular y unas interpretaciones muy convincentes de todos los actores del reparto. Motivos que hacen de esta serie una opción muy recomendable para quienes quieran pasar un buen rato con un producto que, lejos de destruir sus neuronas, abre una ventana a un pasado remoto, misterioso y brutal pero apasionantemente real.
Javier Crespo Cullell
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