TANXUGUEIRAS: «Tenemos muy claro de dónde venimos»

Después del fenómeno de «Terra» y la expansión de «Diluvio», Tanxugueiras regresan con «O Cuarto», un disco más orgánico, íntimo y esencial. El trío gallego habla sobre refugio, tradición, ruralidad, salud mental y el valor de volver a casa para entender de dónde viene su música

Tanxugueiras y «O Cuarto»: tradición, hogar y vuelta a los orígenes

Tanxugueiras han pasado en apenas una década de los circuitos vinculados a la música tradicional gallega a convertirse en uno de los proyectos más reconocibles del folk contemporáneo en España. Aida Tarrío y las hermanas Olaia y Sabela Maneiro han llevado las panderetas, las muiñeiras y las voces de raíz a escenarios masivos, especialmente desde el impacto de «Terra» en el Benidorm Fest y la publicación de «Diluvio».

Ahora, con «O Cuarto», el grupo abre una etapa más recogida y esencial, donde la electrónica se integra de forma más orgánica y la fuerza aparece desde la memoria, el silencio y la intimidad. En esta conversación, Tanxugueiras hablan del cansancio de la exposición, de la vida rural como sostén cotidiano, de la importancia de proteger la lengua y la tradición, y de cómo este disco les ha permitido volver a mirar hacia dentro sin perder de vista el lugar del que vienen.

«O Cuarto» gira mucho alrededor de la idea del refugio y del espacio íntimo. Después de años de exposición constante, ¿qué cosas sentíais que necesitabais proteger o recuperar dentro de vuestra vida cotidiana?

Después de estos años de exposición, lo que necesitábamos primero era hacer introspección para poder sacar este disco que tantas alegrías nos dio, pero a la misma vez tanto nos removió y nos sigue removiendo por dentro. Parar, para poder hablar mucho entre nosotras y poder conectar con lo que estábamos viviendo. Teníamos claro que lo que queríamos era expresar cómo nos sentíamos mediante la música y también queríamos vivir los conciertos de una manera mucho más consciente.

En discos anteriores había una energía mucho más expansiva y colectiva. Aquí da la sensación de que habéis querido bajar el volumen emocional para hablar desde otro lugar. ¿Cómo apareció esa necesidad de hacer un disco más vulnerable y contenido?

La necesidad de hacer un disco más vulnerable apareció también desde el lugar de poder expresarnos a nosotras mismas y entre las tres todo lo que habíamos vivido, porque, aunque la mayoría fueron cosas maravillosas, hay otras que fueron difíciles de gestionar, y que ni siquiera llegamos a hablar entre nosotras para no retroalimentarnos. Entonces nos dimos cuenta de que teníamos mucho que hablar y mucho que sacar para fuera, por eso nace la necesidad de introspección y de poder contar todas estas cosas con este disco.

Tanxugueiras exploran el simbolismo de la unión y las raíces en el universo visual de «O Cuarto»
Tanxugueiras exploran el simbolismo de la unión y las raíces en el universo visual de «O Cuarto»

Muchas canciones del álbum trabajan con melodías tradicionales muy reconocibles dentro del folclore gallego. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre preservar ese material y transformarlo para que dialogue con el pop contemporáneo sin perder su identidad?

Lo fuimos encontrando solo, no fue algo totalmente pensado ni premeditado, sino lo que nos apetecía hacer en cada momento y nos dimos cuenta de que nuestra tradición musical es súper fusionable con cualquier estilo. También saber que todo lo que se haga con el máximo respeto, hacia una cultura y un idioma, siempre va a estar bien hecho. Entonces en ese aspecto creo que salió muy natural.

Habéis hablado varias veces del peso simbólico que adquirió el nombre Tanxugueiras después del Benidorm Fest. ¿En qué momento empezasteis a sentir que el proyecto había dejado de ser solo vuestro para convertirse también en algo proyectado por mucha gente desde fuera?

Esta pregunta me hace gracia en especial porque creo que ni nosotras mismas somos conscientes, ahora mismo, de que el proyecto ha dejado de ser sólo nuestro para convertirse también en algo proyectado por mucha gente desde fuera. Al final, sí que hay veces que conectamos con esa realidad, pero creo que todo lo que nos pasó desde el Benidorm Fest fue tan fuerte, tan impactante y tan explosivo que hay cosas de las que nunca nos vamos a dar cuenta del todo. Y hay otras de las que nos estamos empezando a dar cuenta ahora, gracias también a «O Cuarto».

El trío gallego apuesta por una estética contemporánea inspirada en la tradición para acompañar su nuevo álbum
El trío gallego apuesta por una estética contemporánea inspirada en la tradición para acompañar su nuevo álbum

La producción de «O Cuarto» parece mucho más orgánica y minimalista. ¿Os interesaba precisamente dejar más espacio al silencio, a las voces y a las percusiones tradicionales después de una etapa más explosiva?

Sí, «O Cuarto» es un trabajo mucho más orgánico y minimalista; no tiene la explosividad de nuestros discos anteriores. Teníamos muy claro que queríamos quitar capas, tanto a nivel sonoro como conceptual. El propio disco nos pedía ir hacia algo más esencial, y además nosotras también estábamos en un momento personal de despojarnos de ciertas capas.

Sin embargo, el concepto de este disco va por otro camino. Es una propuesta más serena, más introspectiva y más conectada con la esencia. A nivel musical también creo que la incorporación de Gabi Fernández a la producción ha aportado mucho esa sensibilidad. El disco se ha trabajado mano a mano junto a Iago Pico, nuestro productor de siempre, a quien llamamos la cuarta Tanxugueira.

El disco transmite mucho la sensación de hogar gallego entendido no sólo como lugar físico, sino también como memoria, duelo y comunidad. ¿Qué imágenes, sonidos o gestos muy concretos asociáis vosotras a esa idea de casa?

El disco transmite esa sensación de hogar gallego porque así es como lo vivimos nosotras en nuestras casas, tanto a nivel físico como emocional. Es difícil describirlo, pero sería esa sensación de estar lloviendo fuera mientras estás sentada al lado del fuego, con una bebida caliente, escuchando el sonido de la leña al quemarse. Y, al mismo tiempo, estar todos alrededor de una mesa hablando de nuestras cosas, compartiendo, haciendo un cocido gallego y disfrutando del momento. Un buen licor café y esa sensación de comunidad, sabiendo que vas a volver y que todo va a seguir exactamente igual.

Las trenzas funcionan como metáfora de la memoria, la identidad y el vínculo entre las integrantes del grupo
Las trenzas funcionan como metáfora de la memoria, la identidad y el vínculo entre las integrantes del grupo

Lleváis diez años construyendo una carrera muy singular: habéis pasado de tocar música tradicional en circuitos pequeños a llenar recintos enormes y actuar en contextos masivos. ¿Qué relación mantenéis hoy con aquellas primeras versiones de vosotras mismas?

Creo que una de las cosas que más nos gusta como grupo es que tenemos muy claro de dónde venimos, dónde empezamos y cuál es nuestra identidad. Por eso no nos cuesta nada recordar nuestros orígenes, porque nos gusta mantener viva esa esencia y ese recuerdo. Tenemos muy claro de dónde venimos y creemos que esa sensación es la mejor del mundo.

En varias entrevistas habláis del cansancio que puede generar la industria musical. ¿Qué hábitos o pequeñas rutinas os ayudan a mantener cierta estabilidad mental cuando todo alrededor se acelera tanto?

Creo que nosotras lo tenemos relativamente fácil porque, cuando todo se acelera y hay tanto ruido alrededor, siempre volvemos a casa. Somos tres mujeres de aldea y vivimos en el rural, así que tenemos un lugar al que regresar y donde reconectar con nosotras mismas. Muchas veces pensamos que, si viviéramos en una gran ciudad, estaríamos mucho más perdidas, desorientadas y desconectadas. Cuidamos nuestras rutinas, el deporte, la alimentación y ayuda psicológica, que también es algo fundamental. Tenemos unas rutinas muy marcadas y eso es lo que nos sostiene y nos da la vida. Pero, sinceramente, vivir en el rural es el 90 % de todo.

Aida Tarrío, Olaia Maneiro y Sabela Maneiro protagonizan la campaña visual de «O Cuarto»
Aida Tarrío, Olaia Maneiro y Sabela Maneiro protagonizan la campaña visual de «O Cuarto»

Hay algo muy interesante en cómo vuestra música conecta generaciones muy distintas: gente joven descubriendo el folclore gallego y personas mayores viéndose reflejadas en él. ¿Cuál ha sido el comentario o reacción del público que más os ha emocionado en estos años?

Una de las cosas que más nos repiten y que más nos emociona son esas madres que se acercan, casi con lágrimas en los ojos, para darnos las gracias. Nos dicen: “Gracias por hacer esto”, porque sienten que nuestros conciertos son de los pocos espacios donde puede disfrutar toda la familia junta. Nos encanta sentir que no hay edad para venir a un concierto nuestro y disfrutarlo juntos.

Si «O Cuarto» fuese literalmente una habitación, ¿qué tres objetos habría dentro que resumiesen cómo estáis ahora mismo como artistas y como personas?

Pues, para esta pregunta, elegiría tres objetos. El primero sería una pandereta, sin ninguna duda, para recordar siempre de dónde venimos y para tener muy clara nuestra identidad y nuestra cultura. Después metería una vela, para que en esos momentos más oscuros y difíciles siempre haya un poco de luz que nos guíe el camino. Y, por último, un reloj. Quizá sea la elección más compleja, pero lo llevaría para valorar el tiempo, para ser conscientes de él y recordar que cada minuto y cada segundo merecen ser aprovechados. Para no darlo por hecho y disfrutarlo junto a nuestros seres queridos, haciendo aquello que realmente nos gusta.

Las tres integrantes de Tanxugueiras protagonizan una nueva etapa marcada por la introspección y la vuelta a los orígenes
Las tres integrantes de Tanxugueiras protagonizan una nueva etapa marcada por la introspección y la vuelta a los orígenes

Marta España @mdmovidas

Imágenes: cortesía de Taste the Floor

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