LUNA KI vuelve al BENIDORM FEST… y otra vez pasa algo inesperado
Luna Ki reafirma su nueva era estética y musical en pleno regreso al Benidorm Fest 2026 con «Bomba de amor». Imagen: @lunakimusic
Luna Ki regresa al Benidorm Fest 2026 tras su retirada en 2022 por la polémica del autotune. Con «Bomba de amor», la artista catalana reivindica el hyperpop en español y reabre el debate sobre la interpretación en directo, la autenticidad y el choque generacional dentro del festival organizado por RTVE
El Benidorm Fest 2026 celebró anoche su primera semifinal con nueve propuestas sobre el escenario del festival organizado por RTVE. Este año, el certamen no decidirá el representante español para Eurovisión, lo que ha modificado ligeramente la presión competitiva pero no la ambición artística de sus participantes. Presentado de nuevo por el equipo habitual de RTVE, con Inés Hernand al frente de la Green Room y el foco puesto en la transparencia y el directo, el festival volvió a demostrar que, más allá del resultado, funciona como escaparate de las tendencias del pop nacional y de la música urbana en España.
Entre los nombres más esperados del Benidorm Fest 2026 estaba Luna Ki, pues no era su primera vez en Benidorm. En 2022 ya había sido seleccionada para el Benidorm Fest con «Voy a morir», aunque terminó retirándose por la imposibilidad de utilizar autotune en directo, elemento esencial en su propuesta artística. Cuatro años después, Luna Ki regresa al Benidorm Fest con «Bomba de amor», dispuesta a reescribir su relato dentro del festival de RTVE. Sin embargo, la noche volvió a teñirse de imprevisto: tras actuar en tercera posición, la artista no regresó a la Green Room y la organización comunicó en directo que se encontraba indispuesta. Un déjà vu involuntario que ha reactivado el debate en torno a la figura de Luna Ki y su relación con el Benidorm Fest.
Luna Ki y el Benidorm Fest: del conflicto del autotune a la reivindicación del hyperpop en 2026
Una breve biografía: de «Septiembre» al presente
Luna Górriz Vila (Barcelona, 1999), conocida artísticamente como Luna Ki, forma parte de la generación que creció entre SoundCloud, Instagram y los primeros coletazos del trap español y la música urbana digital. De ascendencia cubana y formada en el Conservatorio del Liceo, su trayectoria combina educación musical clásica y cultura digital. En 2019 publicó «Septiembre», el single que la situó en el radar del pop alternativo nacional. Con más de 18 millones de reproducciones en plataformas de streaming, la canción se convirtió en un pequeño fenómeno generacional que se vio algo truncado por la pandemia.
Luna Ki en una nueva etapa artística: evolución estética y reafirmación dentro del pop alternativo español. Imagen: @lunakimusic
Sin embargo, aquel éxito cristalizó en su primer EP, «Unknown 2034», y más tarde en el álbum «CL34N», donde consolidó una estética híbrida entre electrónica, hyperpop en español, música urbana y una imaginería futurista muy marcada. Desde entonces ha alternado singles, colaboraciones y proyectos como el EP «Generación de Cristal», ampliando su universo lírico hacia temas como la salud mental, la identidad o la cultura digital.
Su narrativa personal también ha sido relevante en la construcción de su figura pública dentro del pop contemporáneo español. Luna Ki se ha identificado como persona no binaria y queer, defendiendo abiertamente la diversidad de género y cuestionando las categorías tradicionales. Esa dimensión identitaria ha conectado especialmente con el público LGTBIQ+, uno de los núcleos más activos del Benidorm Fest y del entorno eurovisivo.
El hyperpop post trap y el contexto generacional
Para entender a Luna Ki hay que situarla en el contexto en el que nació su proyecto, cuando en España comenzaba a consolidarse una escena que algunos críticos definieron como hyperpop en español. Inspirado por el colectivo británico PC Music, artistas como SOPHIE o Charli XCX y la cultura digital acelerada de finales de la década, este sonido combinaba melodías pop hiperprocesadas, bases electrónicas agresivas y una estética deliberadamente artificial.
En España, esa sensibilidad encontró eco en una generación que creció con el autotune como herramienta expresiva gracias al auge del trap en los años anteriores. Nombres como María Escarmiento bebían de Yung Beef o La Zowi: de aquellos barros, estos lodos. Juntos, contribuyeron a normalizar una vocalidad distorsionada y emocionalmente exagerada dentro de la música urbana española. En ese ecosistema, el autotune dejó de ser una herramienta de corrección tonal para convertirse en un recurso expresivo central.
Luna Ki reivindica su universo hyperpop y su estética Y2K en una de sus imágenes más icónicas, sello de identidad dentro del pop alternativo español. Imagen: @lunakimusic
Luna Ki se inscribe en esa tradición, pero sus referentes internacionales también incluyen a Lady Gaga, David Bowie, Michael Jackson o Prince, junto a figuras urbanas como Ivy Queen o Lil Peep. De Gaga hereda la teatralidad y el gusto por el artificio; de Bowie, la performatividad del género; del trap, la libertad formal. Su propuesta dentro del Benidorm Fest 2026 busca cuestionar qué entendemos por autenticidad en la música pop contemporánea.
La polémica del autotune en 2022
El conflicto que marcó su primera participación en el Benidorm Fest 2022 fue, en realidad, un choque generacional dentro del festival de RTVE. «Voy a morir» dependía estructuralmente del autotune. Sin embargo, la normativa del festival, alineada con las reglas de Eurovisión, prohibía su uso en directo. Luna Ki decidió retirarse del Benidorm Fest argumentando que eliminar el autotune suponía desvirtuar la canción.
Aquella decisión abrió un debate nacional sobre los límites de la interpretación en vivo en festivales como el Benidorm Fest y Eurovisión. ¿Es el autotune una herramienta creativa legítima o una forma de ocultar carencias vocales? En un momento en que la música urbana dominaba las listas en España, el festival parecía operar bajo parámetros más tradicionales. La retirada de Luna Ki evidenció esa tensión entre institución y escena contemporánea.
Luna Ki en un retrato íntimo que refleja su evolución estética y musical antes de su regreso al Benidorm Fest 2026 con «Bomba de amor». Imagen: @lunakimusic
Cuatro años después, el contexto ha cambiado. El autotune ya no ocupa el mismo lugar polémico y el Benidorm Fest ha demostrado mayor apertura estilística hacia el pop alternativo y la música urbana. Sin embargo, el recuerdo de 2022 sigue proyectando sombra sobre cada paso de la artista en el certamen.
«Bomba de amor» y su actuación actual
Su propuesta para el Benidorm Fest 2026, «Bomba de amor», marca un giro respecto a su etapa anterior. Donde «Voy a morir» era oscura y confesional, esta nueva canción se presenta como un himno luminoso, pensado para el baile y la celebración. Compuesta en Ibiza, apuesta por un sonido latino urbano más accesible dentro del panorama del pop español actual.
En la semifinal del Benidorm Fest 2026, Luna Ki defendió el tema con una puesta en escena enérgica y visualmente potente, fiel a su estética hyperpop. Coreografía marcada, estilismo reconocible y una interpretación que priorizaba la actitud sobre la contención vocal. Tras la actuación se mostró visiblemente emocionada y agotada. Minutos después, su ausencia en la Green Room fue explicada como una indisposición.
Luna Ki en la alfombra roja del Benidorm Fest 2026, donde regresó cuatro años después de la polémica del autotune. Imagen: @lunakimusic
El incidente no empañó del todo la recepción de «Bomba de amor», pero sí añadió una capa narrativa inevitable a su paso por el Benidorm Fest. Luna Ki parece condenada a que su relación con el festival esté atravesada por el imprevisto.
Autotune, interpretación y autenticidad
El caso de Luna Ki en el Benidorm Fest sigue planteando una pregunta más amplia dentro del debate musical actual: ¿qué entendemos hoy por interpretación en directo? En la era digital, donde la producción es parte del ADN de la canción, separar voz natural y efecto tecnológico resulta cada vez más purista. Quizá la cuestión no sea si debe permitirse o no el autotune en festivales como el Benidorm Fest o Eurovisión, sino cómo se integra dentro del concepto escénico.
La artista catalana apuesta por una estética futurista y provocadora que define su propuesta en el Benidorm Fest y su relación con el autotune como recurso creativo. Imagen: @lunakimusic
Luna Ki representa a una generación que no ve contradicción entre emoción y procesamiento digital dentro del pop contemporáneo. El Benidorm Fest, por su parte, continúa negociando entre tradición eurovisiva y contemporaneidad urbana. Tal vez esa incomodidad sea, precisamente, el lugar más fértil para que el pop español siga evolucionando.