Vivimos la primera edición del Mad Cool Festival

El Mad Cool se estrena con tres días de música en la capital que nos han dejado muy buen sabor de boca. Os lo contamos…

SÁBADO 18

La tercera jornada nos la tomamos con más calma. No en vano el plato fuerte era Neil Young y queríamos estar con tiempo frente al escenario principal para verle bien situados. El primer concierto fue el de Diiv. Los estadounidenses herederos del shoegaze agradaron con su sonido, a pesar de las carencias del escenario (Avalon) donde tocaron.

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Neil Young regaló un concierto memorable que fue in crescendo: empezó él solo sobre el escenario, al piano y con la armónica, continuó tocando la guitarra, el inmenso escenario se llenó con su voz y el multitudinario público que sumió en el silencia, hasta que hizo vibrar a todos con Heart of Gold. Después salió la banda que le acompaña, Promise of the Real, que tras  más de dos horas de concierto, demostró que están a la altura de este grande. Y es que estallaron igual que lo hizo el cantante canadiense alargando las canciones hasta los 15 minutos en unas jam sessions espectaculares, sobre todo, para alguien de 70 años. Así sucedió, arropado además por los coros del público, en Down by the river o Rockin in the Free World. Y llegó el final para pena de los presentes. Y cuando todos ya estábamos caminando con el escenario a nuestras espaldas, Neil y la banda reaparecieron para regalarnos el último tema. El único bis del festival (al menos, de los conciertos que vio quien escribe) cerró un concierto de más de dos horas, el mejor concierto del Mad Cool.

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Con esta sobredosis de rock nos dirigimos a ver a Xoel López que venía cargado con las letras maduras de las canciones de Paramales y Atlántico. Muy al principio nos sorprendió con su himno Que no, haciendo bailar y gritar a los presentes y elevando el calor en la pista. Pero Xoel se solapaba con Two Door Cinema Club, así que corrimos al primer escenario para ver la última parte de su directo y, para nuestra fortuna, disfrutar del pop bailable y optimista de los irlandeses, de los aires tropicales de Something Good Can Work y el hit What You Know. Y la fiesta y el festival terminaron con Capital Cities que pusieron la nota ochentera a la noche con su electrónica indie, incluyendo versiones de esa década como Nothing Compares 2 U.

Siempre se paga la novatada y esperemos que haya una segunda edición, más organizada, aprendiendo de las carencias de esta primera.

 

 

María Díaz del Río –  @distritoeme

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