Volver para entenderlo todo: así es «EL BAIFO», el disco más íntimo de QUEVEDO

Quevedo presenta «EL BAIFO»: te contamos todos los secretos del disco más personal del canario

En el contexto del panorama musical español, Quevedo se ha consolidado como una de las figuras más representativas del género urbano. Parte de su relevancia radica en una propuesta artística que evita construcciones excesivamente elaboradas, apostando por un lenguaje directo y una narrativa cercana que facilita la conexión con el público. A lo largo de su trayectoria, el artista ha ido definiendo una identidad propia reconocible, basada en la coherencia estilística y en una evolución progresiva de su sonido.

Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo

Ahora, con el lanzamiento de «El Baifo» y estando en el que es, probablemente, el mejor momento de su carrera, Quevedo se ha consolidado de nuevo como uno de los nombres clave del género urbano en España, tanto a nivel de impacto como de proyección.

Todo lo que debes saber sobre «EL BAIFO», de Quevedo

Vamos a empezar por el principio. Si bien «NI BORRACHO» fue una auténtica oda a sus islas y en «SCANDIC» nos trasladó directamente a una de esas historias de romance juvenil veraniego que ocurren en ese lugar, podemos decir que «EL BAIFO» es todo lo que está en el centro de esos dos extremos: justamente entre lo colectivo y lo más íntimo. 

Portada de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
Portada de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo

Es precisamente ahí donde encontramos lo que guía el hilo conductor de todo el disco. Más allá del sonido, este trabajo puede entenderse como un recorrido por una especie de álbum de recuerdos en el que cada canción funciona como una postal con la que un chico canario trata de explicar cómo es vivir en las islas. Nos habla acerca de las fiestas, de lo que se echa de menos cuando no estás allí, de ese sentimiento de que lo que ocurre allí, no ocurre en ningún otro sitio y, sobre todo, presenta la clave más importante que comparten todos los isleños: si perteneces allí, ese lugar te va a definir toda tu vida.

«EL BAIFO» es algo así como la visión de un chico de 24 años sobre la vida en general, y es precisamente ahí donde se encuentra esa mezcla entre lo íntimo y lo colectivo que mencionábamos antes. Aunque hay referencias muy claras hacia las verbenas, los carnavales y la música que siempre ha acompañado en esas fiestas —tanto en el propio sonido del disco como en las colaboraciones—, lo que realmente refleja todo esto son las ganas de entender bien quién eres. Historias que, aunque pudieran ocurrir en cualquier lugar, ocurren en Canarias, y eso las hace especiales.

Las colaboraciones: una oda a las islas

De hecho, si tiramos de ese mismo hilo podemos llegar a otra de los puntos fuertes del disco: las colaboraciones. Lejos de responder a típicas estrategias de marketing, «EL BAIFO» tiene un sentido completamente distinto. Nombres como Tonny Tun Tun o Elvis Crespo no aparecen por que sí, sino que ya forman parte de esa historia de verbenas y carnavales de las islas. A su vez, en esta oda hacia Canarias no podían faltar tampoco nombres reconocidos en Canarias como Los Gofiones, una colaboración con la que Pedro se ha ido directamente a la raíz más profunda de las islas, incorporando el que ha sido siempre el sonido que mejor ha representado la identidad canaria y fusionándolo con el suyo propio.

Imagen de Quevedo y Elvis Crespo en el videoclip de «LA GRACIOSA»
Imagen de Quevedo y Elvis Crespo en el videoclip de «LA GRACIOSA»

A su vez, también ha encontrado un espacio para esas nuevas generaciones de talentos que ya lo están petando, como es el caso de Nueva Línea y, como no podía ser de otra forma, también para sus tan queridos rookies: Lucho RK, La Pantera y Juseph.

Y en cuanto a lo musical, aunque el punto de partida sea el reggaetón, no se queda ahí. A lo largo del disco, lo encontramos mezclándose con merengues, salsas o trompetas que nos llevan directamente en cada canción a vivir lo que sería una de las famosas verbenas del lugar natal de Pedro.

Análisis tema a tema de «EL BAIFO»

«ESTÁ EN CASA» es el tema que abre el disco —un tema el cual se podría también considerar perfecto para la apertura de la ya esperada gira—. En esta canción, podemos encontrar a un Quevedo que fácilmente reconocemos: un Pedro que, entre referencias exactas a su isla y pensamientos más íntimos, nos deja ver una vez más esa necesidad constante de volver a casa. Aunque hable desde una vida marcada por la fama, los viajes, y todo lo que viene con ello, lo que atraviesa la canción es una idea de haber llegado lejos, pero no saber exactamente dónde quieres estar. Un mensaje que ya nos resulta bastante reconocible entre la música del canario y que esta vez funciona como un punto de partida. Desde ahí, arranca el viaje de El Baifo, un viaje que empieza volviendo a la que es su casa. 

Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
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A esta, sigue «CAPRICHOSO», una canción en la que Pedro explica la figura de El Baifo. Un personaje que se mueve entre la fiesta, lo inestable y lo real, que sabe reconocer sus contradicciones sin adornarlas y que, sobre todo, se deja llevar. Una canción que sigue muy bien la línea que ya vimos en «SCANDIC» hace unas semanas y que define esa sensación que se mueve entre no poder evitar lo que sientes y la forma que encuentras de no pensar en ello.

Llega el momento de la presentación oficial de «EL BAIFO». Aquí se resuelven todas las dudas en torno a ese término que ha ido sobrevolando el proyecto desde el principio y explicando que, detrás de toda la fama y la exposición, siempre hay un fin común: volver a casa. Y ahí es donde el tema termina de encajar dentro del discurso del disco. Si antes hablábamos de esas postales, «EL BAIFO» sería probablemente la más clara de todas. No solo muestra una imagen, sino que explica directamente qué significa ser de allí y deja una idea muy clara sobre la mesa: no hay necesidad de mirar fuera cuando lo que tienes dentro ya lo es todo.

Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo

Llega el turno de la primera colaboración del disco: «GÁLDAR», con Tonny Tun Tun. En este tema, volvemos a ver a ese Quevedo juguetón y romántico a partes iguales, ese que ya es una seña de identidad y que habla de dejarse llevar, de vivir el presente y de poner la atención en lo que ocurre en el aquí y ahora. Todo esto nos lo cuenta con un ritmo que nos traslada directamente a esas verbenas canarias, donde los temas de Tonny ya forman parte de ellas.

En cuanto a «SCANDIC», poco nos queda que no hayamos dicho de ella. Se trata de una canción que funcionó como la primera explicación de lo que iba a ser «El BAIFO» y del que sería su mensaje más recurrente: el sentimiento que produce Canarias de sentir la necesidad constante de disfrutar el presente reflejado en una historia de romance fugaz veraniego.

Pero, como os decíamos, este disco no solo se trata de una oda a las propias islas y a la figura que él mismo ha creado, sino también al talento que existe en el archipiélago y que cada vez está ganando más y más reconocimiento. El primer ejemplo de ello es «AL GOLPITO», tema que el canario comparte junto a Nueva Línea. Esta canción pone en foco una idea muy identitaria de la cultura canaria: la de vivir sin prisa, entender la vida desde a calma, teniendo siempre en la cabeza que las cosas buenas llegan cuando tienen que llegar y recordándonos algo muy importante para nuestra generación: que no todo debe resolverse ya.

Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
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Podemos decir que en «2010YPICO» nos encontramos más a Pedro que a El Baifo. En esta canción, Quevedo se desprende durante unos minutos de esa figura que ha construido para mirar hacia atrás y dejar claro, una vez más, que hay cosas que están muy por encima del estatus. La canción habla de una ruptura desde un sentimiento de nostalgia, definiendo ese momento de soltar a alguien que sigue presente en nuestra cabeza. Una idea que Pedro relaciona con un deseo muy reconocible para nuestra generación: el volver a un momento en el que todo era más simple. Ese «2010 y pico» se presenta como una especie de refugio emocional, una forma de escapar a una etapa donde las cosas —entre ellas el amor— no dolían tanto y donde todo parecía más fácil de gestionar.

Si en «AL GOLPITO» hablábamos de una oda al talento isleño, lo mismo tenemos que decir de «ALGO VA A PASAR». Y es que esta canción, en la que Quevedo reúne a La Pantera, Lucho RK y Juseph, es la demostración más clara de por qué el fenómeno canario ha conseguido conquistar a todo un país. A nivel sonoro, nuevamente se trata de un reggaetón pensado para la noche, para pasarlo bien y reflejando esa sensación constante de celebración, de haber llegado y de volver a casa para disfrutar lo conseguido con los tuyos.

«HOOKAH Y CALOR» podría considerarse como una segunda parte de «SCANDIC». Una historia de dos personas que se basa en el disfrute, en dejarse llevar y en permitirse mirar solo el ahora. En este caso, como ya os contamos cuando salió la canción— Quevedo nos habla de una historia de conexión entre dos personas que no buscan ataduras y que, de momento, no tienen la necesidad de ir más allá. 

Imagen promocional de «EL BAIFO», el nuevo disco de Quevedo
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«FLAKITO» es un cambio de registro en toda regla. Apreciamos sonidos que rompen completamente con los anteriores a través de los cuales Pedro nos habla de aprender a soltar. En este caso, el punto de la narrativa son esas historias que, pese a que han formado parte de ti, sabes que no están hechas para quedarse en ellas. En este caso, podríamos decir que «EL BAIFO» se encuentra en un punto en el que ya ha pasado por la nostalgia de querer volver a ese momento en el que las cosas no dolían que nos contaba en «2010YPICO», que está tratando de vivir el presente, y que está consiguiendo mirar el pasado sin romperse.

El momento emocional del disco sigue con «MI BALCÓN», la que es sin lugar a dudas la canción más íntima del disco. En este tema, Pedro hace referencias a los detalles que hacen a su isla ser casa: esos detalles sencillos del día a día, la calma y lo cercano. De esta manera, la historia de «EL BAIFO» podríamos entenderla así: Nuestro protagonista ya estaba en ese punto en el que había conseguido mirar al pasado sin dolor, y al lograr esto, ha conseguido también otra cosa muy importante: pasar de la fase en la que disfrutas del presente a través del desenfreno para conseguir no pensar, a hacerlo a través de los detalles del día a día.

En «LA GRACIOSA» volvemos al mundo festivo con Quevedo y Elvis Crespo. En este caso, podríamos considerarla como una especie de imagen acústica de las islas. Suena a mar, a verano, a fiesta y a verbena, consiguiendo una mezcla entre el ritmo canario que sigue todo el disco y la esencia puertorriqueña de Crespo, postulándose como uno de los grandes hits del disco.

Imagen de Quevedo y Elvis Crespo en el videoclip de «LA GRACIOSA»
Imagen de Quevedo y Elvis Crespo en el videoclip de «LA GRACIOSA»

Poco nos queda decir ya de «NI BORRACHO». Aquella canción que hace unos meses funcionó como el primer adelanto que conocimos de este nuevo álbum —y que desde ese momento no se ha bajado de los primeros puestos de las listas—, no pudo ser una mejor elección de single. Consigue mezclar a la perfección todas las piezas clave que conforman «EL BAIFO»: la identidad, el orgullo hacia su lugar natal y esa forma tan identitaria de entender la vida desde las islas. Esta canción es toda una celebración hacia Canarias, y con ella deja claro que lo que más caracteriza a la figura de El Baifo es esa sensación de pertenencia y admiración hacia su lugar natal.

Y llegamos a «HIJO DE VOLCÁN», el cierre del disco. Aquí, Quevedo desaparece casi por completo para dejar paso a Pedro. Sin filtros, sin personaje y sin nada que lo proteja. La canción se siente como una especie de confesión. Un espacio en el que, después de todo el recorrido, se permite mirar hacia dentro y poner palabras a todo aquello que normalmente no se ve: las dudas, las contradicciones, los miedos que han ido apareciendo con el tiempo desde que su vida ha cambiado por completo y dejando claro un mensaje muy recurrente en su música: el éxito no elimina el vacío, simplemente lo transforma por un rato. Aquí, la presencia de Los Gofiones no son una simple colaboración más, sino el reflejo metafórico más puro de la relación su lugar natal. Después de haber pasado por la fiesta, el ruido, la fama y lo contemporáneo, Los Gofiones aparecen reflejando la raíz más pura de Canarias para recordar a El Baifo desde dónde viene todo.

A lo largo de sus canciones, Quevedo construye una historia que va pasando por todas esas fases que, de una forma u otra, han formado parte de su madurez: el perderse, el disfrutar sin pensar, el echar de menos, el soltar, el recordar y, finalmente, el aceptar. «EL BAIFO» no habla solo de Canarias, habla de crecer y de entender que puedes haber recorrido el mundo entero y aun así seguir buscando ese lugar al que siempre quieres volver. Y sobre todo, de asumir que, aunque cambies, hay cosas que siempre van a seguir formando parte de ti.

Y quizá esa sea la verdadera clave de todo: que, después de todo, El Baifo no es un personaje. Es simplemente Pedro entendiendo quién es.

¿Qué te ha parecido «EL BAIFO»?

Lucía Cubelos @luciacubelos

Imágenes: cortesía de Taste The Floor

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