«Yo siempre a veces»: la serie que convierte la precariedad emocional en relato generacional (y que tienes que ver ya)
Primer plano de Laura, protagonista de Yo siempre, a veces, en uno de los momentos más introspectivos de la serie. Imagen: cortesía de Movistar+
Entre Berlín y Barcelona, entre el caos vital y la maternidad inesperada, Yo siempre, a veces aterriza como una de esas series incómodas que no buscan gustar, sino reconocerse. Y quizá por eso acaba de llevarse el premio a Mejor Guion en CANESSERIES 2026
Hay ficciones que construyen mundos aspiracionales y otras que, directamente, te devuelven al tuyo. «Yo siempre, a veces», creada por Marta Bassols y Marta Loza Alonso, pertenece a esta segunda categoría. Una serieque no esquiva la incomodidad ni el desencanto, y que encuentra precisamente ahí su mayor punto de interés: en mostrar una realidad que muchos preferirían suavizar, pero que aquí se expone sin filtros.
«Yo siempre, a veces» en Movistar Plus+: crítica, claves y el premio a Mejor Guion en CANESSERIES
#Crítica: una vida que no sale como estaba prevista
La serie sigue a Laura (Ana Boga), una fiestera de manual cuya vida gira entre drogas, resacas y decisiones impulsivas. Todo cambia —o eso parece— cuando conoce al hombre equivocado y decide dejar Berlín por él. El giro es tan rápido como brutal: embarazo inesperado, mudanza a una Barcelona invivible y una relación que se desmorona casi antes de empezar.
El regreso a casa de sus padres (Belén Ponce de León y Paco Tous), un trabajo precario en una tienda de electrodomésticos que detesta y un despido que llega sin contemplaciones terminan de dibujar un retrato que, más que dramático, resulta profundamente cotidiano.
Laura trabaja como dependienta en una tienda de electrodomésticos en Yo siempre, a veces, reflejando la precariedad laboral en Barcelona
Y ahí está la clave. «Yo siempre, a veces» funciona porque es tremendamente identificable para toda una generación —esa que ronda entre los 25 y los 35— que empieza a asumir que la vida adulta no responde a las expectativas románticas con las que creció. Esa cercanía es su mayor virtud. El personaje de Laura crece episodio a episodio: empieza siendo caótico, incluso incómodo, pero termina generando empatía. Importa lo que le pase. Y eso, en una serie así, lo es todo.
Laura con su bebé en una escena que refleja la maternidad desde una perspectiva realista en Yo siempre, a veces
Si algo define el tono es su apuesta por el costumbrismo más crudo. Esa sensación de estar viendo vidas reales, sin grandes giros ni artificios. Como si alguien hubiera colocado una cámara en la rutina de cualquier treintañero y hubiera decidido no intervenir.
Escena de fiesta en Yo siempre, a veces, donde la protagonista conecta con su pasado más caótico en Berlín
Reparto y equipo técnico
Ana Boga y David Menéndez lideran el proyecto con interpretaciones que sostienen todo el peso emocional de la serie. Junto a ellos, completan el reparto Paco Tous, Belén Ponce de León, Marta Bassols, María de Medeiros y Diane Guerrero, configurando un elenco que refuerza ese tono híbrido entre lo cotidiano y lo íntimo.
La serie está dirigida por Claudia Costafreda, Ginesta Guindal y Marta Loza, con guion de Marta Bassols, Marta Loza y Almudena Monzú. Asimismo, la ficción la producen Javier Calvo y Javier Ambrossi en colaboración con Suma Content para Movistar Plus+.
Momento cotidiano en un bar de barrio en Barcelona, uno de los escenarios clave de Yo siempre, a veces
CANESSERIES 2026: el reconocimiento al guion
Dentro de un contexto donde la ficción internacional mira cada vez más hacia lo íntimo y lo emocional, la serie ha conseguido el premio a Mejor Guion en CANESSERIES 2026. Un reconocimiento que no es casual.
La escritura se apoya en la estructura, el ritmo interno y la coherencia emocional más que en grandes giros narrativos. La maternidad se aborda desde la precariedad —material y afectiva—, alejándose del dramatismo convencional para explorar una tensión mucho más silenciosa pero constante. Este galardón confirma una tendencia clara: la ficción española está consolidando el guion como su gran valor diferencial en el circuito internacional.
«Yo siempre, a veces» no es una serie para evadirse, sino para reconocerse. Puede que no tenga grandes artificios ni momentos épicos, pero sí algo mucho más difícil de conseguir: una verdad incómoda que resuena. Y en un panorama saturado de ficciones que buscan impresionar, eso termina siendo lo verdaderamente diferencial.