TEO LUCADAMO: el «dilema» de construir un idioma propio

Teo Lucadamo nos lo cuenta todo sobre «El Dilema Del Rapero Blanco», su álbum debut, en una charla a pocos días de su lanzamiento.

A dos días del lanzamiento de su primer álbum, «El Dilema Del Rapero Blanco», Teo Lucadamo se encuentra en una mezcla de expectación y vértigo. Y es que con este no solo presenta lo qué es su música, sino una identidad artística que ha ido construyendo con paciencia, entre letras y un proceso creativo largo, personal y muy completo. De las redes al estudio, de los virales a un trabajo con concepto, su camino ha sido todo, menos convencional. Por eso en este disco no hay nada arbitrario: cada sonido, cada imagen y cada verso, responden a una visión clara.

En Vanidad, charlamos con él sobre este debut y sus influencias, pero también sobre esas colaboraciones que se quedaron en el tintero y el desafío de encontrar su propio lugar en la música.

TEO LUCADAMO: «No quiero denominarme rapero, prefiero que me llamen showman»

Teo, lo primero, ¿cómo estás a dos días del lanzamiento de tu primer álbum? ¿Cómo espera uno la salida de un debut como este?

Estoy un poco nervioso, la verdad. Yo qué sé, al final ha sido un año de mucho trabajo y ahora estoy a ver cómo lo recibe la peña. Podríamos decir que estoy un poco expectante en este sentido, aunque mis sensaciones son que es un trabajo bien hecho y eso me tranquliza.

Es tu primer álbum y eso se recuerda como algo especial, pero en concreto para ti también suena como una declaración de principios. ¿Sentiste en algún momento que tenías que ganarte tu lugar en el rap, dado que vienes de un contexto algo más privilegiado que el resto?

Hombre, más que me tenga que ganar ningún lugar, es un poco una toma de conciencia de cuál es mi lugar, ¿sabes? Lo de ganarme un lugar dentro de un género, dentro de este en concreto, es una cosa como que se me ha ido pasando, quitando incluso. Entonces, simplemente estoy intentando buscar mi lugar en la música.

Teo Lucadamo para el anuncio de «El dilema del rapero blanco».

Antes de hablar de tu álbum, no puedo no preguntarte por tus temas más virales. «Ritmo» y «La Tostada» estuvieron en lo más alto durante una larga temporada. ¿Qué recuerdos guardas de estos dos momentos clave en tu carrera?

Lo primero que recuerdo es un poco de ansiedad por la exposición y todo lo que esta conlleva. Y mucha emoción, la verdad. Fue un momento bonito porque trajo cosas muy buenas, así que la mayoría de recuerdos que tengo son buenos. Ambos me trajeron nuevas oportunidades laborales, conciertos, salidas, fans… todo lo necesario (risas).

En «El Dilema del Rapero Blanco» cuentas con varias colaboraciones, pero ¿hay alguna que se haya quedado en el tintero y te gustaría tener para tus siguientes trabajos?

Alguna que se haya quedado en el tintero de este disco no… bueno, sí. La colaboración con Azuleja se me quedó pendiente. Se propuso y había una idea en el aire, porque ella es de las artistas que más me inspiran actualmente en España, pero se quedó ahí.

Para futuros curros me molaría mucho trabajar con Soto Asa o Chico Blanco a nivel más electrónico. Me gustaría también poder hacer cosas más folk, con Amore o Irene Garry, con Teo Planell… Un poco también con toda esta gente más indie.

Teo Lucadamo lanza «El dilema del rapero blanco».

¿El pequeño Teo soñaba algún día con sacar un álbum debut?

Sí, siempre. Vaya, en sí, el pequeño Teo no soñaba con hacer nada de música. Me vino más tarde, como a los dieciocho, pero cuando me pilló lo de la música y me vi un par de documentales de Paco de Lucía y Quincy Jones, dije: «yo quiero ser tan grande como estos tíos». Luego, obviamente, uno va bajando de las nubes y va, como te digo, encontrando su lugar en la música, pero sí que es cierto que en aquel momento, cuando empecé, flipaba en colores. Lo quería todo.

También eres una persona que ha crecido rodeada de artistas. ¿Crees que crecer en un ambiente así ha tenido algo (o mucho) que ver con dónde estás ahora?

Totalmente. Ha tenido mucho que ver, sobre todo porque siempre he tenido un espacio seguro para experimentar y crear. No ha habido ningún impedimento en ese sentido, lo cual está muy bien. También ha habido exigencias por parte de mis padres, por la parte de: «haz lo que quieras, pero fórmate». Entonces, quieras o no, crecer en un ambiente así me ha nutrido mogollón y, al mismo tiempo, ponerme los pies en la tierra.

¿Cómo definirías lo que haces a día de hoy?

Diría que soy un artista performativo. Soy productor musical y soy intérprete… entonces soy como una especie de «no cantautor». Es que no sé, porque lo que sí que he descubierto con los años es que no quiero llamarme rapero, no quiero denominarme así, entonces supongo que lo mejor sería llamarme intérprete, o incluso «showman». Cualquiera de estos dos términos me valdría, pues al final lo que me mola es dar show (risas).

Teo Lucadamo para el anuncio de «El dilema del rapero blanco».

¿Hasta qué punto crees que tu identidad, que tú mismo catalogas como «hombre, blanco y de clase acomodada» ha condicionado la forma en la que la industria y el público te perciben?

Creo que mi identidad ha condicionado esta vista del público hacia mí bastante, la verdad. Pero bueno, me gusta que todo el mundo me perciba de la manera que ellos quieran, porque eso me da un espacio seguro a mí para tener mi vida privada y conseguir ser yo mismo ahí.

A veces creo que los fans pueden tener una imagen errónea de mí. Por el «tonto» que hago en redes pueden pensar que soy de una determinada manera, pero la realidad es que, como todos, tengo mis claro-oscuros. La gente nunca va a saber cómo soy en mi vida privada.

Estoy todo el rato haciendo cosas en redes y posteando lo que puedo, pero nunca esa parte de mi vida. Mantener esta parte más íntima me da una sensación de ilusión que mola mantener.

Teo Lucadamo para el anuncio de «El dilema del rapero blanco».

También nos consta que has estado detrás de todo el concepto visual y creativo del disco. ¿Cómo trasladaste su sonido a la parte estética y qué referencias te inspiraron?

El proceso creativo fue un proceso de descubrir un poco lo que quería hacer. Sí que tenía claro que quería hacer algo relacionado con las artes plásticas, quizás con murales, maquetas o incluso elementos como legos. Tener estos recursos plásticos para completar, para apoyar todos los videos que fuera sacando.

El lenguaje de mis videos es algo en lo que llevo trabajando durante un par de años ya, entonces simplemente era terminar de cerrar el concepto y el «idioma» personal que íbamos a utilizar.

Lo que mire fueron muchos videos de Michel Gondry, que es un director que me recomendó Roy Borland, productor del disco. Me flipó cómo utiliza las maquetas, los elementos plásticos… utiliza todos esos recursos contínuamente y era exactamente lo que yo estaba buscando. Entonces, todo estuvo muy marcado por el trabajo de este director y por mis propias referencias artísticas. También por los colores, en concreto los primarios, pero bajados un poco de intensidad, casi medio apastelados. Creo que los colores primarios representan la niñez, y al estar oscurecidos, ahora toca mostrar la adultez que viene con el disco.

Teo Lucadamo para el anuncio de «El dilema del rapero blanco».

En todos los trabajos siempre hay un favorito, nos guste o no. En «El Dilema del Rapero Blanco», ¿nos harías un top 3 de tus más especiales? 

La verdad es que cada día diría uno, pero ahora mismo, «360» creo que es el tema más sólido del disco.

«Calcula», por su lado, me parece que tiene una atmósfera muy especial, muy sentida. A mí me gusta mucho el rap, pero también cuando doy con la tecla de algún sentimiento, y me parece que aquí Roy y yo hicimos muy buena dupla para conseguir sacar un tema de rap que tuviera esa parte más sentimental. Es fresco, es intenso, pero no te doy la chapa en ningún momento y emociona. Tiene una sonoridad muy bonita, mucho espacio… Es minimalista, pero está hecho para que tenga una estética completa.

Y diría también «Te vas a Curar», porque me gusta mucho la letra y siendo un tema con Ciutat… era como que tenía que pasar. Fue muy bonito hacerlo. Salió todo muy bien, casi como un sueño.

Si mañana desapareciera todo tu respaldo, la discográfica, los contactos, el apellido… ¿Seguirías haciendo música? ¿Seguirías rapeando?

Hombre, sin duda. En mi casa hago música, pase lo que pase. Digamos que tengo mi ordenador, mi micro… y siempre haré mi propia música. No me daría exactamente igual todo, pero me pondría en una situación emocional en la que yo haría música igualmente, aunque seguro que sería muy distinto.

Por último, si tuvieras que decir al público con una sola frase por qué deberían escuchar «El Dilema del Rapero Blanco», ¿cuál sería?

La gente a la que animo a escuchar el disco, es esa gente que esté buscando un trabajo completo. No es un popurrí de temas, es una disco con un concepto claro y con una estética en la que nada es arbitrario. En el «El Dilema del Rapero Blanco» todo está ahí porque tiene una razón de ser, y bueno, creo que hay un público para eso, así que le apelo a él a que lo escuche.

 

Texto: Lucía Martínez Rubio

Fotógrafo: Adrián Cuerdo

Asistente: Luis Calvo Hernández

Arte: Irene Cuesta

Maquillaje: Denisse Flores

Productor: Teo Lucadamo

/

People

/

Te puede interesar