El mundo evoluciona, y con él, la moda. Desde sus inicios ligados a la alta costura, pasando por la revolución del prêt-à-porter en los 60, la globalización del diseño en los 90 o la irrupción del streetwear en la década de 2010. ¿Qué viene ahora? No tenemos una bola de cristal, pero todo apunta a que se avecina una nueva revolución.
En las últimas temporadas, hemos asistido a un auténtico terremoto creativo: los diseñadores se mueven, las casas se reconfiguran, y el tablero de juego cambia de manos constantemente. Jack McCollough y Lazaro Hernandez, de Proenza Schouler, asumen el testigo de Jonathan Anderson en Loewe; Anderson, por su parte, hace historia al dirigir por primera vez todas las colecciones de Dior. Matthieu Blazy entrega Bottega Veneta a Louis Trotter y toma las riendas de Chanel. Pierpaolo Piccioli deja Valentino para suceder a Demna en Balenciaga, mientras este último afronta el reto de remontar la caída de Gucci.
Del mismo modo, Dario Vitale, tras años al frente de Miu Miu, sustituye a Donatella en Versace, y Maria Grazia Chiuri toma el relevo de Silvia Venturini en Fendi. Glenn Martens, reconocido en los últimos años por su trabajo en Diesel, reemplaza a Galliano en Margiela, y Sarah Burton deja su puesto en Alexander MacQueen a Sean McGirr, pasando ella a asumir la dirección creativa de Givenchy. También Hermès acaba de comunicar que Véronique Nichanian presentará su última colección para la firma en enero de 2026, siendo Grace Wales Bonner quien pase a ocupar la dirección creativa de la línea masculina de la firma a partir de entonces.
El escenario actual es inestable y vertiginoso, requiere de movimientos rápidos y todo se amplifica desmesuradamente. Cualquier noticia, decisiones acertadas o no, éxitos y fracasos, llegan hoy a cualquier esquina del mundo en cuestión de segundos a golpe de algoritmo, y la sentencia queda escrita. Las reglas han cambiado y las nuevas generaciones –la Z y la Alfa– marcan el ritmo. Son exigentes, tienen más información que cualquiera de sus antecesoras y no se dejan engañar. Necesitan sentirse cómodas con el universo que las marcas les proponen y formar parte de una comunidad. Buscan autenticidad, sostenibilidad, diversidad y una estrategia de comunicación creíble y consecuente.
Así, las grandes marcas se afanan en renovar sus casas poniendo al frente de ellas a todo un relevo generacional de diseñadores que intentan alimentar el interés de un nuevo consumidor y ofrecer respuestas a la situación de incertidumbre global. Unas apuestan por intentar rejuvenecerse sin perder su identidad y otras por seguir siendo aspiracionales para un público más joven en un intento de equilibrio que no es nada fácil. Pero la realidad es que para todas han aumentado los retos, con muchas variables incontrolables, muchas colecciones al año, calidades cuestionables, precios desorbitados, nuevos modelos de consumo y una globalización difícil de gestionar…
En este contexto incierto y cambiante, desde Vanidad te invitamos a poner en pausa el reloj y disfrutar de la moda en calma. Una moda que sigue siendo moda, aunque hable con otros rostros.
Anna Castillo, Blanca Soler, Macarena García, Irene Escolar, Barry B, Zoe Bonafonte, Gabriel Guevara, Milena Smit y Michelle Jenner son parte de esta nueva narrativa. Disfruta de sus entrevistas y editoriales realizados en exclusiva en las páginas de este número. Bienvenidos a nuestro nuevo orden.
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Olga Liggeri. Directora de Vanidad