«SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY»: una de las mejores películas del héroe también es una de las más tristes

«Spider-Man: Brand New Day» lleva a Tom Holland a ser un Peter Parker más solo, adulto y, paradójicamente, más cercano al Spider-Man de siempre. Destin Daniel Cretton construye una película tremendamente disfrutable que, entre Punisher, Hulk y una Nueva York de viñeta, recupera algo que el cine de superhéroes parecía haber olvidado: que salvar el mundo siempre fue tan importante como decidir qué clase de persona quieres ser

Todo lo que pensamos después de ver «Spider-Man: Brand New Day»

De pequeña esperaba con ansia que llegaran al estanco de mi barrio aquellos tomos de «Spider-Man» de Planeta DeAgostini. Eran recopilatorios que reunían historias de distintas etapas del personaje, así que cada entrega podía llevar a Peter por lugares muy diferentes, entre los que se encontraban algunos sorprendentemente oscuros: pérdidas, culpa, violencia y decisiones imposibles. De aquellos cómics se me quedó grabada una idea muy sencilla: Spider-Man podía ganar y Peter Parker aun así, podía quedar completamente hecho polvo. De hecho, era casi lo normal. «Spider-Man: Brand New Day» me ha devuelto precisamente a esa sensación.

Después de «No Way Home», Peter está solo: nadie recuerda quién es, MJ y Ned han seguido adelante, May ya no está y Spider-Man es prácticamente lo único que le queda. Le vemos patrullando Nueva York, deteniendo delincuentes y ocupándose de esos problemas que parecían haberse quedado pequeños para la grandilocuencia de Marvel. Hasta que algo rompe esa rutina y le obliga a enfrentarse a una amenaza que no comprende y, de paso, también a sí mismo.

Fotograma de MJ y Ned en «Spider-Man: Brand New Day»
Fotograma de MJ y Ned en «Spider-Man: Brand New Day»

Aun con todo este drama, es divertida. Hay bromas —esto sigue siendo Marvel, amigos—, pero están bien medidas y no interrumpen constantemente lo que la película quiere contar. Cretton consigue así que todo respire, que Nueva York vuelva a sentirse como el mundo de Spider-Man y que la película tenga algo de esos cómics donde nunca sabes quién aparecerá en la página siguiente. El resultado es probablemente la película de Holland que más se parece a abrir un cómic de Spider-Man.

Ahora sí: ¡cuidado! A partir de aquí hay spoilers. Busca tu cine más cercano y vuelve cuando salgas. Prometo seguir aquí.

El Peter Parker triste siempre ha sido increíble (lo siento Peter)

Fotograma de Peter Parker en «Spider-Man: Brand New Day»
Fotograma de Peter Parker en «Spider-Man: Brand New Day»

Tom Holland interpreta a un Peter tremendamente solitario, pero también más maduro. Después de tantas versiones de Spider-Man que nos han devuelto una y otra vez al instituto, se agradece ver a uno al que dejan crecer. En esta entrega crecer significa, en parte, aceptar que hay cosas que no puede recuperar. Al final de «No Way Home», Peter acepta que Doctor Strange lance un hechizo que hace que todo el mundo olvide quién es Peter Parker para evitar que el multiverso colapse. El precio de salvar a todos es que nadie, ni siquiera sus seres queridos, recuerde que alguna vez formó parte de sus vidas.

Sobre todo duele MJ. Porque cuesta no quererlos juntos después de acompañar el nacimiento del romance entre Peter y MJ en la gran pantalla, y ver cómo continuaba entre Tom Holland y Zendaya fuera de ella.

Spider-Man parece ser lo único que Peter todavía controla. Incluso su vínculo más cercano nace ya bajo la máscara: la complicidad que ha construido con la inspectora Jean DeWolff mientras patrulla Nueva York. Pero empieza a perder también eso. Las telarañas fallan, su cuerpo se vuelve torpe y, de repente, Peter recuerda a aquel adolescente que acababa de descubrir sus poderes y todavía no sabía cómo convivir con ellos, haciéndonos revivir una vulnerabilidad que creíamos superada. Hasta que Bruce Banner —alguien que sabe bastante sobre perder el control de su propio cuerpo— le da la idea de fabricar un inhibidor para contenerlo.

Las teorías sobre esta parte de la trama han estallado en internet y van desde una transformación en Man-Spider —la monstruosa mutación arácnida de Peter en los cómics— hasta aquel fragmento de simbionte que Venom dejó atrás en la escena poscréditos de «No Way Home».

Spider-Man y Punisher: dos respuestas para la misma pregunta

Frank Castle funciona bien frente a Spider-Man porque ambos conocen la pérdida, la rabia y la violencia, pero han decidido hacer cosas completamente distintas con ellas. Mientras Punisher convierte el dolor en una autorización para matar, Peter sigue imponiéndose una frontera que se niega a cruzar. Y ahí «Brand New Day» recupera algo muy clásico del superhéroe. La idea de que hacer lo correcto importa incluso cuando nadie te obliga a hacerlo. Puede sonar ingenuo hablar en 2026 de bondad, responsabilidad o confianza en los demás, pero quizá por eso emociona que la película lo haga sin pedir perdón. Ser un superhéroe no siempre consiste en salvar el universo; a veces basta con ayudar a un desconocido o preocuparse por una ardilla, como hacía Superman.

Fotograma de Punisherr en la película
Fotograma de Punisher en «Spider-Man: Brand New Day»

Y lo bonito es que esa forma de entender el heroísmo termina afectando también a Frank. Punisher sigue siendo Punisher —violento y bastante incapaz de resolver un problema sin pensar primero en un arma—, pero acaba ayudando a Peter, preocupándose por él e intentando, a su manera completamente disfuncional, ser su amigo. Peter no consigue que Frank Castle deje de ser quien es; consigue algo bastante más humano: recordarle que todavía puede importarle otra persona.

Jean Grey y el peligro de la soledad

Hay algo muy natural en ver a Sadie Sink como Jean Grey. Después de «Stranger Things», vuelve a ser una chica profundamente sola y sometida a experimentos que inevitablemente recuerdan a Eleven (Millie Bobby Brown). Aunque aquí hay algo más imprevisible en ella. Carga con una historia familiar dolorosa, y el enfrentamiento con Control de Daños, que la trata como una amenaza que estudiar y contener. La película aprovecha sus experimentos para dejar también una pequeña crítica a esa lógica institucional: el Gobierno teme aquello que no puede controlar y, en su intento por hacerlo, puede terminar creando exactamente el peligro que quería evitar.

Fotograma de Jean Grey en la película
Fotograma de Jean Grey en «Spider-Man: Brand New Day»

A pesar de todo, me gusta que la película nunca convierta a Jean en una simple víctima e incluso cuando aflora su faceta más cruel, Spider-Man sigue empeñado en ayudarla, y esa ambigüedad hace que nunca termine de estar claro dónde acaba su vulnerabilidad y dónde empieza algo mucho más peligroso.

La última viñeta

«Brand New Day» tiene algo que me encanta y que también juega un poco en su contra: parece un cómic de dos horas y media. Punisher, Hulk, Jean Grey, Control de Daños, Scorpion, Yelena… es mucho. Algunos personajes entran y salen casi como si pertenecieran a números distintos de una misma colección. Algunas tramas apenas tienen tiempo para desarrollarse y otras parecen quedarse esperando la siguiente grapa. Ese caos tiene el encanto de los cómics, donde el mundo parece seguir existiendo más allá de la historia principal. Aunque como película deja por momentos la sensación de ser un capítulo de algo mucho más grande. Aun así, no todas las apariciones funcionan igual: las de Punisher o Bruce Banner, por ejemplo, encuentran una justificación muy natural y aportan de verdad al viaje de Peter, mucho más allá del simple cameo.

Fotograma de Hulk en la película
Fotograma de Hulk en «Spider-Man: Brand New Day»

Y quizá por eso mismo el final funciona tan bien. Después de tanto, la película decide fijarse en algo mucho más sencillo: la gente de a pie. Ver a esos niños preocupados por Spider-Man, deseando que se recupere y sintiendo que ellos también podrían estar bajo la máscara, nos trae de vuelta una de las ideas más bonitas del personaje: cualquiera puede ser Spider-Man. Es la misma emoción que convirtió «Into the Spider-Verse» — mi película favorita del héroe— en algo tan especial y que, una vez más, consiguió hacerme llorar un poco.

Al salir de la sala, todos estábamos hablando de si algunas tramas necesitaban respirar más o qué habríamos hecho distinto. Pero al final todo eso daba un poco igual. Lo importante era esa emoción casi infantil que deja una buena película de superhéroes. Salir de la sala queriendo ser un poco más valiente, un poco mejor y, por qué no, lanzar alguna telaraña por el camino. Así que, si sirve de algo el consejo de vuestra amiga y vecina Lisa, id al cine a verla.

Lisa Illoh @lisajusticedark

Imágenes: cortesía de la película

/

Mixed Up

/

Te puede interesar