JULIE KEGELS, la diseñadora que ha convencido al LVMH Prize de que la ropa también puede ser fácil de querer
Retrato de Julie Kegels, diseñadora belga y ganadora del LVMH Prize 2026 tras solo dos años al frente de su propia firma. Imagen: @lvmhprize
Con solo dos años de trayectoria al frente de su propia firma, la diseñadora belga se ha impuesto a más de 2.400 candidatos gracias a una propuesta que consigue algo poco habitual en la nueva moda: convertir la experimentación en prendas que todavía parecen hechas para vivir con ellas
¿Por qué Julie Kegels ha sido la ganadora del LVMH Prize 2026?
Hay algo paradójico en que Julie Kegels haya ganado el LVMH Prize 2026. El premio que cada año busca identificar a quienes podrían definir el futuro de la moda ha terminado reconociendo a una diseñadora que, en realidad, lleva buena parte de su trabajo preguntándose por algo bastante más cotidiano: qué ocurre cuando una mujer se viste para atravesar un día entero. La respuesta de Kegels no consiste en escoger entre la ropa práctica y la ropa conceptual, sino en intentar que ambas cosas puedan convivir.
El pasado 4 de septiembre, en la Fondation Louis Vuitton de París, la diseñadora belga recibió el principal premio de la decimotercera edición del LVMH Prize. El reconocimiento supone 400.000 euros y un año de mentoría por parte de expertos del grupo LVMH. Kegels se impuso a otros ocho finalistas después de haber sido seleccionada entre más de 2.400 candidaturas internacionales.Y aunque el premio pueda parecer la culminación lógica de una trayectoria ascendente, hay algo especialmente llamativo en su caso. La marca Julie Kegels nació en 2024, hace solo 2 años.
Julie Kegels celebra su victoria en el LVMH Prize 2026 con el galardón que reconoce a la diseñadora belga como uno de los grandes talentos emergentes de la moda. Imagen: @juliekegels
De Amberes a París: quién es Julie Kegels
Kegels tiene 27 años y pertenece a una ciudad que, en moda, no necesita demasiadas presentaciones. Amberes ha construido durante décadas una identidad creativa alrededor de la experimentación, la construcción y una manera de entender la ropa que rara vez separa el concepto de la prenda. Kegels estudió en la Royal Academy of Fine Arts de Amberes, donde tuvo entre sus profesores a figuras como Walter Van Beirendonck y Dirk Van Saene. Se graduó en 2021 y posteriormente pasó por los estudios de Meryll Rogge y Alaïa, donde trabajó bajo la dirección creativa de Pieter Mulier.
Ese recorrido resulta importante para entender por qué su marca parece tener más años de los que realmente tiene. Antes de crear su propia firma, Kegels ya había conocido dos realidades muy diferentes de la industria: el lenguaje independiente de una diseñadora como Meryll Rogge y la estructura de una Maison como Alaïa. No comenzó, por tanto, desde la nada.
Pero tampoco tardó demasiado en salir de ese entorno. En 2024 decidió lanzar su propia marca con una sensación que ha explicado varias veces como una mezcla entre miedo y necesidad: «Si quería hacerlo, sentía que tenía que hacerlo entonces». Su primera colección, 50/50, ya contenía buena parte de las ideas que después se convertirían en su lenguaje. Una mujer podía ser al mismo tiempo seria y despreocupada, ejecutiva y fiestera, elegante y absurda. Un traje podía esconder unos shorts en la parte posterior; una falda podía mezclar punto y denim. No se trataba únicamente de hacer prendas híbridas porque sí, sino de trasladar a la ropa la idea de que una persona tampoco es una sola cosa. Y esa premisa se ha mantenido.
Un look de «50/50», la primera colección de Julie Kegels y el punto de partida del lenguaje creativo de la diseñadora belga
Julie Kegels y una mujer que no es un solo personaje
Kegels no parece diseñar para una mujer imaginaria y estática. Su punto de partida suele ser precisamente lo contrario: una mujer que cambia. En sus propias palabras, sus colecciones intentan hablar de una mujer que puede ser madre por la mañana, profesional durante el día y salir de fiesta por la noche. El vestido, entonces, deja de ser una pieza asociada a una única función y empieza a comportarse como lo hacemos nosotros. Cambia, se transforma, revela partes diferentes.
Look de «Quick Change», la colección primavera-verano 2026 de Julie Kegels, en la que la diseñadora explora prendas transformables y nuevas siluetas
Ese concepto apareció de forma especialmente evidente en Quick Change, su colección de Primavera-Verano 2026 y su debut oficial sobre la pasarela de París. El título no era una metáfora demasiado complicada, las prendas literalmente podían transformarse. Un vestido de novia se convertía en otra silueta; una camisa podía revelar una camiseta; distintas capas aparecían o desaparecían como si se tratara de un truco de magia. Kegels había estudiado incluso manuales de ilusionismo para desarrollar la colección.
Después llegó Dresscode, donde volvió a enfrentarse a la ropa asociada al mundo profesional y a los códigos de vestimenta. Y para Otoño-Invierno 2026-2027, Face Value llevó su investigación hacia la idea del aura y la percepción. Quería comprobar cómo la ropa puede modificar la manera en la que los demás nos perciben y cómo, en ocasiones, puede funcionar casi como una protección frente al exterior.
Look de «Face Value», la colección otoño-invierno 2026-2027 de Julie Kegels que explora la identidad, el aura y la percepción a través de la ropa
Son conceptos suficientemente sólidos para construir una colección, pero Kegels evita que se queden únicamente en el terreno de la idea. Y ahí es donde probablemente empieza a entenderse por qué el LVMH Prize ha terminado eligiéndola.
El concepto, pero también la camisa
Una de las cosas más interesantes de Julie Kegels es que sus prendas pueden resultar extrañas cuando se explican y bastante fáciles de entender cuando se llevan. Hay una camisa, un jersey, una camiseta, una falda, un vestido… Pero después está la forma en la que Kegels decide intervenirlos.
Una camisa clásica puede incorporar tirantes que permiten añadir accesorios; una falda puede estar construida a partir de referencias domésticas; una prenda aparentemente convencional puede esconder una segunda silueta o revelar una parte que normalmente permanecería oculta. Su trabajo parte muchas veces de objetos y códigos familiares para llevarlos ligeramente fuera de lugar.
Es una diferencia importante respecto a cierta moda emergente que basa buena parte de su discurso en producir una imagen extremadamente reconocible, pero difícil de trasladar a un armario real. Kegels parece interesada en que la idea sobreviva después de quitarle el contexto de la pasarela.
Julie Kegels junto a dos modelos vestidas con diseños de su firma durante el LVMH Prize 2026. Imagen: @lamatteolarosa
Su propia tienda lo demuestra. Actualmente vende camisetas de jersey, polos, camisas clásicas, jerséis, faldas midi y prendas de corte más experimental. Una camiseta blanca de algodón con un 6% de poliuretano cuesta 285 euros; una camiseta con cuello modificado puede encontrarse por 175 euros, mientras que una camisa clásica ronda los 495 euros y una camisa de seda alcanza los 690. En el extremo más conceptual aparecen vestidos y prendas que superan los 800 o 900 euros. Es decir: no todo en Julie Kegels quiere ser una pieza de museo.
Puedes comprar una prenda perfectamente reconocible dentro del vocabulario de un armario contemporáneo y, si quieres, puedes comprar también aquella pieza que convierte una camisa en algo bastante más extraño. Evidentemente, hay una barrera, como es habitual en la moda, sus precios pertenecen al lujo independiente y no al mercado masivo. Una camiseta de 285 euros no es una camiseta básica en términos económicos. Pero sí es revelador que exista.
Julie Kegels: la moda que funciona en Instagram y fuera de Instagram
Esto también puede ser una de las razones por las que Kegels ha crecido tan rápido. Su ropa funciona conceptualmente en una pasarela, pero también tiene una segunda vida cuando aparece sobre una persona conocida. En mayo de 2025, Dua Lipa publicó un look completo de denim de Julie Kegels y, según explicó la propia diseñadora a Vogue Business, la chaqueta que llevaba se agotó en la tienda online prácticamente de inmediato.
Dua Lipa con un total look denim de Julie Kegels, una de las firmas emergentes que ha incorporado a su armario. Imagen: @juliekegels
Después llegaron otros nombres. Rosalía ha vestido sus diseños y acudió al desfile parisino de Kegels en 2025 con uno de sus looks; Charli XCX también ha llevado piezas de la firma y Demi Lovato apareció con un conjunto de la diseñadora durante una fiesta en Nueva York. La diferencia es que estas apariciones no parecen existir únicamente como una estrategia de celebrity dressing. Kegels ha conseguido que sus prendas tengan sentido tanto en una fotografía de una estrella como en una tienda multimarca.
En 2025, Vogue Business señalaba que la marca ya contaba con 29 puntos de venta y había alcanzado un negocio de seis cifras, con una parte importante de sus ventas procedente de Estados Unidos y Asia-Pacífico. Entre sus distribuidores se encontraban nombres como Nordstrom y H. Lorenzo. Eso cambia la lectura de la historia. Julie Kegels no es una diseñadora desconocida a la que, de repente, el LVMH Prize ha descubierto. Es una diseñadora que en apenas dos años ha demostrado que puede construir una marca alrededor de una idea y, al mismo tiempo, convertir esa idea en producto.
¿Por qué Julie Kegels ha ganado el LVMH Prize 2026?
El LVMH Prize no premia simplemente la colección más espectacular ni la propuesta más experimental. En el caso de Kegels, el jurado parece haber encontrado una combinación especialmente difícil de conseguir: una identidad creativa suficientemente reconocible, una capacidad técnica evidente y una marca con potencial para crecer.
La propia organización del premio describe su trabajo alrededor de las siluetas escultóricas, las técnicas artesanales, los materiales sostenibles y una investigación sobre la identidad femenina. Pero hay otra palabra que resulta especialmente útil: multiplicidad. Kegels no está intentando inventar una nueva mujer. Está intentando aceptar que ya no existe una sola.
Y eso explica también por qué su ropa puede ser conceptual sin parecer inaccesible. El humor, la transformación, la mezcla de materiales y las referencias domésticas están presentes, pero no eliminan la funcionalidad. Una falda sigue siendo una falda. Una camiseta sigue siendo una camiseta. Un traje sigue pudiendo funcionar como traje. Solo que, en manos de Kegels, ninguno tiene por qué quedarse exactamente en aquello que esperamos que sea.
Es significativo que The Impression, al entrevistarla durante el Antwerp.Fashion Festival, describiera una presentación de su universo como si fuera un apartamento habitado: ropa, muebles, objetos cotidianos, notas, recuerdos y colaboradores compartiendo espacio. La puesta en escena no era un accesorio de la colección, sino una extensión de la misma manera de entender la moda.
La verdadera apuesta del LVMH Prize por Julie Kegels
Porque Kegels no parece estar construyendo una marca alrededor de una única prenda viral ni alrededor de una estética que pueda agotarse después de tres temporadas. Está construyendo un vocabulario. En una industria obsesionada con encontrar cuál será la próxima gran estética, Kegels está construyendo una firma que pueda cambiar sin dejar de ser reconocible.
Por eso su victoria importa. No porque Julie Kegels esté haciendo algo inédito, sino porque, con solo dos años de marca, ya ha conseguido demostrar que el concepto y el comercio no tienen por qué estar enfrentados.
Jennifer Lawrence junto a Julie Kegels, ganadora del LVMH Prize 2026, posando con el galardón de la decimotercera edición del premio. Imagen: @lvmhprize
El LVMH Prize acaba de poner 400.000 euros, un año de mentoría y una enorme dosis de atención internacional detrás de esa idea. Ahora empieza la parte realmente difícil, demostrar que aquella intuición que funcionó en una colección, en una pasarela y sobre Dua Lipa, Rosalía o Charli XCX también puede convertirse en una casa de moda capaz de durar.
De momento, hay algo que juega a su favor. Julie Kegels no parece estar diseñando para que la miren. Está diseñando para que quieran ponerse lo que hace.