El 13 de febrero La Riviera votará –y llorará– al son de sus últimos temazos, y es que ya hace mucho tiempo que Alizzz conquista corazones, ya no solo con su producción, sino con su voz.
Alizzz estará en La Riviera este 13 de febrero. ©Paz Vallejo
Alizzz estará en La Riviera este 13 de febrero. ©Paz Vallejo
El 13 de febrero La Riviera votará –y llorará– al son de sus últimos temazos, y es que ya hace mucho tiempo que Alizzz conquista corazones, ya no solo con su producción, sino con su voz.
Cuando una figura es capaz de mantenerse en la cresta de la ola durante tantos años, es normal preguntarse cuáles son las claves para conseguirlo, y más con la discreción y elegancia con la que lo ha hecho el cantante y productor catalán. Con motivo de su esperada gira, que pasará por varias ciudades de España, entre ellas Madrid, este 13 de febrero, charlamos con Cristian sobre sus costumbres, rutina y éxitos que le han llevado a colgar el cartel de sold out en La Riviera.

Ahora mismo estoy volviendo a producir, me he metido en varios discos. Llevaba tiempo haciendo sesiones sueltas con muchos artistas, muy esporádicas y tenía ganas de hacer un disco entero con alguien pero se me ha juntado todo, además estoy haciendo varias cosas y he dejado un poco de lado hacer canciones para mí, pero a la vez me está volviendo a llamar un poco la atención…
No lo tengo muy en cuenta, creo que se me da bien crear universos a la hora de producir. Estar en ese proceso y crearlos añadiendo sonidos y atmósfera se me da bien, también a la hora de la composición. Es donde disfruto y donde añado más valor.

Muy sencillo, porque lo hice sin querer. Empecé a coger guitarras e instrumentos y las canciones me salieron solas, eran para mí y explicaba cosas mías y lo hacía porque me apetecía. En el apartado visual me ayudaron diferentes personas que fueron saliendo, con las que me entendía bien y ellas fueron capaces de transformar las cosas que tenía en la cabeza, como Rafa Castells al principio, que no fue soolo el director creativo, sino una persona cercana con la que di forma a «Conducción Temeraria».
Lo que sí he considerado más difícil es el seguimiento porque, no sé si la gente espera de mí eso, pero tengo la necesidad de ser muy cambiante. Encuentro que es más rápido de lo que necesita el público, pero intento reubicarlo y rebalancearlo.
El germen de mi primer proyecto como tal fue antes de la pandemia, hice cuatro canciones. Luego vino la pandemia y ahí sí tuve tiempo de divagar bien. Muchas veces estoy metido en esa vorágine de hacer cosas. Llega un lunes, miro la semana y veo que no tengo ningún hueco. Nunca he tenido tiempo para sentarme delante del ordenador porque siempre estoy en ese ciclo, pero la pandemia paró el mundo, me paró a mí y tuve la sensación de que yo también podía parar, me lo permití y eso hizo que mi creatividad se despertase. Me salió prácticamente todo el disco.
Mi creatividad se disparó porque me lo estaba pasando bien. Yo decía: «Qué ganas de que sea mañana para seguir trabajando en esto». En esa excitación de hacer algo y disfrutar, es cuándo noto que soy creativo. A eso también ayuda mucho la rutina, porque ayuda mucho a ser creativo. Cuando me cuido, voy al gimnasio, como a una hora razonable, etc, mi creatividad se dispara.
Aunque parezcan cosas normales, prestarles atención hace que te baje el ruido mental y que surjan cosas nuevas. Las grandes ideas surgen en la cinta corriendo o haciendo la cena. Y mira que yo soy mucho de ir al estudio, pero las buenas ideas siempre me ha llegado en situaciones así de cotidianas.

Me he acostumbrado a currar con otra gente, pues me ayuda a no tener toda la atención en el ordenador, porque estar sentado delante de él y hacerlo todo está bien cuando lo haces todo para otra persona, pero cuando es para mí, prefiero delegar ese trabajo a más personas.
Liberarme un poco me ayuda a pensar en cosas de la creación más pura y dura.
El que fuera bien mi proyecto en solitario. Sientes mucho la presión de hacerlo todo y, cuando va bien, el orgullo que sientes por eso te hace muy feliz. También cuando han habido cosas importantes con artistas a los que he producido, la sensación es buena.
Al final me meto con poca gente, pero con las personas con las que más he disfrutado han sido Pucho y Amaia. Si no hay química personal y ganas de pasárselo bien, no es igual. Las sesiones esporádicas me cuestan un poco, porque no estoy acostumbrado…

Vamos a estar en Barcelona y Madrid, las fechas más grandes en salas Razz y La Riviera. También en Valencia, que es la primera vez que hacemos sala.
Presentaremos show nuevo y tocaremos canciones que no hemos tocado nunca. Hacer un bolo es muy divertido, muy inspirador y es algo que vengo echando de menos y me hace tener más ganas todavía de hacer música. Lo malo es que es un destructor de rutina, te destruye los hábitos, sales de fiesta, bebes más…
Quiero creer que he influenciado a alguien a meterse en la producción porque me ha visto como una cosa alcanzable, un referente o que ha pillado maneras de producir porque me las ha visto. Al igual que yo lo hice con mis referentes, creo que lo han hecho conmigo y esas características se han quedado impregnadas. Sin embargo, cuando las escucho en otros, antes de sentir que me imitan, me hace sentir feliz, porque significa que algo he hecho bien.
Dani Curbelo: @ssaintdanii
Imágenes: ©Rafa Castells y Paz Vallejo