Veremos, seguro, muchos diseños de Versace, pues la etiqueta italiana, devota como pocas otras, apadrinará el evento. Pero, ¿qué más?

Tal y como reza el comunicado emitido por el museo Metropolitano de Nueva York: "la temática abordará el diálogo entre la moda y auténticas obras maestras relacionadas con la religión y el arte". Esta colección, llamada Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination, examinará el compromiso de la moda con las tradiciones del catolicismo.

Diseñadores como Cristóbal Balenciaga, John Galliano, Jean Paul Gaultier o Vivienne Westwood, entre otros grandes, se han inspirado en más de una ocasión en la religión. En la exposición veremos algunos ejemplos de ello, así como atuendos papales, que, según la nota oficial, nunca antes habían salido del Vaticano, y accesorios como anillos y tiaras.

Situando la moda dentro del contexto de la producción artística religiosa, el conservador del Costume Institute, Andrew Bolton, pretende analizar la relación compleja y a veces controvertida entre fe y moda.

Antes de que llegue el mes de mayo, pues, debemos preparar al ojo para lo que verá.

 

Un poco de historia

En el año 1993, el francés Jean Paul Gaultier le echó un pulso al tradicionalismo poniendo a desfilar una colección inspirada en la vestimenta de los judíos jasídicos, los judíos más conservadores. Llamó la línea Rabbi chic.

Look de la colección otoño-invierno 1993 Rabbi Chic, de Jean Paul Gaultier.

La pasarela estuvo iluminada por candelabros de siete brazos y en ella se sirvió vino Manischewitz, el único que cumple las normas impuestas por la autoridad religiosa judía. Las modelos desfilaron las prendas masculinas típicas del ala más integrista de una religión con 4000 años de historia. Casi nada.

A pesar de su atrevimiento, el diseñador no salió mal parado de aquello. Armó más revuelo el mítico bustier de conos que confeccionó para Madonna un año antes. Quizá porque a la reina del pop las cruces le daban problemas ya en los 80.

También Gaultier lanzó, en 2007, una colección inspirada en el catolicismo. Como si fuesen vírgenes, o santas, las modelos desfilaron, con coronas y velos, vestidos, mini vestidos y hasta trajes de chaqueta repletos de elementos propios de la iconografía católica.

A la Izda., Madonna con el bustier de Gaultier en 1992. A la Dcha., la colección primavera-verano 2007 del francés.

En el año 98, el modista chipriota Hussein Chalayan presentó en la pasarela de Londres su línea Between, tremendamente polémica. Con ella Chalayan puso de manifiesto la histórica división cultural entre el mundo oriental y el occidental haciendo hincapié en el argumento religioso. Aunque el diseñador comentara entonces al diario The Guardian que su propuesta tan sólo ilustraba “un tipo particular de posición” y pretendía referirse a “la perdida cultural de uno mismo”, terminó por reflejar la opresión que viven las mujeres musulmanas en la comunidad islámica.  

La temporada anterior, también en Londres, el ya fallecido Alexander McQueen imprimió en varias chaquetas de su colección para otoño-invierno el cuadro del pintor flamenco Robert Campin, Gestas, el mal ladrón, con imagen de la crucifixión.

A la Izda., look de la colección Between, de Chalayan. A la Dcha., chaqueta de McQueen.

La religión es especialmente significativa en la carrera del diseñador John Galliano. Cuando diseñaba para Dior, concretamente en el año 2000, el británico provocó un gran tumulto al servirse de la moda para explorar toda clase de fantasías sexuales. La figura de un cura abrió el desfile de su colección para aquel otoño-invierno, seguido por una comitiva de boda que portaba fustas y metros y metros de cuero.

En 2002, en plena guerra de Afganistán, el español David Delfín debutó sobre Cibeles Madrid poniendo sobre la pasarela a modelos con la cabeza cubierta a modo de burka, sogas y crucifijos en el cuello y el pecho al aire. Algunos medios defendieron que el diseñador hizo apología del mundo talibán con ello. Delfín, sin embargo, negó las acusaciones y aseguró que su propuesta tomaba idea del surrealismo artístico.
Look de la colección primavera-verano 2003 de Davidelfín

Christian Lacroix cerró su taller de Alta Costura con un diseño repleto de referencias católicas. En el año 2009. También entonces el estadounidense Rick Owens presentó una colección bicolor, en negros y grises, rematada con tocados similares a las tocas de las monjas.

Diseños de Galliano, Lacroix y Owens.

Más recientemente las italianas Dolce & Gabbana y Versace han hecho guiños al cristianismo, coronas y cruces mediante. La primera de forma más explícita, con diseños inspirados en mosaicos bizantinos del siglo VI, y la segunda, hace tan solo unas semanas, con aspas en las botas y de pendientes.

A la vista está lo mucho que la religión ha influido en la moda. La idílica fusión es una constante.

Ojalá el próximo 7 de mayo Manhattan haga honor a la opulenta temática y reúna un par de looks para la historia.

 

 

 

Alejandro Bernad  @alejandrobernad Imágenes: agencias y archivo

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