Hablamos con Ana Jara, protagonista de la nueva comedia romántica de moda, «Me has robado el corazón».
Ana Jara presenta «Me has robado el corazón». Imagen: ©Carlos Villarejo. Maquillaje: Padro Nuñez.
Ana Jara presenta «Me has robado el corazón». Imagen: ©Carlos Villarejo. Maquillaje: Padro Nuñez.
Hablamos con Ana Jara, protagonista de la nueva comedia romántica de moda, «Me has robado el corazón».
Tras una trayectoria profesional que comenzó con el éxito de Disney Channel «Soy Luna» y que le ha llevado por series como «4 estrellas», «Días mejores» o «Camino a Arcadia», ahora, Ana Jara presenta su gran proyecto protagónico, «Me has robado el corazón» junto a Óscar Casas, postulándose como la nueva actriz patria de moda.
La verdad es que el proceso de casting fue muy largo, hice varios, y también con varios chicos, porque igual que buscaban a la Vera perfecta, también buscaban al Eric perfecto. El personaje me gustó mucho y el guion de la película también. Además, también es mi primer papel protagonista en una película, que encima es una comedia romántica y con Óscar Casas, que es un actor mega conocido y mega popular. De hecho, mucha gente me ha dicho: «Ay, tía, ¿qué envidia que estás con él». Ha sido un placer hacer una comedia romántica, porque al final es un género que yo iba a ver al cine hace 10 años. ¡Y veía película tras película!.
Sí, yo creo que sí. Yo creo que romantizas muchas cosas, muchas parejas, muchas personas. Creo que conforme te vas haciendo mayor, vas separando lo que es una peli de lo que es la vida real. Yo era como muy «Disney» en ese sentido y conforme han ido pasando los años, creo que he relativizado mucho más eso y he aprendido que hay cosas que solo pasan en las películas. Pero en la vida real también pasan otras cosas que también son bonitas.

Hace unos años improvisaba más. Ahora ya no tanto, porque creo que me he vuelto más «planificadora», más sensata. En Valencia hay un dicho «Pensat i fet», que significa «Pensado y hecho». Es más, yo tuve una primera cita que fue algo parecido a lo de Vera. Conocía a un chico hace años y nos gustamos, pero los dos estábamos en pareja. Cuando pasaron siete u ocho años, un día hablando vimos que los dos estábamos solteros. Yo me iba a ir a una semana al norte a hacer un surf camp y sin pensarlo le dije que si se quería venir conmigo. O sea, después de siete años, no nos habíamos visto y se vino conmigo una semana a Bilbao.
Me gusta trabajar como personajes muy distintos los unos de los otros. El otro día decía que me apetecía mucho hacer algo que implicase aprender una disciplina nueva, por ejemplo, yo no sé montar a caballo, pues hacer un personaje que requiera eso. O de repente, un personaje que tenga que conducir una moto… ¡Por cierto! En esta peli conduzco una moto, pero es como de mentira. Igual que en «Soy Luna» tuve que aprender a patinar, me apetecen ese tipo de proyectos en los que requiere que tenga que aprender una disciplina nueva.

No, confío bastante rápido y a veces eso está mal, pero soy bastante genuina y pienso que todo el mundo hace el bien y a veces me equivoco. Pero me gusta, intento confiar en la gente bastante. Creo que también en la película depende mucho del personaje de Vera. En este caso, creo que ella confía porque le pilla en un momento en el que está cansada de que su familia le diga lo que tiene que hacer, descubre que su novio de toda la vida le ha puesto los cuernos con una de sus amigas… Creo que cuando la vida no te sonríe, te agarras a un clavo ardiendo y creo que eso fue lo que le pasó a Vera.

Creo que soy otro tipo de actriz. «Soy Luna» me pilló eso en un momento en el que recién había decidido que quería ser actriz y fue mi primera oportunidad profesional. Creo que crecí mucho profesionalmente en ese sentido. Al ser más pequeña no trabajaba tanto el texto, quizá no tenía tantas herramientas. También éramos un elenco joven que estaba todo el día de fiesta. Ahora no, ahora soy muy comprometida. Yo mañana tengo que rodar a las seis o siete de la mañana y a las diez estoy en la cama. Antes no era tan así, era un poco más «alocadilla».
Personalmente el hecho de que fuera una serie que me mandase a Argentina me hizo crecer mucho. Yo estuve viviendo cuatro años allí, sin mi familia, a los 19 años. Fue una experiencia única, pero igual que tuve buenos momentos —que son innumerables— también tuve malos, que tienen que ver con el echar de menos a la familia. Yo soy muy familiar y en el tiempo que estuve allí falleció mi abuelo y yo tenía con mi abuelo una relación muy intensa. El hecho de no poder irme a España fue duro. Fue como una experiencia con mucha luz, pero también tuve unas pequeñas sombras. Me acuerdo una vez que me hice un esguince unas semanas antes de la gira y se me vino el mundo encima. Ahí llame a mi madre y le dije lo que me pasaba y ella cogió a mi padre y le dijo que viniese conmigo.

Yo creo que algo que me ha aportado es la seguridad. El llevar desde los 19 trabajando me da seguridad para los siguientes proyectos, pero a su vez también me siento con más responsabilidad y compromiso, algo que va de la mano también con el miedo y con el síndrome del impostor de la mano. Para mí, esta película la encaré con muchos nervios porque era mi primer papel protagonista.Yo soñaba todos los días con la película desde que empezábamos a rodar y creo que algo muy bonito es que el personaje es lo que ves en la peli, creo que son personajes muy honestos. Y aunque el personaje de Óscar miente a Vera, aún así hay como una honestidad en su mirada. Yo creo que es un personaje con el que cualquiera se puede sentir identificado cuando se enamora. De hecho, yo cuando vi la película, lo que le dije a Óscar fue que era muy bonito que hubiéramos conseguido mirarnos de una forma especial en este proyecto.
El impostor siempre está, es como un pepito grillo. Lo que marca la diferencia es el caso que le quieras hacer tú. Por suerte, yo le intento hacer solo un poco caso para no quemarme la cabeza, porque creo que sino esta profesión no se disfruta. En cualquier trabajo uno se siente a veces impostor. También porque todo el rato nos estamos comparando con todos los puestos del trabajo. Pero creo que la clave es que si el síndrome del impostor está, que no coja mucho protagonismo.

Me da miedo que un día tenga que dejar de ser actriz, que no me salga trabajo y no pueda dedicarme a esto. Me da miedo porque me gusta mucho y me daría mucha pena.
Lo que más me emociona es cuando ves que las cosas van saliendo, me emociona mucho cuando mi gente me acompaña como a este camino. Ayer, por ejemplo, fuimos a la premier de «Coartadas», que es una comedia súper divertida y vinieron mi novio, mi hermano, mi cuñado, mi amiga… toda mi gente. A mí eso me emociona mucho, poder compartir esto con ellos. También me emociona que mis padres vayan a ver la peli al cine. De hecho, mi padre va a ir al cine y va a pedir el cartel que ponen en la cartelera. Son cosas que te llenan el pecho, porque les ves tan emocionados y a veces uno mismo no valora tanto lo que hace y ellos tienen el «filtro amor» puesto. Me emociono mucho cuando mis padres van a ver mis proyectos.
Lucía Cubelos @luciacubelos
Imágenes: Fotogramas oficiales de la película y Carlos Villarejo @carlosvillarejo
Estilistas: Logga @logga__
Maquilladora: Prado Nuñez @prado_nez
Agente: Tandem Talent @tandemtalent