Te desvelamos cuál es la base ideal para ti en función de tu tipo de piel. ¿A qué esperas?
Te ayudamos a elegir la base de maquillaje que mejor le va a tu piel. Imagen de archivo.
Te ayudamos a elegir la base de maquillaje que mejor le va a tu piel. Imagen de archivo.
Te desvelamos cuál es la base ideal para ti en función de tu tipo de piel. ¿A qué esperas?
Elegir la base de maquillaje ideal puede parecer una tarea sencilla, pero lo cierto es que hay que tener muchos aspectos en cuenta para no lucir ese ‘efecto máscara’ tan poco favorecedor. Aparte de conocer bien tu piel, es importante que el acabado encaje con lo que buscas.
Si quieres encontrar la base de maquillaje perfecta para ti, te invitamos a descubrir cuáles son las principales bases adaptadas a cada piel.
Piel seca
Si tu piel tiende a la sequedad o descamación, busca bases hidratantes y con acabados luminosos o de efecto glow. Evita las fórmulas mate o muy densas, porque pueden agravar el problema y marcar las líneas de expresión.
Piel grasa
Para las pieles con exceso de grasa o tendencia acneica, lo mejor son las bases oil-free de acabado mate o semimate. Estas fórmulas ayudan a controlar el brillo y a mantener el maquillaje fijo por más tiempo.
Piel mixta
Si tienes zonas secas y otras grasas, opta por bases equilibradas que aporten hidratación en algunas áreas y control de brillo en aquella más conflictivas. También puedes combinar dos bases o aplicar productos específicos según cada zona.
Piel sensible
Para pieles sensibles, busca bases hipoalergénicas, sin fragancias ni ingredientes irritantes. Las fórmulas suaves y ligeras son las mejores aliadas para evitar reacciones y rojeces.

Además de conocer bien tu piel, también es importante saber qué acabado buscas. Por ejemplo, para conseguir un acabado natural, las bases ligeras o en formato BB cream aportan un efecto «piel desnuda» muy favorecedor, ideal para el día a día y para los meses más calurosos.
Pero si buscas una cobertura media o total para cubrir imperfecciones, manchas o rojeces, opta por bases con más pigmento y textura cremosa o líquida. En estos casos, el acabado puede ser mate, satinado o ligeramente luminoso, según tus gustos y tipo de piel.
Una vez que ya tengas identificado tu tipo de piel y el acabado que buscas, llega el momento de probar la base de maquillaje. Para hacerlo correctamente, primero aplica un poco de producto en la línea de la mandíbula o en el lateral del rostro, nunca en la mano porque la piel es diferente.
A continuación, observa el color con luz natural para evitar que el tono se vea demasiado oscuro o claro y espera unos minutos para ver cómo se asienta la base y si se adapta bien a tu piel.

Prepara tu piel con una hidratante o primer específico para facilitar la aplicación y prolongar la duración del maquillaje. Al aplicar la base, usa herramientas adecuadas como brochas, esponjas o incluso los dedos, según la textura de la base y tu comodidad.
Recuerda aplicar siempre el producto con movimientos suaves y ascendentes, evitando capas demasiado gruesas. Y camufla pequeñas imperfecciones con correctores específicos antes o después de aplicar la base, según prefieras.
Por último, evita cometer algunos errores comunes como elegir un tono que no se adapta a tu piel, ya sea demasiado claro, oscuro o con un subtono diferente. Esto puede arruinar el resultado y hacer que el maquillaje se vea artificial. Trabaja muy bien el producto para que el resultado sea uniforme.
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