Los embajadores de ESTILO de 2025

2025 no ha sido el año de las tendencias, sino el año de su agotamiento. Después de un ciclo interminable de microestéticas nacidas en TikTok y «fashion cores» diseñados para morir en el «scroll», la moda ha entrado en una fase de menos sorpresa y más lectura.

Este año hemos normalizado llevar Labubus colgando del bolso, hemos visto morir (otra vez) a las adidas Samba y hemos aprendido que vestirse como dicta el algoritmo no construye identidad, solo repetición.

En este contexto, el estilo ha dejado de ser un ejercicio de impacto inmediato para volver a ser relato. Ya no importa tanto qué llevas, sino por qué lo llevas y en qué momento cultural se inscribe. Por eso, los verdaderos embajadores de estilo de 2025 no han sido los que más han arriesgado visualmente, sino quienes han sabido leer mejor el clima emocional, social y estético del año.

Los personajes que más nos han enseñado de estilo en 2025

1. El halo de Rosalía

Si en otros momentos Rosalía fue exceso, experimento o ruptura, en 2025 ha sido control absoluto. Su estética «LUX» no va de ostentación, sino de depuración. Looks más recatados, siluetas limpias, paletas monocolor y una imagen cuidadosamente contenida que se refuerza incluso desde detalles aparentemente mínimos, como ese halo en el pelo que se ha convertido en parte de su iconografía reciente.

Además su papel como embajadora de Dior no es casual: encaja en un momento en el que el lujo necesita recuperar solemnidad sin parecer distante y Rosalía representa ese equilibrio entre poder cultural y contención estética. 

@rosalia.vt
@rosalia.vt

2. Jacob Elordi y el triunfo del silencio

Jacob Elordi ha consolidado en 2025 algo que ya venía gestándose: el lujo silencioso como forma de autoridad estética. Mientras el menswear se debatía entre cropped tops, siluetas extremas y experimentación constante, él ha construido una imagen basada en básicos impecables, proporciones clásicas y una actitud que parece improvisada, pero está milimétricamente pensada.

Su estilo effortless chic no funciona como aspiración, sino como referencia alcanzable; bolsos de piel, abrigos largos y gafas de sol bien elegidas. Nada grita, pero todo suma. En un momento de cansancio colectivo hacia el exceso, Jacob ha demostrado que el impacto también puede venir de la calma.

@wendiandnicole
@wendiandnicole

 3. Justin Bieber y la estética de la controversia

Si hay un nombre que ha concentrado conversación, inquietud y sorpresa este año, ese ha sido Justin Bieber. Sus publicaciones en Instagram, vistas por muchos como señales de fragilidad emocional, problemas de salud o tensiones en su matrimonio y reciente paternidad activaron una narrativa de preocupación constante. 

En una era donde la polémica es una herramienta cultural, Justin ha demostrado que incluso el caos puede ser parte de una estrategia estética. Volvió a hacer lo que mejor sabe; romper el relato con música. Dos álbumes publicados casi como respuesta silenciosa a la especulación, reafirmando una idea clave del año: la atención se gestiona, no se persigue. Su estilo, oversized, descuidado en apariencia pero profundamente calculado, encaja con esta lógica. 

@lilbieber
@lilbieber

4. Jules Koundé y el fútbol como pasarela

Los looks prepartido de Joules Koundé han dejado de ser simples outfits para convertirse en auténticos statements. En plena fusión entre moda y fútbol, Koundé entiende el túnel de vestuarios como una pasarela y el uniforme como una extensión de su identidad. No se trata solo de marcas, sino de coherencia visual y actitud.

En un año en el que el footballcore ha evolucionado hacia algo más sofisticado, su manera de vestir conecta con una generación de futbolistas que ya no separa rendimiento, imagen y cultura. Koundé no viste para llamar la atención, sino porque sabe que cada aparición forma parte del relato. 

@jkeey4
@jkeey4

5. Rihanna y el poder de mostrarse

Rihanna vuelve a cerrar el año como solo ella sabe hacerlo. Sus pregnancy looks no solo han redefinido la maternidad en la moda, sino que han reforzado una imagen de mujer poderosa, business-minded y absolutamente dueña de su narrativa. Trajes, siluetas estructuradas y una presencia que combina feminidad y autoridad sin pedir permiso.

En un contexto donde la controversia sigue siendo una de las herramientas más eficaces para captar atención, Rihanna demuestra que el verdadero impacto no está en provocar, sino en sostener una imagen con convicción. 

@illjahjah
@illjahjah

En un año marcado por el cansancio digital, la crisis del lujo tradicional y la saturación estética, el estilo ha vuelto a ser una cuestión de intención. Menos algoritmo y más lectura cultural. Menos tendencia y más identidad.

María Molina @molinaxmaria

Imágenes: Instagram.

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