Hablemos sobre ser un «PERFORMATIVE MALE», el término que circula por redes sociales

Seguro que has visto este nuevo término en tú «for you page», pero ¿qué significa? En la era del algoritmo, si parpadeas, te pierdes el nuevo significado de las cosas, pero desde Vanidad… te lo contamos:

Las redes sociales no solo fabrican un nuevo trend viral: crean tendencias sociales que poco más tarde se convierten en grupos nuevos cada temporada. De movimientos que se quedan en un meme a subculturas enteras con estética propia, la velocidad a la que nacen, mutan y mueren las tendencias es vertiginosa. Si en su día Tumblr dió la bienvenida a los hipsters —moños, barba «curada», vinilos y cerveza artesanal—, en 2025 TikTok e Instagram han dado a luz a otro espécimen digital: el performative male.

@yungjackinnanen Day in the life of a performative man in nyc fall edition w/ @UNIQLO USA #UNIQLOPartner #UNIQLO ♬ original sound – Jack Innanen

Pero…. ¿qué significa exactamente ser un PERFORMATIVE MALE?

Según la conversación que se mueve entre posts en X o vídeos que siguen el trend del momento en TikTok, el performative male tiene una definición clara: hombres jóvenes —millennials y centennials— que adoptan una sensibilidad supuestamente progresista y «femenina» como parte de su imagen pública. Aquí no hablamos solo de gustos; hablamos de un paquete completo: desde la última canción añadida a Spotify, el discurso en una primera cita o su manera de comportarse, hasta la estética de tu perfil de Instragram.

La imagen que tienes que tener en tu cabeza es fácil: alguien que bebe matcha lattes, lleva tote bags y pone en su bio frases sobre la deconstrucción del amor romántico. Lee a la autora favorita del público general porque queda bien en la foto de la cafetería, pone de fondo a Lana del Rey y clava el «look» de sensibilidad contemporánea. Es casi algo cómico, pero algo que pasa. Hasta aquí, podría parecer una evolución positiva de la masculinidad. ¿No crees? Pero el prefijo performative… es lo que señala la trampa: señala que muchas veces es todo eso es superficie, algo simplemente diseñado para ser compartido.

estética performative male
@mel

Cuándo la estética a veces va por encima de la autenticidad

El problema viene cuando las miles de publicaciones bajo el mismo hastagh, es que suelen ser más un guión que un post sincero. Publicar un vídeo con una canción de Sabrina Carpenter que te acabas de encontrar, hablar de vulnerabilidad y etiquetarlo #feminist no convierte automáticamente a nadie en un hombre con la masculidad tóxica desconfigurada. Un post llega a millones, una conversación real con una amiga o una acción concreta suelen pasar desapercibidas.

@sspencerevans Always reading and drinking matcha #performative #fypシ #skitscomedy #foryoupageofficiall #clario ♬ original sound – Spencer

Esa incoherencia provoca cansancio. Muchas mujeres reclaman actos más que performances: “No quiero que me digan que son feministas en el pie de foto; quiero ver compromiso fuera del set”, resumen varios comentarios virales. Y es un punto válido: la performatividad empaqueta el progreso en formato consumible.

¿Es un problema nuevo o nos encontramos ante otro revival?

Una cosa está clara: es casi la versión 2.0 del fenómeno hipster: reemplaza la barrita de cerveza artesanal por playlists melancólicas y lecturas «deep», pero conserva la idea de la identidad como mercadería estética. Aun así, no todo es humo. Muchas personas que hoy etiquetamos como performative males forman parte de una generación que, genuinamente, está intentando repensar la masculinidad que entendemos como tóxica. El choque viene cuando ese replanteamiento se filtra demasiado por el prisma del contenido.

qué es un performative male
@djotime

En la era del algoritmo, la representación puede devorar la realidad. Lo que no se muestra, muchas veces, no existe para el imaginario colectivo. Eso expone a quienes optan por la ética del feed: su complicidad con la imagen puede deslegitimar sus intenciones reales.

La buena noticia es que las tendencias se reciclan y las redes son implacables también con la falsedad. Entonces, pensemos, de aquí se pueden salir dos cosas: hombres que de verdad incorporan prácticas coherentes con sus palabras, o una contracultura que premie la autenticidad invisible —esa que no necesita stories para validarse.

Lucía Martínez Rubio @luciamartinezrubio

Imágenes: Tiktok e Instagram.

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