La actriz patria vuelve a nuestras páginas en el número de otoño-invierno 2025/26 para repasar su extensa y prolífica carrera profesional que ya comenzó hace más de una década. Descubre todo lo que nos ha contado, a continuación…
Asegura que su vida no puede ser más corriente pero, en mitad de la entrevista, se disculpa por tener que hacerse una foto con uno de sus fans. «¿Te pasa mucho?», le pregunto a Macarena García. A lo que ella responde: «No tanto». Está en Barcelona y, mientras pasea y se asombra durante la llamada por toparse con la Sagrada Familia (y sus infinitas obras), nos habla de su primer contacto con la interpretación –siempre de la mano de su ángel de la guarda, su hermano–, del proyecto que le llevó a alcanzar su primer Goya casi recién llegada a la industria, de la presión del éxito y de la magia de actuar desde la verdad. Algo que, sin duda, la define como actriz.
Mono de canalé de cachemere y botas NOMAD en piel caprina lisa. Visto en el desfile otoño-invierno 2025 para mujer, cuenta con una puntera cuadrada y un tacón plano ultrafino, todo de LOUIS VUITTON.
Macarena García: «Es una profesión en la que siempre vas a depender de los trabajos que se te ofrecen»
¿Cómo consigues mantener esa cotidianidad de la que hablas en varias entrevistas cuando te suceden este tipo de situaciones?
Cada vez me están pasando menos, no te creas. Ahora mismo no estoy en un momento álgido de que tenga un proyecto que se está viendo más y que, por ello, me paren mucho por la calle. También con el tiempo aprendes, te acostumbras y lo colocas en el lugar que es. Es cierto que yo hablo desde el privilegio de que nunca he vivido algo muy intenso de no poder estar en algún sitio, para nada. La gente que se me ha acercado ha sido siempre súper agradable y eso es de agradecer.
Macarena, tu fama comenzó con la película «Blancanieves», con la que ganaste tu primer Goya a Mejor Actriz Revelación y la Concha de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de Cine de San Sebastián. ¿Cómo viviste interiormente ese tránsito de «chica que empieza» a «figura reconocida» siendo tan joven?
Ha pasado tanto tiempo, que si lo pienso, es muy fuerte. Han pasado como 15 años… una barbaridad.Recuerdo vivirlo con muchos nervios, mucha inseguridad. Soy una persona bastante tímida y en ese momento no estaba preparada ni tenía herramientas para, por ejemplo, enfrentarme a entrevistas por primera vez.
También lo viví con mucho desconocimiento porque todavía no sabía cómo funcionaba todo, con mucha inocencia y sin entender muy bien qué conllevaba. Muy en el presente y sorprendiéndome con todo lo que iba pasando. Además, fue muy bonito porque de repente me llegó una ola de amor muy bestia de gente de mi alrededor, de la industria, que supuso un impulso enorme en mi carrera, como una especie de aval. Es verdad que cuando el tiempo pasa entiendes que eso no te garantiza nada, que tienes que seguir trabajando, seguir currándotelo y dar lo mejor de ti en cada proyecto.
Vestido corto en tono verde esmeralda, adornado con líneas plateadas y discretos detalles de strass y colgante floral dorado con perla, todo de LOUIS VUITTON.
¿Hubo miedo de perder algo de ti misma en ese proceso, de que las expectativas condicionaran quién querías ser como actriz?
Después de este viaje con «Blancanieves» tuve que seguir con mi carrera, poco a poco, lidiando con las cosas que iban apareciendo y que me iba apeteciendo hacer, pero a la vez, con lo que yo había entendido que suponía haber ganado esos premios. En mi cabeza estaba el tener que seguir demostrando todo el rato.
Sí que hubo un proceso de mucha autoexigencia, que eso conllevaba una parte positiva, que es que siempre trabajas al máximo, pero al mismo tiempo, esa exigencia llevada al extremo puede causar sufrimiento.
Recuerdo un momento después de esto, mientras rodaba una serie llamada «Luna, el misterio de Calenda», en el que sentí perfectamente la presión de «tengo que ser buena porque me acaban de dar un premio». Pero bueno, luego, como todo en la vida, se va recolocando.
Precisamente, comentaste en una entrevista que en España es imposible diseñar la carrera de actriz como a una le gustaría. ¿Qué consideras que es lo que más limita esa posibilidad de elección?
Yo no sé si es España o en general la condición de ser actriz, pero esta es una profesión en la que siempre vas a depender de los trabajos que se te ofrecen. Nadie puede tener la carrera exacta que le gustaría ni tampoco nadie sabe con exactitud qué carrera quiere tener, a no ser que sean los que crean sus propios proyectos.
En España hay una industria un poquito más pequeña y hay muchos actores con mucho talento, entonces, al menos por mi experiencia, tienes que ir entendiendo que vas haciendo con lo que te va llegando, lo que vas proyectando, lo que vas generando. Siempre habrá ese misterio por delante, que también es muy bonito. Al final es lo que nos engancha de la profesión.
Vestido con acabado satinado, brazalete (mano derecha) de eslabones y brazalete (mano izquierda) «LV Filigram», colgante floral con perla, botines «Lounge», todo de LOUIS VUITTON.
¿Crees que esa dificultad por diseñar tu carrera ideal afecta más a las actrices que a los actores? ¿Hay una diferencia en cómo se encasilla, se elige o se imagina a las mujeres en el audiovisual español?
Siento que hemos avanzado mucho o, al menos, he dejado de ver este encasillamiento a mi alrededor. Y me alegra. Estoy viendo cada vez personajes más diversos, de todas las edades, que nos representan a todas, algo que viene dado porque empieza a haber un número de mujeres más elevado en el cine. Aun así, es verdad que hace poco han salido unos datos que demuestran que sigue habiendo una diferencia enorme, sobre todo en algunos puestos concretos y en el presupuesto que se les da a las directoras, lo que les obliga a hacer películas más intimistas o de un estilo concreto. Todavía todo sigue atravesado por eso inevitablemente, pero sí que siento desde hace un tiempo que hay un cambio a mejor.
Desde que ganaste ese Goya, ¿dirías que han cambiado tus prioridades y tu forma de elegir proyectos?
Sigue siendo igual. Como empecé de esta manera, con bastante suerte, desde el principio tuve el privilegio de elegir un poco lo que iba haciendo. No tiene que ver con ese Goya en concreto, sino con mi manera de entender, con mis momentos vitales, porque también depende mucho del momento que estés atravesando, de tus necesidades, de lo que te apetece contar, de la energía en la que te apetece moverte… O simplemente de que necesites trabajar.
He leído por allí que el casting de «Blancanieves» te lo encontró tu hermano, ¿no?
¡Sí! Me mandó un email que debería rescatar, diciéndome: «Maca hay este casting, tienes que ser tú, habla con tu representante». Antes había una página web, que no sé si sigue existiendo, que se llamaba Solo Actores, donde estaban los castings que había en ese momento y como mi hermano era actor, siempre estaba metido allí y lo vi. Además fueron muchas coincidencias porque al día siguiente o muy cerquita, llamó Rosa Esther, que era la directora de casting de «Blancanieves» a mi representante, diciendo que quería verme. Se juntaron un poco las dos cosas y se dio, pero es verdad que mi hermano siempre ha sido un poco brujita (risas).
Vestido con acabado satinado, brazalete (mano derecha) de eslabones y brazalete (mano izquierda) «LV Filigram», colgante floral con perla, botines «Lounge» y bolso «Petite Malle Blade», todo de LOUIS VUITTON.
¿Cómo es a día de hoy tu relación con él? ¿Siempre ha sido tan buena?
Sí, siempre hemos tenido una relación muy estrecha y profunda. Supongo que como todos los hermanos. No es algo que sea especial, pero yo lo vivo como si lo fuera porque es una relación de mucho amor. Además, nos une esta profesión, que ha sido un extra que se ha añadido a nuestras vidas. Hemos tenido la suerte de poder juntar nuestras carreras en muchos momentos y hablar juntos de nuestras heridas y acompañarnos en nuestros procesos, no solo en el día a día y en lo personal, sino también a través de nuestros proyectos. Ha sido muy bonito.
Uno de tus primeros trabajos como actriz fue sobre las tablas del Teatro Lope de Vega, con el musical de «High School Musical». ¿Qué recuerdas de aquella experiencia?
¡Esto también me lo consiguió mi hermano (risas)! Por aquel entonces yo no había hecho un casting en mi vida. Estaba estudiando psicología, pero tenía una intuición y unas ganas de hacer algo que tuviera que ver, sobre todo, con lo musical… Me apasionaba cantar y bailar. En ese momento cuidaba de una niña de 8 años por las tardes y vimos la película juntas porque ella quería verla. Cuando la terminamos, le dije a mi hermano: «yo también creo que este papel tiene que ser para mí». Hice el casting y me cogieron.
Después de debutar en la industria con un musical como este, de haber hecho ficciones donde tenías escenas cantando, como en «Paquita Salas» con ese mítico «Cadillac Solitario», o mismamente de haber tenido la oportunidad de doblar a personajes sin que tu cuerpo esté presente, solo tu voz, ¿te has imaginado alguna vez probando en la música?
Cuando era pequeña, pero nunca en serio nunca. No es mi pulsión ni donde yo creo que tenga talento. Una conoce sus limitaciones y hasta dónde puede llegar… y, sobre todo, que no es algo que me nazca o que me apetezca. De momento, ¡que la vida da muchas vueltas!
Vestido midi lencero asimétrico en satén, suéter de cashmere y brazalete de eslabones, todo de LOUIS VUITTON.
Deambulando por otros de tus proyectos más sonados encontramos «La Mesías». Tú misma has asegurado que es uno de los papeles más bonitos que has podido hacer. ¿Es también el que más retos te ha supuesto?
Sí, las dos cosas por igual. Podría decir que es el personaje más increíble que he tenido en mis manos. A nivel de escritura, de psicología, del realismo con el que está escrito el guion… Hay psicólogas que me han comentado lo bien entendida que está esa cabeza. No es tan fácil que te llegue un personaje así y tuve la suerte de que Javi y mi hermano vieron que yo podía hacerlo y lo escribieron pensando en mí. Desde luego, es un personaje que me llevaré para siempre y que querré para siempre.
Sin embargo, también fue muy exigente porque conectar con esa parte tan dolorosa de ella, era de un nivel muy alto y no se podía acceder a él a través de la superficialidad y de la forma, sino que había que entrar en unos lugares para poder contarlo… Había que profundizar y la responsabilidad que yo sentía en ese momento por querer hacerlo bien, era muy grande.
Volviste a sentarte en la gala de los Goya recientemente, esta vez como nominada a Mejor Interpretación Femenina de Reparto, por tu papel en «Casa en Flames», de Dani de la Orden. ¿Dónde crees que está el secreto del gran éxito de esta ficción?
Creo que el secreto de la película es que ha conectado. Al final, habla de la familia, de los vínculos, de cuando no sabemos querernos bien, que en el fondo invita a querernos bien, a escucharnos, a mirarnos, a agradecernos… Todo esto ha tocado a la gente. Y luego que tiene un tono muy acertado, porque había un realismo y una naturalidad muy grande, que ha acompañado perfectamente a la gente.
Actualmente tienes pendiente el estreno «Un Hijo», donde, de hecho, interpretas a una psicóloga infantil, que casualmente es la profesión que habrías ejercido si no hubieras empezado a trabajar como actriz. ¿Qué es lo que más te llamaba la atención de esta carrera?
¡Sí! Estaba empezando a estudiar psicología cuando me salió el casting de «High School Musical». Entonces empecé a trabajar como actriz y lo tuve que dejar, pero sí, me hubiera querido especializar en psicología infantil. Me interesa mucho entender al ser humano; entender nuestra cabeza, cómo funcionamos… algo que también tiene mucho que ver con mi profesión, con ir más allá de lo que vemos e imaginar otros universos.
Vestido con bufanda integrada, botines «Silhouette» y brazaletes LV Legacy Monogram, todo de LOUIS VUITTON.
Imagino que tu interés por la psicología te ha ayudado mucho a abordar el personaje…
Todo ayuda siempre a un actor, porque no puedes quedarte en lo que tú conoces. Tienes que ir más allá e imaginar otras maneras de mirar, que es lo que nos ayuda a ser más empáticos y a crecer. En este caso, pude estar cerca de algo que me interesa un montón. Fui a algún colegio y trabajé con una psicóloga infantil… También fue muy bonito el hecho de trabajar con un niño porque te obliga a estar absolutamente presente. Es un aprendizaje enorme a todos los niveles, porque tienes que estar tan con esa personita, con tal nivel de presencia… Eso es algo que me llevaré a cualquier personaje a partir de ahora.
También protagonizas «Se tiene que morir mucha gente», que narra la historia de un grupo de amigas con diferentes crisis vitales. Justo hace unos días hablábamos de ello con Anna (Castillo) pero, ¿qué ha significado para ti volver a trabajar juntas después de «La Llamada»?
En este proyecto, en general, nos ha pasado algo muy especial y es que ha habido una pasión colectiva por lo que se estaba haciendo, hay magia, todo fluye… Y luego en el caso de Anna y yo, interpretar a dos mejores amigas de toda la vida cuando es lo que casi somos en realidad, me ha pasado algo como lo que te decía que me había pasado con los niños, que dices: «ah, vale, que esto es actuar con verdad». La complicidad que se ha generado, nuestras miradas llenas de confianza… No hemos tenido que inventar nada.Además, Anna es una actriz que te eleva. La quiero un montón. ¡Es la mejor!
Vestido lencero con estampado floral y botas «Nomad» en piel caprina lisa, todo de LOUIS VUITTON.
También te espera «Perseidas», la ópera prima de Ignacio Lasierra Pinto. ¿Hay algo más que quieras adelantarnos? ¿Cómo se te presenta el nuevo año?
Justo parece que se va a desatascar, pero todavía no puedo contar mucho. Tengo alguna otra cosita para hacer este año, pero son de esas cosas que no puedes decir… sobre todo porque no está nada cerrado. Estoy en proceso de conversaciones y de pensar.
Vestido corto en tono verde esmeralda, adornado con líneas plateadas y discretos detalles de strass y colgante floral dorado con perla, todo de LOUIS VUITTON.
DESCUBRE TODOS LOS CONTENIDOS DE LA TEMPORADA AL COMPLETO EN NUESTRO NÚMERO DE OTOÑO-INVIERNO 2025/26. HAZTE CON LA PORTADA DE MACARENA GARCÍA AQUÍ.
Texto: Anna Alarcón @_annalarcon
Fotografía: Adri Cuerdo @adri.cuerdo
Estilismo: Jorge Ariza @jorgeariza
Muah: Bosco Montesinos @boscomontesinos para Shisheido y Sebastian Professional