Esta prenda, que en sus inicios, allá por el año 1947, generó más controversia que otra cosa, no hace más que evolucionar a lo largo de los años. Unas veces a nuestro favor, otras veces en contra… El caso es que últimamente no dejamos de ver cómo el tamaño del bikini va disminuyendo año tras año de manera indiscutible, y no parece que vaya a irse anytime soon.

 

La evolución del swimwear

En líneas generales, la ropa de baño ha tenido tres momentos clave en su historia: la invención del vestido de baño en 1920, tejido en lana (¿te imaginas?), la creación del bikini en 1947 y finalmente, en 1974, aparece la prenda más pequeña: el tanga, creado en Brasil por el italiano Carlo Ficcardi.

Los orígenes del bikini

El traje de baño de dos piezas, más conocido como bikini -nombre otorgado por su creador, el ingeniero Louis Réard, haciendo oda a unas islas del Océano Pacífico-, no siempre ha gozado del beneplácito de todos, ya que desde sus inicios despertó la controversia en una sociedad liderada por el patriarcado, con numerosas limitaciones en la libertad de expresión de las mujeres…, pero eso es otra historia. A pesar de su apariencia similar a la ropa interior, tenía unas connotaciones completamente diferentes en la sociedad de la posguerra.

Bershka

 

Bershka

 

Menos es más

Para prácticamente todas, el bikini es una prenda esencial en nuestra maleta de cada verano, y si has ido de bikini-shopping en los últimos dos años, te habrás dado cuenta que las marcas han ahorrado unos cuantos metros de tela en sus últimas colecciones… pero, ¿por qué?

Lo cierto es que los bikinis se han ido haciendo más pequeños como resultado de –como el resto de tendencias en los últimos años– la visibilidad de influencers y celebrities. ¿Te imaginas a alguna Kardashian con un bikini que le tape todo? Pues eso. Si bien en la década de los 90 la delgadez extrema era lo más, ahora la cintura de avispa y el culete respingón, fruto de largas sesiones de HIIT, copan cientos de miles de feeds, posicionándose así como el goal de cualquier mortal durante la tediosa operación bikini.

 
 
 
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Tanto es así, que la industria del swimwear está living con esta tendencia y lo único que ha hecho ha sido comenzar a producir microbikinis como si no hubiera mañana. ¿Lo último de lo último? Formas más triangulares, dando así más visibilidad al trasero y creando una figura 100% curvy. Si además te subes los laterales de la braguita más allá de la cadera, ya tienes licencia para adoptar el apellido Kardashian o Ratajkowski ;)

Al contrario de lo que puedas imaginar, no son las marcas las que pretenden dar salida a un stock de bikinis, sino más bien todo lo contrario; simplemente siguen la estela de lo que se hace viral y lo que demandamos nosotros como consumidores.

Como titulábamos más arriba, dicen que menos es más. También dicen que las tendencias funcionan en ciclos y que todo vuelve, aunque con una vuelta de tuerca. En el caso de los bikinis, la vuelta de tuerca ha sido el fenómeno influencer y todo lo que lleva consigo (postureos y filtros varios) lo que ha propiciado la aparición de los microbikinis en los escaparates. Así que fuera complejos, porque curvy is the new black!

  

Lara Ontiveros: @lara_ontiveros_

Imágenes: Instagram y cortesía de las firmas