La primavera, la sangre altera. Es un hecho. En cuanto vienen las tardes de terraceo eterno y las temperaturas suben, las caras de los viandantes cambian y nos encanta. Una sonrisa viste casi tanto como un haute couture y sale mucho (mucho) más barata. La fiebre smileys ha vuetlo: los detalles de sonrisas empapan todas las tendencias y se presentan en algunas de las piezas más divertidas de la temporada. Una propuesta feliz y aniñada que queremos ver en tu armario. Aunque en la película de "Forrest Gump" le atribuye la creación del logo a su querido protagonista, el smiley tiene sus inicios en los 60 en un programa infantil "The Funny Company"; para que en menos de diez años se convirtiese en un icono contra la guerra de Vietnam y de la cultura hippie de los 70. Ahora, Jeremy Scott es padre de esta vuelta del reciclado simbolo. Si bien hubo precedentes, el diseñador norteamericano creo un vestido emoticon que subió a la pasarela y encantó por lo cómodo, sencillo y atrevido. Caritas que se escapan del Whatsapp y se tejen en algodón. Topshop apoya la idea con la ayuda de Smiley Company, al igual que otras tantas marcas. La cadena británica apuesta esta primavera por un básico vestido negro pero con alteraciones de alegría que rara vez son tan evidentes en la sección tendencia. Mejora tu karma y provoca comentarios. Wildfox, Urban Outfitters... Todos se han dejado contagiar por el equinoccio de primavera; ya sea sobre colores fríos o en colores pastel, estas prendas dan ganas de sonreír.   Alejandro Bernad Perié