NATHY PELUSO no cerró una gira: confirmó que es la gran diva latina de su generación

Nathy Peluso se ha consolidado como una de las artistas más influyentes del pop latino contemporáneo. Tras cerrar el «Grasa Tour» en el Movistar Arena, analizamos cómo su mezcla de rap, salsa y teatralidad la ha convertido en una diva generacional con discurso propio y proyección internacional

A sus 31 años, Nathy Peluso se ha consolidado como una de las voces más influyentes del pop latino contemporáneo, no tanto por cifras (que también), sino por discurso, teatralidad y riesgo creativo. Así, la argentina criada en España representa una nueva generación de divas hispanas: indisciplinadas, híbridas y conceptuales, capaces de dialogar con la tradición salsera, el rap más crudo o el imaginario mafioso sin perder coherencia ni magnetismo. Ayer, la artista cerró su «Grasa Tour» en el Movistar Arena ante miles de personas, y allí no solo confirmó su poder de convocatoria, sino algo más profundo: que su figura ya trasciende el ciclo promocional de un disco o una gira. En definitiva, que es un icono 360, con todas las de la ley.

Nathy Peluso apuesta por la sensualidad y la estética 2000s en uno de los looks más icónicos de su nueva etapa artística. Imagen: @nathypeluso
Nathy Peluso apuesta por la sensualidad y la estética 2000s en uno de los looks más icónicos de su nueva etapa artística. Imagen: @nathypeluso

Nathy Peluso, el gran icono latino de su generación

De Luján a Barcelona: una artista hecha a golpes de escenario

La biografía de Nathy Peluso ayuda a entender por qué su figura encaja tan bien en este momento cultural. Nació en Luján (Buenos Aires) en 1995, creció entre Argentina y España tras la emigración familiar de 2004 y se formó en artes escénicas antes de profesionalizarse en la música. Ese origen híbrido (latinoamericano y español a la vez) es su motor estético. Peluso suena a diáspora, a acento aprendido, a tradición remezclada.

Antes del contrato con Sony en 2019, su carrera se cocinó a fuego lento: hoteles y restaurantes, versiones de standards (Sinatra, Etta James, Nina Simone), vídeos en YouTube, y una primera etapa independiente que dejó «Esmeralda» (2017) y el EP «La sandunguera» (2018). Ese aprendizaje se nota en su manera de habitar el directo: no hay timidez posible cuando has tenido que ganarte la atención a pulso.

Nathy Peluso reinterpreta el imaginario salsero y latino con una estética poderosa y cinematográfica. Imagen: @nathypeluso
Nathy Peluso reinterpreta el imaginario salsero y latino con una estética poderosa y cinematográfica. Imagen: @nathypeluso

La diva ya no «canta»: interpreta, actúa, dirige

El término «diva» ha cambiado de significado. En el pop clásico era una mezcla de inaccesibilidad, glamour y mito. En la era de redes, además, se exige narrativa: que la diva tenga concepto, discurso, identidad reconocible y una habilidad casi deportiva para sostenerlo todo a la vez. Nathy cumple el checklist completo, pero lo interesante es que lo hace desde la exageración consciente.

Su show está construido como una obra teatral con estética de cine de mafias: ella como protagonista fugitiva, una dramaturgia que se cuenta con proyecciones y escenas, y un minimalismo escénico que funciona como trampa. Parece poco, hasta que te das cuenta de que el escenario real es ella misma. El centro de gravedad es Peluso: la energía, las muecas, el control del ritmo, la precisión vocal cuando toca y la violencia física del baile cuando decide romperlo todo.

Nathy Peluso reivindica cuerpo, actitud y narrativa visual en esta imagen de la era «Grasa». Imagen: @nathypeluso
Nathy Peluso reivindica cuerpo, actitud y narrativa visual en esta imagen de la era «Grasa». Imagen: @nathypeluso

«Grasa» y el body positive

Si «Calambre» (2020) fue la presentación oficial de su propuesta (y su salto masivo, con singles como «Business Woman», «Delito» o la sesión con Bizarrap), «Grasa» (2024) es el momento en el que se atreve a convertir el exceso en ideología. El título es clave por su ambigüedad: «grasa» como rudeza, como fuerza, como lo que se asocia a lo vulgar en jerga argentina, y también como esa materialidad del cuerpo que la industria insiste en domesticar.

Ahí está una de las razones por las que funciona como diva generacional: Nathy no se limita a «empoderar» de forma genérica, sino que construye un imaginario donde el cuerpo curvilíneo, el deseo explícito y la ambición son tan válidos como cualquier otro. Y lo hace sin ser demasiado panfletaria: su personaje tiene humor, teatralidad y ese punto de «camp» latino que convierte el drama en espectáculo.

El Movistar Arena como prueba de fuego

Cerrar gira en un recinto como el Movistar Arena es una prueba de escala. El concierto del pasado martes fue una demostración de musculatura interpretativa y también de inteligencia de repertorio: bloques diferenciados por climas (rap, trap, balada, salsa), pero unidos por una misma idea de un personaje ecléctico, controvertido y fuerte.

Desde luego, Nathy viene del rap y del hip hop latino, de aquello que en su momento se mal llamó trap. Pero lo que hace «diva» a la diva es el contraste: pasar de ahí a lo salsero sin que parezca otro show. 

Nathy Peluso en pleno directo del «Grasa Tour», demostrando su potencia escénica y teatralidad sobre el escenario. Imagen: @nathypeluso
Nathy Peluso en pleno directo del «Grasa Tour», demostrando su potencia escénica y teatralidad sobre el escenario. Imagen: @nathypeluso
La salsa como coronación: tradición fuera del museo

En los últimos meses, la «era salsera» de Nathy se encuentra en su punto álgido. Su acercamiento a la salsa venía de antes (ahí está «Mafiosa», o «La presa»), pero el EP «Malportada» la coloca en un lugar más ambicioso: el de una artista pop contemporánea que se atreve a dialogar con un género históricamente gigantesco sin hacer de ello una moda pasajera. No «homenajea» desde la distancia, sino que se mete dentro, juega con los códigos y los vuelve suyos. La salsa en su show no es un interludio simpático: es un clímax. Convierte el recinto en un club, en un «bolinche» gigantesco, y demuestra que lo latino no es un aderezo dentro del pop global, sino una columna vertebral que cada vez tiene más importancia en el mercado global.

Nathy Peluso reafirma su estatus como una de las artistas más influyentes del pop latino contemporáneo, combinando fuerza escénica, identidad visual y discurso propio. Imagen: @nathypeluso
Nathy Peluso reafirma su estatus como una de las artistas más influyentes del pop latino contemporáneo, combinando fuerza escénica, identidad visual y discurso propio. Imagen: @nathypeluso
Premios, narrativa y legitimación

Hay algo especialmente revelador en su trayectoria: no necesita el consenso absoluto del público para ser central. Su figura genera polarización, pero a la vez acumula legitimaciones institucionales. Tiene Latin Grammys, presencia en listas como Forbes y colaboraciones de alto perfil (de C. Tangana a Blood Orange, de Duki a Bizarrap).

Esa combinación de respeto crítico, grandes detractores, músculo escénico y narrativa visual convierte su carrera en un caso de estudio: la diva hispana que crea un universo reconocible y lo sostiene con perseverancia a lo largo de los años.

Marta España @mdmovidas

Imágenes: Instagram

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