La nostalgia conquista OT: Juanjo Bona, Martin Urrutia y otros triunfitos que reinventan el folclore español

El neofolclore arrasa entre los exconcursantes de Operación Triunfo. Martin Urrutia, Juanjo Bona, Amaia, Natalia Lacunza, Alba Reche o Marilia Monzón reinterpretan la tradición con un lenguaje pop y espiritual. Así suenan los nuevos triunfitos que usan la nostalgia como arma de autenticidad en una industria líquida.

El neofolclore ha dejado de ser una curiosidad estética para convertirse en una de las corrientes más poderosas de la música española actual. Entre la electrónica ritual, la nostalgia, el pop de raíz y la poesía costumbrista, una nueva generación de artistas está reescribiendo el lenguaje del folclore desde lo íntimo y lo contemporáneo, cada uno de ellos con vistas a su lugar de origen. De hecho, muchos de ellos tienen un origen común: Operación Triunfo. Lejos de los clichés de la industria, los nuevos triunfitos están utilizando la tradición como un arma de autenticidad en una escena cada vez más líquida, más rápida y más digital. En un contexto donde todo suena efímero, ellos miran atrás para sostenerse: reinterpretan lo popular, lo local y lo espiritual para encontrar una voz propia.

Desde la jota pop de Juanjo Bona hasta el indie nostálgico de Martín Urrutia; desde la espiritualidad navarra de Amaia hasta el misticismo electrónico de Alba Reche y Baiuca; pasando por la raíz canaria de Marilia Monzón o la melancolía generacional de Natalia Lacunza en «N2STAL5IA», esta generación demuestra que el futuro de la música española pasa por reconciliarse con su pasado.

Los triunfitos reinventan el folclore español

Martin Urrutia: la nostalgia del indie verdadero

El bilbaíno Martin Urrutia ha sabido convertir su melancolía en marca personal. Con un sonido que recuerda al indie español de finales de los 90, el joven cantante parece dialogar con una época en la que la música era menos inmediata, pero más sincera. Su colaboración con Hidrogenesse (letristas del tema), el dúo barcelonés de pop electrónico, absurdo y conceptual, es una declaración de intenciones: Martin no busca la perfección vocal ni la épica de estadio, sino las letras domésticas y el encanto lo-fi. El vasco también versionó «Nadadora» de Family (una de las bandas más aclamadas del indie noventero) para convertirlo en un single con personalidad propia. Urrutia representa la vuelta del indie honesto, de cuando lo underground era verdaderamente contracultural. 

@martinurrrutia

Juanjo Bona: la jota pop como identidad

Si Martín conecta con el indie, Juanjo Bona está creando un idioma completamente nuevo mirando a sus raíces: la jota pop. Con su debut «Recardelino», el artista aragonés ha convertido los códigos del folclore en un acto de vanguardia, mezclando el sonido tradicional de su tierra con el pop, las melodías etéreas y una sensibilidad abiertamente queer. Bona es heredero de artistas como Rodrigo Cuevas o Baiuca, pero lleva el concepto a su tierra natal, Zaragoza: su estética, su voz y su puesta en escena transforman lo rural en algo místico y contemporáneo. Es pop, pero también folclore. En tiempos de globalización sonora, su música suena a raíz y a futuro al mismo tiempo.

Amaia y «Aralar»: espiritualidad y raíces navarras

Con «Aralar», su último single, Amaia Romero confirma que el «folclorismo» está de moda. Nacida en Pamplona, la ganadora de OT 2017 vuelve a cantar a su tierra, como ya hizo en «Yamaguchi», pero esta vez con un tono más místico y contemplativo. Así, la canción es un retrato onírico de los bosques navarros que dan nombre al tema, y mezcla folk, electrónica y una atmósfera casi espiritual. Entre guitarras cálidas, coros y una producción rural, «Aralar» suena como una invocación ancestral desde el lenguaje del pop contemporáneo. Amaia reinterpreta la tradición con herramientas del presente, construyendo una nueva sensibilidad donde lo pasado y lo contemporáneo conviven sin nostalgia impostada. Además, «Aralar» llega acompañada de una gira por arenas en 2026, seis conciertos únicos con los que Amaia llevará su universo a gran formato.

@amaia

Alba Reche y Baiuca: el misticismo electrónico valenciano-gallego

Alba Reche siempre ha tenido una conexión especial con lo espiritual, pero su colaboración con Baiuca la ha llevado a un nuevo nivel. En este encuentro entre Galicia y Elche, tradición y electrónica se abrazan: voces procesadas, percusión tradicional y una energía ritual que recuerda a una rave y también a los archivos regionales. Su lanzamiento conjunto, «Diamante / La Mare», de 2023, condensa a la perfección esta nueva etapa: dos canciones unidas por un mismo pulso espiritual, que combinan misticismo, electrónica y la tradición cultural de ambas regiones. Tras ese experimento, Alba ha dado un salto aún más personal con su nuevo álbum, «No soy tu hombre» (2025), donde consolida su identidad artística.

@albxreche

Marilia Monzón: «Prenderé una velita» y la raíz canaria

Desde Gáldar, Gran Canaria, Marilia Monzón ha encontrado en la música neofolclórica su forma más pura de expresión. En «Prenderé una velita» (2023), su primer álbum (producido por Juanma Latorre de Vetusta Morla), la artista teje un universo sonoro entre el pop-folk, la melancolía isleña y la espiritualidad latinoamericana. Con influencias que van de Mercedes Sosa a Natalia Lafourcade, Marilia bebe tanto de la canción de autor como de la tradición propia del archipiélago canario. No es casual que el disco haya nacido de un proceso lento y artesanal en una época que premia la inmediatez. El resultado es una obra luminosa y terrenal, donde la identidad canaria dialoga con los ritmos de América Latina. Actualmente, se prepara para su próximo lanzamiento, con varios singles en camino.

Natalia Lacunza: la nostalgia como segunda juventud

Con «N2STAL5IA», su nuevo álbum que verá la luz el 21 de noviembre de 2025, Natalia Lacunza eleva su relación con el pasado a una forma de arte. La artista navarra, que siempre ha transitado entre la sensibilidad y la experimentación, convierte la melancolía en un lenguaje estético: el pop como refugio emocional. El título resume perfectamente la esencia del proyecto: la nostalgia como identidad y como impulso creativo. En un tiempo marcado por la velocidad y la sobreexposición, Lacunza propone parar, mirar atrás y reconciliarse con lo vivido. Tras adelantos como «Apego Feroz», «Un Castigo» (junto a Jesse Baez) o «Otro Culito», la artista ha ido construyendo una narrativa sonora que oscila entre la electrónica introspectiva y el pop confesional.

Pero ha sido «Singapur», su último single, el que ha terminado de trazar la atmósfera del álbum: un viaje sonoro de texturas suaves, sintetizadores líquidos y tono crepuscular. En redes sociales, Lacunza acompañó el anuncio del disco con un texto que suena a diario íntimo: «He echado de menos cosas que no sé si tuve alguna vez. Tengo la sensación de que esa nostalgia vivirá siempre en mí, pero puedo volverla valiosa». Ese fragmento es la clave de «N2STAL5IA»: un trabajo que abraza lo perdido y lo transforma en algo moderno. El álbum explora la pérdida de la inocencia, las rupturas amistosas, el desarraigo de la juventud madrileña y la necesidad de redescubrir la calma en medio del ruido.

@natalialacunza

Marta España @mdmovidas

Imágenes: Instagram

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