De ROSALÍA a «LOS DOMINGOS»: la cultura pop y el auge de la estética sacra
Fotograma de la película «Los Domingos» de Alauda Ruiz de Azúa.
De Rosalía y su nueva canción «Reliquia» al fenómeno de «Los Domingos», la estética religiosa es tendencia en la cultura pop. El nuevo disco de la catalana, «LUX», confirma el giro espiritual de la artista, mientras nombres como Ethel Cain convierten la fe, el cuerpo y el deseo en estética. Así es el auge de la sensibilidad mística en 2025.
En plena era del exceso digital, algo curioso está ocurriendo: la cultura pop ha empezado a mirar hacia dentro. Lo trascendente (ya no en clave religiosa, sino espiritual) se ha convertido en un nuevo lenguaje para hablar del deseo, la culpa o la redención. La música, el cine y la moda exploran una sensibilidad distinta: más introspectiva, más mística, menos irónica. Este movimiento se cuela en playlists, pasarelas y pódcasts.
Desde Rosalía hasta la película «Los Domingos», pasando por «Fleabag», «Las hijas de Felipe» o la estética del clean look, la cultura contemporánea está recuperando lo espiritual como estética. Lo sagrado ya no pertenece a los templos, sino a la cultura pop. En campañas, videoclips y redes sociales, lo sacro se ha convertido en un nuevo filtro visual. Este fenómeno explota ahora, pero ya lleva cocinándose a fuego lento unos años… Te contamos todos los indicadores que revelan que la espiritualidad está de moda.
La estética sacra está de moda en la cultura pop
1. «LUX», el nuevo disco de Rosalía: sobre Dios y el ascetismo
El nuevo álbum de Rosalía, «LUX» (que se publica este viernes día 7 de noviembre), marca un giro radical en su carrera. Tras el universo fragmentado y explosivo de «Motomami», la artista presenta una obra más introspectiva, construida sobre la idea de la luz como búsqueda interior. La expectativa creció tras un episodio viral de esta semana: «Reliquia», una de las canciones del disco, se publicó por error en Spotify durante unos minutos antes de desaparecer.
En «Reliquia», Rosalía abandona el pop convencional y abraza un sonido sinfónico y espiritual. La letra recorre las ciudades que han marcado su vida (Jerez, Roma, Barcelona o Los Ángeles) convertidas en metáforas de renacimiento personal. Inspirada por Simone Weil y la mística musulmana Rabia al-Adawiyya, la artista fusiona lo divino y lo carnal, construyendo un universo que parece mezclar fe, cuerpo y performance.
@rosalia.vt
2. «Los Domingos»: el fenómeno espiritual que ha conquistado la taquilla
Contra todo pronóstico, «Los Domingos» se ha convertido en la película más vista en los cines españoles desde su estreno el pasado 24 de octubre. Dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, la directora de «Cinco lobitos», la cinta aborda la historia de Ainara, una joven de 17 años que decide ingresar en un convento, desafiando a su familia.
El relato, lejos de ser una película religiosa tradicional, es un retrato emocional sobre la fe, la familia y el amor en todas sus formas: el amor divino, el filial y el egoísta. Ruiz de Azúa, atea confesa, consigue transformar una historia de vocación en un fenómeno universal, conectando con un público joven que encuentra en lo espiritual un nuevo lenguaje para hablar del amor y la pérdida.
Cartel de la película «Los Domingos»
3. «Fleabag»: el cura más sexy de la televisión
En 2019, Phoebe Waller-Bridge redefinió la vulnerabilidad televisiva con «Fleabag». Lo que empezó como una comedia sobre una mujer caótica se convirtió en un retrato de la fe y el deseo contemporáneo. Su segunda temporada introdujo al «cura sexy» (Andrew Scott), con el que la protagonista tiene una relación casi plantónica, convirtió serie en una metáfora sobre la fe y el deseo. En cierto momento, Waller-Bridge dice: «Solo quiero que alguien me diga cómo vivir mi vida», resumiendo la necesidad moderna de guía y pertenencia en un mundo sin fe.
4. «Las hijas de Felipe»: el pódcast que convirtió el ascetismo en tendencia
En medio del auge del true crime y los pódcasts de autoayuda, «Las hijas de Felipe» hizo lo impensable: popularizar el misticismo del Siglo de Oro entre la generación Z. Creado por Carmen Urbita y Ana Garriga, el programa mezcla rigor histórico, humor e ironía para rescatar las voces femeninas borradas por la historia: monjas, místicas, escritoras o rebeldes. El resultado es un fenómeno cultural que ha llevado sus directos a teatros y editoriales. Entre otras cosas, el podcast reactiva el imaginario ascético (velos, claustros, manuscritos) y lo resignifica como símbolo de introspección y poder femenino.
@lashijasdefelipe
5. El clean look: cuando la pureza se convierte en estética
El llamado clean look (piel luminosa, tonos neutros y calma visual) se ha impuesto como el canon dominante de la moda y la belleza actuales. Herencia del quiet luxury y el minimalismo escandinavo, este estilo ha llenado las redes de espacios blancos y vidas ordenadas. Pero detrás de esa superficie perfecta se esconde una obsesión por la pureza y el control. Esta tendencia encarna una forma de ascetismo moderno: la búsqueda de paz a través del consumo. Marcas como The Row o Totême y figuras como Hailey Bieber han hecho de esta estética un ideal moral: la elegancia silenciosa, la piel sin color, la vida austera y la serenidad como símbolo de éxito.
@haileybieber
6. Ethel Cain: la nueva santa del pop americano
Este sábado, Ethel Cain actúa en el Teatro Eslava de Madrid, confirmando su estatus como una de las artistas más fascinantes del pop actual. Criada en una comunidad bautista del sur de Estados Unidos, Hayden Silas Anhedönia (su nombre real) ha convertido su pasado religioso en una mitología personal.
Su debut, «Preacher’s Daughter» (2022), mezcló folk gótico y shoegaze para narrar una parábola sobre trauma, educación católica, fe y redención. Este año, Cain ha lanzado «Perverts» y «Willoughby Tucker, I’ll Always Love You», dos trabajos que consolidan su estilo: pop espiritual con estética sureña y corazón queer. Su concierto promete ser más que música: una misa emocional para una generación que busca consuelo entre sintetizadores.
@ethelcain
7. Zahara y «PUTA»: cuando lo espiritual se vuelve contracultural
Con «PUTA» (2021), Zahara reconfiguró la relación entre la sociedad moderna y la religión cristiana, estableciendo un debate entre cuerpo y poder y utilizando el imaginario religioso cromo crítica al sistema. El disco, marcado por la violencia y la catarsis, es una misa profana en la que la artista utiliza la imaginería religiosa para hablar de trauma y liberación. A través de él, Zahara demostró que lo espiritual también puede ser contracultural, una forma de resistencia frente a la pureza impuesta.
Portada de «PUTA» de Zahara
De «LUX» a «PUTA», del convento de «Los Domingos» al confesionario de «Fleabag», pasando por los claustros feministas de «Las hijas de Felipe» y las misas góticas de Ethel Cain, la cultura contemporánea está redescubriendo lo sagrado. Pero no como un regreso a la religión, sino como una búsqueda de sentido en un mundo saturado de ruido, ironía y velocidad.La espiritualidad se ha convertido en un lenguaje transversal (en la moda, en la música, en el cine) para hablar de vulnerabilidad y deseo: es la respuesta estética de la sociedad de 2025.