El secreto de Kith: así convirtió RONNIE FIEG las colaboraciones en un imperio de culto

En una industria saturada de «drops» sin narrativa y un calendario que corre demasiado rápido, apareció Ronnie Fieg, el rey de las colaboraciones y el «streetwear» aspiracional. Desde Vanidad, analizamos su historia, referencias y proyectos más destacados

Con un nombre de marca inspirado en el lema «Kith and kin» («amigos y familia» en castellano), Kith fue fundada para crear una comunidad unida, con un estilo en común y un sistema de drops muy limitado pensado para quienes realmente forman parte del círculo. Este año celebran su 15º aniversario y no, no es solo una cifra redonda. Es la confirmación de que los grandes sueños también pueden hacerse realidad. 

Kith x ASICS Loyalty Exclusive Collection (2025) para el 15º aniversario. Imagen: cortesía de la marca
Kith x ASICS Loyalty Exclusive Collection (2025) para el 15º aniversario. Imagen: cortesía de la marca

Ronnie Fieg, de Queens al fenómeno global: el modelo de negocio detrás de Kith

De Queens a icono streetwear

Todo empezó en Queens. Con tan solo 12 años, Ronnie Fieg comenzó a trabajar en David Z, una zapatería neoyorquina históricamente conocida por su selección de botas y que, tras mucha insistencia de Fieg, empezó a incluir sneakers en su catálogo.

Tras el mostrador, desarrolló ese sexto sentido que no se enseña en ninguna escuela de negocios. Sabía qué siluetas iban a volar antes de exponerse y entendía, casi de forma intuitiva, qué buscaban los clientes. Su mirada cambió el posicionamiento de la tienda, las sneakers empezaron a ganar protagonismo y, poco a poco, David Z dejó de ser solo un destino para comprar botas.

Su pasión le conectó con un directivo de Asics, que era cliente habitual de la zapatería. De esa relación surgió su primera colaboración; tres versiones bastante excéntricas de las Gel Lyte III producidas en una tirada muy limitada. El lanzamiento pasó casi desapercibido hasta que un editor del Wall Street Journal las incluyó en un artículo sobre sneakers de edición limitada. En menos de 24 horas, se formaron colas en la puerta y el cartel de sold out fue inevitable. 

Asics Gel III 252 x David Z (2007). Imagen: cortesía de la marca
Asics Gel III 252 x David Z (2007). Imagen: cortesía de la marca

Entre los compradores estaba el presidente de adidas. ¿El resultado? Su segunda colaboración: las adidas Originals x David Z Black Tie Project Superstar, una silueta completamente negra concebida para mantener el punto deportivo incluso con traje y corbata. Se fabricaron únicamente 400 pares y se presentaron en un evento privado para friends&family junto a una corbata negra con las 3 franjas de Adidas bordadas. Otro sold out instantánteo. 

Campaña de David Z. x adidas «Black Tie Project» Superstar (2008). Imagen: cortesía de la marca
Campaña de David Z. x adidas «Black Tie Project» Superstar (2008). Imagen: cortesía de la marca

El templo del hype

Aunque Kith fue fundada en 2011, Ronnie llevaba años construyendo el terreno para dar ese salto. Primero abrió un pequeño espacio dentro de la tienda multimarca Atrium bajo el nombre Atrium+Kith y, ese mismo año, inauguró su primera flagship propia en Brooklyn.

No solo vendía sneakers, sino el contexto perfecto para llevarlas. Ronnie era el propio modelo de la marca y sus clientes querían las prendas que llevaba puestas. Así nacieron sus primeros joggers de camuflaje con puño en el bajo, diseñados específicamente para realzar las zapatillas. Un éxito más a la lista.

Cuando ya dio el salto a su propio edificio, el concepto se volvió arquitectura. Con la ayuda de Daniel Arsham, un artista neoyorquino especializado en escultura minimalista, transformó el espacio en un santuario cultural: interiores blancos, moldes de Jordan 2 colgando del techo, vitrinas con su colección personal y una barra de cereales y helados que ha terminado convirtiéndose en parada obligatoria. 

Interior de la tienda de Kith en Lafayette St. Imagen: cortesía de la marca
Interior de la tienda de Kith en Lafayette St. Imagen: cortesía de la marca

Como decíamos al principio, Kith nunca quiso ser solo una marca, sino una experiencia 360. Cuidó el hilo musical, el aroma, la selección de marcas invitadas, la arquitectura interior y la localización estratégica de cada una de sus tiendas. Algo así como estar en casa, pero con mejor playlist.

El arte de las colaboraciones

Si pensamos en Kith, pensamos en sus colaboraciones con Asics, Clarks, New Balance o Versace. Esta última fue especialmente icónica, ya que fue la primera vez que la Maison italiana permitió intervenir su medusa para colocar el box logo de Kith sobre los ojos. 

Imagen de campaña de Kith x Versace (2019). Imagen: cortesía de las marcas
Imagen de campaña de Kith x Versace (2019). Imagen: cortesía de las marcas

Ronnie siempre ha defendido que colaborar no es superponer logos, sino integrar universos. Su proyecto con Kellogg’s es un ejemplo claro: nostalgia americana, estética vintage, prendas de lifestyle neoyorquino y una activación gastronómica que acompaña al imaginario de ambas marcas.

@kithKith Treats for Kellogg’s Frosted Flakes® Cereal & Tony the Tiger®♬ original sound – Kith

Este año, además, han contado con la cantante LISA como primera guest designer de la línea Kith Women. Un cambio de roles histórico en el que, por primera vez, no es Kith quien interviene el universo de otra marca. La colección se divide en dos narrativas: «Hopeless Romantic», con prendas ligeras de encaje y organza de color blanco, y «After Dark» en el extremo opuesto, con brillos, cuero y una energía biker con tinte gótico. 

Imagen de campaña de LISA x Kith (2026). Imagen: cortesía de la marca
Imagen de campaña de LISA x Kith (2026). Imagen: cortesía de la marca

Prendas, accesorios y mucho lifestyle

El verdadero movimiento maestro de Ronnie Fieg fue expandirse más allá de la ropa y elevar su marca a un estilo de vida. Con Kith Treats llevó su barra de cereales y helados fuera del formato tienda para convertirla en destino propio. Con Ronnie’s, su restaurante en la flagship de Londres, ha trasladado el espíritu clásico del dining neoyorquino a un bistró chic con platos tradicionales, cocktails y una decoración que, como él mismo afirma «es una carta de amor a la ciudad que moldeó su carrera».

Pero la guinda está en Kith Ivy, su proyecto más reciente y ambicioso: un members club privado en el West Village con una cuota anual que supera los 36.000 dólares. Pistas de pádel en colaboración con Wilson, un spa de lujo firmado por Giorgio Armani, la primera tonic bar de Erewhon fuera de Los Ángeles y un bar-restaurante de Café Mogador. 

Pista de pádel en el interior de Kith Ivy. (2025). Imagen: cortesía de la marca
Pista de pádel en el interior de Kith Ivy. (2025). Imagen: cortesía de la marca

Más que una ampliación de negocio, sus activaciones gastronómicas materializan aún más su visión holística de convertir comunidad, estilo y cultura en un sistema cerrado donde cada experiencia transmita el mismo universo. Algo así como que todo tu día respire Kith sin que te des cuenta.

Está claro que Queens tiene algo especial, y es que de allí también han salido proyectos como Aimé Leon Dore o Awake NY. Marcas referentes en el sector del streetwear que han apostado por expandir la cultura neoyorquina alrededor del mundo. Y es que ahí está la clave del éxito de Kith, su ADN.

Ronnie siempre ha sido fiel a sus raíces y a su intuición. En un contexto que tiende cada vez más hacia lo virtual, él sigue apostando por la exclusividad y la experiencia offline; las mejores marcas, una selección de prendas súper cuidada, su línea propia que solo se vende en sus tiendas oficiales y una inversión constante en arquitectura y activaciones sensoriales. ¿Será este el futuro de las marcas emergentes? 

Imagen de campaña de la colección Kith Spring 2026. Imagen: cortesía de la marca
Imagen de campaña de la colección Kith Spring 2026. Imagen: cortesía de la marca

María Molina @molinaxmaria

Imágenes: cortesía de las marcas e Instagram

/

Moda

/

Te puede interesar