SOFIA COLL, cantante: «Ya no tengo vergüenza de opinar, de posicionarme y de coger el liderazgo de mi proyecto»
Sofia Coll llega con una propuesta más atrevida para su nuevo proyecto «SWEAT». Imagen: cortesía de Sofía Coll
Sofia Coll se adentra en una nueva etapa musical con «SWEAT», su canción más atrevida y rompedora hasta la fecha. En Vanidad hablamos con la artista sobre su nuevo tema, su llamativa estética y la responsabilidad de dirigir un proyecto creativo
Sofia Coll nos habla sobre «SWEAT», su nuevo single con el que explora una versión de sí misma más provocadora
La artista catalana Sofia Coll, de 27 años, se abre paso como una de las voces emergentes más singulares del panorama pop nacional. Es cantante, actriz y bailarina, y comenzó a darse a conocer en formatos como «La Voz Kids» o «Eufòria», pero ahora afronta una etapa muy distinta como artista independiente.
Con «SWEAT», el primer adelanto de su próximo disco, «IDK», Coll comienza una nueva era en la que toma las riendas de su música, su identidad visual y la dirección creativa. En Vanidad, Sofía reflexiona sobre el proceso de construir un proyecto propio desde cero, la libertad de crear sin referencias y la ambición de levantar un imaginario artístico donde cada detalle cuenta.
Algunas de tus propuestas suelen ser reflexivas como «Auroraboreal». Con «SWEAT», exploras una música más desenfadada, atrevida y rompedora con una mezcla de géneros como el pop, funk, electrónica y el urbano. Después de construir un universo tan reconocible, ¿Qué parte de ti sentías que todavía te faltaba por explorar y que has encontrado en esta nueva canción?
Mis canciones prácticamente siempre tienen ese punto reflexivo, de moraleja, que resulta inevitable para mí. En «SWEAT» quise componer desde un sitio efectivo y directo, sin rodeos, así como los sintes y los drums sobre los que empezamos a construir. No suelo hablar directamente de sexo en mis canciones, pero el tipo de sonido y energía nos lo pedía y me pareció interesante explorar ese campo. ¿Cómo se pueden decir ciertas cosas desde la sutileza? Además, el sudor y botar podrían referirse a muchas otras cosas…
En otras entrevistas hablas del proceso creativo como algo caótico e inspirado en tu vida. Por la letra de «SWEAT», podría deducirse que parte de una experiencia personal ¿Desde dónde nace realmente esta canción?
«SWEAT» nace del juego y de la intención de recrear ese encuentro sexual de principio a fin, pasando por todas sus fases. Cuidar la dinámica, que para mí es otro elemento muy importante en la música, hace que el crescendo se sienta real. Pero siento decepcionaros… esta canción no nace de una experiencia personal en concreto, sino de todas entremezcladas. Gracias por pensar eso, porque entonces hemos conseguido que sea concreta y apelativa. Todos hemos estado en alguna situación parecida.
El cactus y la manguera son los dos elementos visuales que resumen la narrativa de «SWEAT». Imagen: cortesía de Sofia Coll
En este visualizer cuentas mucho con solo dos elementos: una manguera y un cactus. ¿Cuándo entendiste que, si quieres realmente transmitir historias con tu arte, debías dirigirlo tú misma para tomar decisiones creativas en línea contigo? ¿Por qué decidiste plantearlo así y cómo fue el proceso?
Siempre he sido consciente de que una misma tiene que tomar decisiones creativas que estén en línea consigo misma y siento que siempre he obrado desde ahí. El problema y la verdadera pregunta es: ¿Cómo sabes que estás en línea contigo? Eso probablemente es lo más complicado, tener criterio propio. Muchas veces nos vemos condicionados por opiniones y tendencias externas, lo que dificulta conectar con lo que una verdaderamente es. Ahora ya no tengo vergüenza de opinar, de posicionarme y de coger el liderazgo de mi proyecto. Me encanta rodearme de gente que me inspira y trabajar en mi proyecto con creativos que admiro y que sienten el proyecto también como suyo.
La dirección es una posición de mucha presión y responsabilidad ¿Qué te impulsó a dar el paso? ¿Ha sido complicado trasladar a tu equipo la visión que tenías para este proyecto?
Encargarme de la dirección de producción musical ha sido algo completamente orgánico. Siempre he trabajado mano a mano con los productores y me gusta estar en el estudio en todo momento. Trabajo mucho desde la energía corporal y sensorial, por lo que necesito estar presente. Con el tiempo voy adquiriendo más conocimiento, seguridad y criterio. Creo que algo muy importante es rodearte de gente que entienda y confíe en tu visión y en ti. Tengo el placer de estar rodeada de músicos que entienden mi proyecto, así que es fácil y divertido.
Como espectadores, vemos el resultado final de un videoclip o de un lanzamiento, sin pensar en todo el trabajo que hay detrás. Siendo una artista independiente, levantar producciones tan cuidadas como las tuyas tiene todavía más mérito. ¿Cuál ha sido el mayor reto de convertir ideas tan ambiciosas en realidad cuando los recursos no siempre son ilimitados?
Efectivamente, los recursos son limitados, pero es ahí donde la creatividad juega un gran papel. Siempre tengo ideas ambiciosas y, desde luego, me gusta complicarme la vida. El mayor reto ha sido no perder la cabeza: hay muchas canciones y mucho material visual que lo apoya, casi dos años de trabajo y mucha gente que coordinar.
De todos modos, mi proyecto es mi vida entera, mi obsesión. Así que siento que es superior a mí y tampoco me cuesta, pero hay épocas en las que el cansancio es notable. En cuanto a las canciones, el mayor reto ha sido encontrar a gente que entendiera mi visión, pero una vez encuentras eso, por muy ambicioso que sea, sale solo.
Portada de la nueva etapa del universo artístico de Sofia Coll con «SWEAT». Imagen: cortesía de Sofia Coll
Con cada lanzamiento, has ido construyendo una identidad visual muy reconocible, donde el rosa, la exageración, el humor, la sensualidad o incluso un punto surrealista aparecen de forma recurrente. ¿Cómo nace ese imaginario? ¿Es una extensión natural de tu personalidad o el resultado de una construcción artística muy consciente?
Te diría que es una mezcla entre una extensión natural de una parte de mi personalidad y el resultado de una construcción artística consciente. Toda mi identidad visual nace de mis obsesiones y de mi manera de ver el mundo. Ser consciente de mis obsesiones y de lo que me parece interesante hace que sea la mezcla perfecta. Si no soy consciente de lo que me gusta, de lo que quiero comunicar y de cómo quiero hacerlo, no puedo tomar decisiones creativas.
A mí me gusta que la gente que me escucha se sienta empoderada, valiente e invencible, pero también dejar espacio para la reflexión y a la emoción. Siento que ambas cosas van de la mano y que mi trabajo tiene un punto filosófico camuflado entre la sátira y la opulencia, pero las capas existen para quién quiere indagar. Me obsesionan los márgenes de la realidad, lo que es real y lo que no. Me inspira la máxima exaltación del ser, la libertad, lo posible y lo imposible, mi expresión corporal, la exploración de mi cuerpo como lienzo y los límites de la mente. En todo este nuevo trabajo, el concepto recurrente ha sido la contradicción.
La estética maximalista, surrealista y provocadora de Sofia Coll se ha convertido en una de las señas de identidad de su universo artístico. Imagen: cortesía de Sofia Coll
En la nota de prensa de «SWEAT» se habla de provocación, sátira y humor como herramientas creativas. ¿Qué buscas realmente cuando provocas: incomodar, cuestionar, reivindicar algo o simplemente invitar a mirar desde otra perspectiva?
Busco generar algo en el espectador. Me da igual si es incomodar, cuestionar, invitar a mirar con otra perspectiva o si, por lo contrario, sienten conexión, inspiración o refugio. Según quién lo escuche, va a tener una reacción u otra, y esa es la magia. Siempre reivindico la exaltación del propio ser, la libertad y la propia capacidad ante la vida. Mi mensaje es positivo pero busco remover algo más. Según la herida o el paradigma que tenga cada uno le va a resonar una cosa u otra. Eso me divierte mucho y me parece muy interesante, así que sí, busco ir un poquito más allá siempre que puedo.
Eres de Barcelona y a lo largo de tu carrera has compuesto y cantado en español, catalán e inglés. Más allá de la belleza sonora que pueda tener cada idioma, ¿Qué es lo que te atrae de cada uno para decidir incluirlos en tu identidad artística?
Me comprometí a ser fiel a mi lenguaje, a mi manera de expresarme y a mi realidad. Por eso utilizo inglés, castellano y catalán, que son los tres idiomas que hablo a diario. Hay también algo muy bonito en la fonética de cada uno, así que esa decisión está tomada desde la intención de ser lo más auténtica posible y de no juzgar la naturaleza de las palabras y las expresiones. Dependiendo de lo que esté hablando, suelo usar un idioma u otro. Dicen que tienes personalidades diferentes con cada idioma que hablas y la confluencia entre ellos, aparte de que es mi realidad, me parece rico e interesante.
Sofia Coll muestra su faceta más creativa y maximalista en «SWEAT». Imagen: cortesía de Sofía Coll
En una entrevista comentabas que no buscas sonar a nadie, sino utilizar tu propio lenguaje para expresarte. En una industria donde las comparaciones son constantes, ¿Cómo proteges tu identidad artística sin terminar limitándote a ti misma?
Creo siempre desde el aquí y el ahora, utilizando cómo estoy hoy como punto de partida y cómo me hacen sentir los sonidos con los que estamos trabajando. No me gusta empezar mis creaciones con ninguna canción ya existente ni con ninguna referencia concreta en la mente, sino dejar que la creación me lleve. Cuando estoy ya con las manos en la masa, sí que dices: «Ay, pues aquí le quedaría bien este tipo de sinte que escuché en tal canción», pero jamás he buscado recrear algo que ya existe ni empezar desde ahí porque eso me limita mucho. Así que protejo mi identidad no teniendo en cuenta lo de fuera a la hora de crear, explorando el momento presente y lo que el sonido y la emoción nos dan para transmutarlo a lo que quiero comunicar.
En tus proyectos la imagen nunca está al servicio de la música ni la música al servicio de la imagen, sino que ambas van juntas. ¿Te preocupa que el impacto visual pueda eclipsar el mensaje de tus canciones?
No me preocupa en absoluto. Todo es parte de la obra y el mensaje es para quien lo reciba y de la manera en que lo reciba. Cada uno puede elegir con qué capa quiere quedarse y a qué darle más importancia. Mientras le genere algo, yo ya estoy contenta. Aquí lo importante es que, si quieres buscar, puedas encontrar.
Con un imaginario visual tan potente, despierta mucha curiosidad conocer realmente a Sofia, a secas. Sobre el escenario proyectas una figura magnética, teatral y segura de sí misma con una estética muy marcada. Cuando termina el concierto y desaparece toda esa construcción artística, ¿Quién eres? ¿Existe mucha distancia entre la Sofía como artista y la Sofía del día a día?
No diría que haya una distancia como tal, Sofia Collartista es la persona que describes y es evidente que representa una exaltación de una parte de mi ser. La Sofía del día a día es así, pero con más matices y contradicciones, con más defectos y mucho más introspectiva y solitaria. Son mundos que conviven y, en esta nueva era, utilizar un elemento como la peluca, me ayuda mucho a separar personajes. Las dos soy yo, pero Sofía Coll es mi yo más extrovertido. Me ayuda a recordar todo lo que soy capaz de hacer y lograr, y por ende, ayuda a la gente a sentirse así también y me gusta.
Tras pasar por distintos concursos musicales, Sofia Coll inicia una nueva etapa en la que lidera de forma independiente cada decisión creativa de su proyecto. Imagen: cortesía de Sofia Coll
Tu carrera ha vivido una evolución visible: desde «La Voz Kids» en 2014 hasta «Eufòria 2», «Benidorm Fest» en 2024 —que supuso un punto de inflexión en tu carrera— o esta nueva etapa. No es fácil gestionar el trabajo duro y el éxito desde tan joven. Si hoy pudieras sentarte a hablar con aquella Sofía que estaba empezando de cero, ¿Qué consejo le darías? ¿Hay alguna decisión que cambiarías o crees que todo ha sido necesario para llegar hasta aquí?
Le diría que tenga paciencia, que es un camino largo y que todavía nos queda mucho por hacer, pero que está exactamente donde tiene que estar. Que no hay que entenderlo todo, que confíe y que siga siendo igual de persistente y trabajadora. Soy creyente de que todo pasa como tiene que pasar. Igual es un alivio para necios, pero a mí me da tranquilidad saber que siempre he hecho todo lo mejor que he sabido con los medios que he tenido en cada momento y, por lo tanto, que todo pasa como tiene que pasar, aunque en el momento presente no seamos capaces de ver el porqué. Con el tiempo todo cobra sentido y, en su gran mayoría, son aprendizajes. Sin ellos no estaría donde estoy hoy, y gracias a eso sigo construyendo lo que seré mañana.
¿Volverías a participar en algún concurso televisivo? Por ejemplo, «Operación Triunfo», que tiene una gran proyección y del que han salido artistas emergentes con la carrera consolidada.
Siento que ahora un formato como «Operación Triunfo» no tendría sentido, y menos habiendo estado ya en «Eufòria». No descarto hacer algún formato divertido como «Hasta el fin del mundo» o «Bake Off», pero creo que mi etapa de pasar por concursos televisivos musicales ha terminado. Estoy muy centrada en mi carrera musical. Al final, he utilizado esos concursos como medio para dar a conocer mi arte. Ahora mismo, si hago algún otro programa o formato, tiene que ser porque me parece muy divertido. Soy partidaria de que si algo te divierte, hay que hacerlo.
En una profesión donde la exposición pública es constante, y más siendo emergente, mantener la confianza en uno mismo no siempre es fácil y el entorno es vital. ¿Qué papel han jugado tu familia y las personas cercanas para ayudarte a seguir creyendo en ti, incluso cuando las cosas no salían como esperabas?
Mi familia y amigos me apoyan muchísimo y me recuerdan lo mucho que trabajo para que las cosas pasen. Sé que están ahí para celebrar y para apoyarme. De todos modos, creo que si yo no tuviera esa obsesión desmedida y ciega hacia la música, el pop y el escenario, no habría quién sostuviera una carrera de este tipo. Pero eso es lo que me mantiene viva y picando piedra: algo superior a mí. De hecho, en la última canción del disco hablo de eso.
Más que una estética, Sofia Coll ha convertido su imaginario visual en un lenguaje propio que acompaña cada una de sus canciones. Imagen: cortesía de Sofia Coll
En tus proyectos, el cuidado estético parece muy detallado. ¿Sueles dejar espacio para la improvisación durante el proceso creativo o eres de las que necesita tener cada detalle bajo control?
Como buena capricornio me gusta tener cada detalle bajo control, entenderlo e intencionarlo, pero a la hora del proceso creativo que me gusta mucho escuchar el error y la improvisación. De ahí salen cosas inesperadas y, a veces, mejores de las que tenías en mente y, por lo tanto, si ha sucedido así es porque, de alguna manera u otra, hay que escucharlo. Creo que en esta profesión hay que tener intuición, capacidad de adaptación y mente abierta. Si me ofusco demasiado en algo y me limito por mis propias creencias, seguro que no va a salir algo tan rico. Una vez entiendo lo que estoy creando, lo organizo y lo limito, pero primero hay que entender la creación y ahí tener en cuenta la magia de lo inesperado.
Más allá de lo que ya conocemos de ti y tu evolución como artista, ¿Crees con proyección a futuro que tu estética podría cambiar drásticamente o es una opción que descartas por completo?
Un cambio drástico me sorprendería mucho a mí misma también, pero ni tú ni yo sabemos cómo vamos a ser dentro de cinco o diez años, así que tampoco te puedo prometer nada. Lo que sí sé es que voy a seguir siendo fiel a mi misma, having fun y explorando mis propios límites y los de la creación en todos los aspectos.
Para terminar, ¿nos podrías revelar si hay próximos conciertos, colaboraciones o novedades emocionantes en tu carrera? ¿Qué objetivos y sueños te quedan todavía por cumplir?
Me emociona mucho el disco «IDK», que sale el 25 de septiembre de 2026, y toda la nueva etapa que conlleva. Estaremos haciendo conciertos, eso os lo aseguro, aunque no podemos desvelar mucho más por ahora. Colaboraciones no hay en el disco, pero sí que tengo algunas preparadas para más adelante.
Respecto a sueños y objetivos por cumplir, ¡tengo muchísimos! Soy una soñadora nata y una persona muy ambiciosa, así que tengo mucha hambre de más, pero hay que ir paso a paso. Primero, presentar el disco y girar con él, y luego ya veremos. Ahora bien, si me preguntas cuál es mi gran sueño, te digo sin pensar: hacer gira de estadios mundial. Pero todavía estamos muy lejos de eso, así que, sin pausa, pero sin prisa. Ojalá algún día el público me dé la bendición de poder cumplir ese gran sueño.