TANIA SANTANA, protagonista de «Tal vez»: «Las lesbianas no están nada representadas en el cine español»
La actriz Tania Santana protagoniza «Tal vez», donde comparte reparto con Adriana Ugarte en una historia inspirada en Natalia Sosa y Pinito del Oro. Imagen: Carlos Villarejo
La actriz Tania Santana nos habla de «Tal vez», la nueva película de Arima León protagonizada junto a Adriana Ugarte, y reflexiona sobre el cine canario, la representación LGTBIQ+ y su evolución como intérprete
Tania Santana nos presenta su papel en la película «Tal vez»
Tania Santana se está consolidando como una de las actrices emergentes más interesantes del panorama actual. Tras darse a conocer en diversos formatos de cine, teatro y televisión, ahora da un paso firme en su trayectoria con su papel protagonista en «Tal vez», un nuevo proyecto dirigido por Arima León, junto a la co-estrella Adriana Ugarte.
La película, un viaje entre la memoria y el deseo que reimagina la historia entre Pinito del Oro y Natalia Sosa, supone un reto interpretativo a la que se ha enfrentado la actriz, debido al completo papel tanto emocional como físicamente. En la entrevista, Santana reflexiona sobre todo el proceso que le ha conllevado esta película y el lugar que empieza a ocupar dentro de la industria.
Tania Santana habla de «Tal vez», la película que llega a los cines el 10 de julio
Durante el rodaje de «Tal vez», ¿hubo algún momento especialmente significativo para ti que haya marcado tu forma de vivir o entender el proyecto durante el proceso?
Hubieron varios, porque sí es verdad que fue un proceso bastante intenso. Tuvimos dos semanitas de ensayos, ya conocíamos a todo el elenco y se creó como una pequeña familia, lo cual eso siempre va a favor de la historia y del curro.
Hay una escena en la que un familiar de Natalia muere, lo velan en la casa de ellos, como se hacía antiguamente. Me acuerdo que estuvimos como durante toda la jornada llorando. Todas las actrices, tanto las que hacían de mi familia como las que no, porque la escena en sí era súper dura. Vernos a todos tan metidos en la historia fue increíble.
También, allí uno de los personajes cantaba en directo en el rodaje. Entonces, rodábamos esa escena en el siguiente orden: primero nosotros llorando, luego ella cantando y volvía la cámara a enfocarnos llorando. Y me acuerdo de ver al guionista llorando, a la directora llorando, todo el mundo muy metido en escena. Al mismo tiempo, cuando salíamos de la escena, íbamos para afuera y nos reíamos entre nosotros de las pintas que teníamos. En ese sentido, sabíamos salir de los personajes.
La película reimagina figuras reales, ¿te condiciona el hecho de que el personaje parta de alguien real o sientes que también tienes espacio para aportar tu propia interpretación?
Sí, al principio sí me condicionó un montón. En los ensayos me obsesioné un poco con intentar acercarme lo máximo posible a la figura de Natalia. Sí que es verdad que, a diferencia de Pinito, de Natalia no hay vídeos con la edad que yo la interpreté. Entonces, en ese sentido, para mí fue un alivio. La directora nos dejó claro desde el principio que al final es ficción y que lo que primaba era la esencia de cada personaje. Sí es verdad que al principio estaba como un poco asustada, pero según fue el rodaje me sentí bastante segura.
Tania Santana se transforma físicamente para interpretar a Natalia Sosa en «Tal vez», uno de los estrenos españoles más esperados del verano.
Cuándo comienzas un nuevo proyecto ¿Cómo empiezas a construir un personaje desde cero? ¿hay algo que siempre necesites encontrar para empezar a entenderlo?
Cuando voy a construir un personaje tengo muy en cuenta en qué momento me encuentro yo como persona, porque no es lo mismo las películas que hice en 2018 que las que hago ahora. A día de hoy soy más consciente de muchas más cosas. Me ayudó mucho de cómo ven los demás personajes a tu personaje, cómo te tratan a través de la mirada externa. Eso te da muchas pistas de las relaciones que tienes con los demás, con tu familia, con tu entorno.
Por lo general, lo intento acercar lo máximo posible a mí. ¿Cómo sería Tania si hubiera nacido en esta época con estas condiciones? Y desde ahí intento aportar cosas que yo tengo. Al final también hay que hacer una mezcla entre lo que tienes de manera natural y lo que vas aprendiendo. Y de repente, el director tiene una idea de tu personaje y tú no lo verías así, y ahí sigues construyendo. Creo que nunca paras de encontrar cosas.
Cuando construyes un personaje, a veces lo imaginas de una forma y, al verlo transformado físicamente con maquillaje y vestuario, esa idea cambia. ¿Te ha ocurrido esto alguna vez? ¿Has llegado a bloquearte o sentirte descolocada al verlo «cobrar vida»?
Sí, de hecho, en un rodaje tuve muy poco tiempo para preparar el personaje y además el resto del reparto ya había empezado a ensayar. Yo tenía una visión de mi personaje no demasiado clara. Pero sí es verdad que, luego, como el director la tenía tan clara, lo único que puedes hacer es confiar. Al final ellos tienen la idea global de todo, no solo tu personaje, sino toda la historia. Y creo que terminas entendiéndolo. Te dejas llevar un poco, y llega un momento en el que te cuadra con lo que tú tenías o encuentras la forma de alinearlo. No lo sientes tanto como un bloqueo, sino más como un proceso de adaptación.
¿Hay detalles en tu trabajo como actriz que el espectador no percibe pero que son fundamentales para ti en la construcción de un personaje?
Sí, creo que casi siempre, de hecho, cuando hago pruebas y veo películas, siempre me fijo mucho en la escucha. Me interesa fundamentalmente eso. Si tú no escuchas al otro, no puedes contestar.
Tania Santana protagoniza «Tal vez», la nueva película de Arima León inspirada en la historia de Natalia Sosa y Pinito del Oro
Trasladándonos ahora a tu trayectoria general, has trabajado en distintos formatos como cine, televisión y teatro, ¿con cuál te sientes más conectada o más fluida a la hora de interpretar?
Después de hacer «Tal vez», creo que me quedo con el largometraje al cien por cien, porque a nivel interpretativo es como si tuviera principio y final. Puedes construir algo súper sólido. Sin embargo, en las series, el personaje va evolucionando y a veces ni siquiera sabes lo que le va a pasar. Yo soy muy maniática del orden y de tenerlo todo controlado, y eso me da seguridad. El hecho de tener una película entera en sí, poder ir a verla o tenerla, me parece súper mágico. Como actriz, la evolución del personaje existe en un elemento entero y limitado.
¿Qué te gustaría transmitir principalmente al público a través de tu personaje en «Tal vez»? ¿hay algo que te interese especialmente que la audiencia se lleve después de verte en pantalla?
Mi idea ha cambiado después de ver la reacción de la gente. Me gustaría que la gente se quede con dos mensajes. El primero que en Canarias se pueda hacer cine de calidad y que el acento se debe escuchar en la gran pantalla. También que se tenga presente lo que todo el colectivo canario ha conseguido, que no ha sido fácil.
El segundo, que el colectivo LGBTIQ+ también necesita que se le de más voz. Las lesbianas no están nada representadas en el cine español, o muy poco. El arte puede ser un motor aunque tu vida sea dura. Natalia nunca dejó de escribir y creo que el arte es una forma de sostenerte. Y también la reivindicación del poder «ser como soy» y no tener que esconderse.
La actriz Tania Santana comparte protagonismo con Adriana Ugarte en «Tal vez», uno de los estrenos del cine español más esperados del verano
Si miras tu trayectoria hasta ahora, ¿has notado algún cambio o evolución en tu forma de entender tu profesión como actriz?
Sí, además creo que el cambio viene muy enlazado con la edad. Al final, cuando terminas la escuela, los únicos referentes que tienes son series que se hacen, en mi caso en Canarias, pero sobre todo de la península, con una determinada manera de hablar y de interpretar. Entonces, cuando te presentas al mundo con una característica como el acento… Recuerdo que incluso me decían que si queríamos trabajar fuera de las islas. Y creo que cuando empecé, acabas comparándote sin querer para poder conseguir trabajo, y eso también se traduce en inseguridad.
Pero con el tiempo vas asumiendo que tus diferencias, como persona y la cultura en la que has crecido, pueden volverse en contra o puedes convertirlas en tu fortaleza. Al final, en este mundillo te puedes perder por el camino y muchas veces acabas siendo alguien que no eres. Entonces, creo que lo que he aprendido es a quererme y a imaginarme dentro de la industria de manera real, con mis diferencias, sin intentar parecerme a nada ni imitar nada. Y creo que al final lo que se premia es eso, ser fiel a ti mismo.
Si tuvieses que resumir en una idea lo que ha supuesto para ti formar parte de «Tal vez», ¿cómo lo describirías?
Ha sido un sueño, la verdad. Ha sido un proceso muy largo, lleno de noes —ya lo dábamos un poco por perdido—, pero había algo dentro que decía que iba a suceder. Me siento súper agradecida con la directora, con la productora. Y también he comprobado que esto no me ha superado, que he podido hacerlo. Ha sido duro, pero rodaría 80 películas más así. Además experimenté un cambio físico: me cortaron el pelo muy corto y me pusieron prótesis dentales. Perderme a mí misma durante unos meses es un viaje súper interesante.
La actriz canaria Tania Santana se consolida como una de las nuevas promesas del cine español gracias a su papel protagonista en «Tal vez»
Más allá de los proyectos, ¿qué significa para ti, a día de hoy, ser actriz?
Yo con siete años vi una película y le dije a mi madre que quería hacer eso, sin saber lo que era la interpretación. Con el tiempo, he entendido que los actores tienen una necesidad de conocer al otro. A mí me gusta saber lo que piensa la gente, cómo ve el mundo. En la interpretación hay algo de eso: curiosidad, ganas de jugar y de pasarlo bien. Es experimentar al ser humano a través de tu cuerpo. Es necesidad de saber, de sentir y de contar historias.
Es un juego muy emocionante. Nunca me canso, siempre tengo sed y hambre de meterme en un nuevo personaje y darle vida. Es súper adictivo. Es que si te gusta tu trabajo, vamos, es tu pasión, pues… Ya está. Apaga y vámonos, me quedo aquí para siempre.