VALERIA CASTRO: «Ha habido canciones de este álbum que he compuesto llorando»

Recién nominada en los Premios Goya y con su nuevo álbum «el cuerpo después de todo» recién salido del horno, Valeria Castro nos ha regalado un ratito de su tiempo para contarnos todo lo que hay que saber sobre su carrera, su nuevo proyecto y su visión sobre la industria (entre otras cosas).

Valeria Castro nos abre las puertas de su corazón –y de su lugar seguro– para hablarnos de «el cuerpo después de todo», un nuevo álbum con el que la canaria ha dejado de hablarnos de su tierra, para abordar lo que, como alguien muy vulnerable y sensible, ha sentido en sus entrañas como consecuencia de la parte más cruda de esta industria.

Valeria Castro: «Este álbum son mis ojos estando en desacuerdo con lo que ve en el espejo, influenciados por la sociedad y sus parámetros»

¿Cómo empieza Valeria en la música? Háblanos de tu contexto, de tu hogar y de cómo empezaste en esto.

Empecé a estudiar música con cuatro añitos y con seis empecé a tocar el piano y a cantar en una escuela de La Palma, el lugar del que vengo. En mi familia es verdad que nadie se había dedicado a la música, pero siempre me sentí muy apoyada por la gente que me rodeaba, que hicieron de mi ilusión algo muy bonito. 

¿Por qué decidiste quedarte en esta industria?

Pues mira, es verdad que mis hermanas también estudiaron música y, como tú dices, fui yo la que decidió quedarse. Supongo que por pasión, aunque a veces la pasión no es suficiente para quedarse en un sitio, por muchas circunstancias.

Tuve la suerte de pertenecer a esta generación de las redes sociales, y fue en redes donde empecé a publicar vídeos cantando canciones y ahí me mantuve hasta que en 2020 empecé a sacar mi propia música. 

¿Cómo enfrentaste ese salto a la autoría propia?

Con un miedo atroz (risas), porque al final no es lo mismo cantar canciones de otros que defender las tuyas propias, pero me sorprendí con lo mucho que a la gente le importaba lo que yo tenía que contar, porque es verdad que he hablado de muchas cosas: de mi tierra, de los que me rodean y ahora, en este nuevo álbum, de mí. 

Valeria Castro nuevo álbum

Es cierto que tu anterior proyecto destacó un mensaje sobre tu tierra y todo lo que te rodeaba, pero en «el cuerpo después de todo» te escuchamos hablar desde otro punto.

Totalmente. En mi anterior disco había una clara mirada sobre mi isla y mi entorno. Hablé mucho de La Palma también por la circunstancia que acontecía en aquel momento con el volcán, que me afectó mucho y que me atravesó profundamente, y es que al final una siempre escribe sobre lo que está viviendo.

«el cuerpo después de todo» es el resultado de estos últimos años y de todo lo que he vivido por y gracias a esta industria, que es maravillosa pero que también puede abrumar mucho a alguien como yo, que me considero una persona muy vulnerable y muy sensible. 

¿Qué dirías que rige a «el cuerpo después de todo»?

Lo que vertebra este disco es la mirada que he elegido adoptar ante todo lo que me estaba ocurriendo, y de cómo pasaba por mi cuerpo. Me di cuenta de que somatizo mucho, sobre todo me di cuenta por los nudos en la garganta, que además como cantante son muy notables. Pero después llegaron la ansiedad, la presión laboral, la presión estética… Este álbum son mis ojos estando en desacuerdo con lo que ve en el espejo, influenciados por la sociedad y sus parámetros. 

La reflexión gira en torno a «qué le pasa al cuerpo después de todo», de todo lo que vive, de todo lo que sufre… No puedo saberlo aún, pero sí que sé que el cuerpo sufre. 

Valeria Castro nos habla de su nuevo álbum: «el cuerpo después de todo»

Atreverse a formar parte de una industria como es la musical no siempre es fácil. Tras varios años de carrera y experiencias, ¿qué crees que es lo más peligroso de tu profesión? ¿Es imposible no exponerse al sufrimiento?

Bueno, yo creo que la vida de cualquiera puede tener peligro… Es verdad que esta industria, que quizá no calificaría de peligrosa pero sí de rara, tiene una parte que te empuja a la disociación de la realidad con la que hay que tener mucho cuidado.

Por ello siempre tenemos que tratar de tener en mente que la música es un oficio, un oficio que demanda mucho de nuestra vulnerabilidad y nuestras emociones. Sin embargo, es un oficio tan bonito, que debemos de intentar ser conscientes del privilegio que tenemos para que no nos nublen ni su angustia ni su euforia.  

Y a la hora de trabajar, ¿cuál es tu grado de implicación? El otro día conversaba con un amigo músico que me contaba que creía que como cantante y responsable de un proyecto, es importante delegar. ¿Hasta dónde te involucras tú en tus proyectos? ¿Confías en otras personas a la hora de elegir vestuario, tomar una dirección creativa…?

Hay que buscar el equilibrio. Tenemos que sabernos sabias y poderosas, pero la vida en equipo también es muy bonita. Siempre hay que tratar de ser fiel a tu esencia y no dejar que nadie más que tú cambie eso, pero compartir y aprender también es precioso. Yo creo que poco a poco la madurez te hace saber dónde colocarte.

Y dentro de esas fases de creación, ¿cómo ha sido la cocción de este disco?

La composición y la creación son un momento que me apasiona. Para este disco he trabajado de una forma de la que me gustaría poder trabajar siempre. Durante seis meses, el productor del disco y yo nos dedicamos a enseñarnos música y compartir lo que nos gustaba, lo que fue increíble para poder explorar hacia donde quería ir.

Después viajé a México y, junto a seis músicos, tocamos las canciones como si estuviésemos dando un concierto, pero sin esa presión. Fue muy bonito ver cómo las cosas están vivas en una sala de ensayo, y poco a poco revivir lo musical, viviendo todos juntos, tocando juntos y trabajando haciendo lo que nos gusta: música. 

¿Qué es lo que más te suele gustar o apetecer del proceso? 

Buah, ¡es que me apetece todo! Ha habido canciones de este álbum que he compuesto llorando, y ese nivel de intimidad y pasión han sido increíbles. Pero también es verdad que ahora ensayando y preparando los directos estoy siendo igual de feliz.

Al final es poder vivir de algo que me lleva a sitios tan bonitos, que me permite compartirlo con el público… Me siento profundamente afortunada, y no lo cambiaría por nada. 

Valeria Castro para Vanidad

¿La inspiración se tiene o se crea?

Bueno, creo que hay que hacer trabajo de campo para trabajar el imaginario. Hay que ser curioso con tus compañeros, como oyente, y a raíz de ahí construir.

También creo que tiene mucho que ver con el punto psicológico en el que esté cada uno, la presión, por ejemplo, opino que no ayuda. Hay que respetar ciertos tiempos y espacios de trabajo.

Hace poco más de un mes te nominaron a los Premios Goya con una canción que ya se ha convertido en un himno para el pueblo. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿La definirías como un reto?

Fue un proceso muy bonito y un reto porque tuve que componer en catalán. Lo afronté con muchas ganas y formar parte de otro arte como es el cine, en una película, es muy muy especial.

Con todo lo que ha pasado, más allá de los premios y demás, es muy emocionante que un pueblo se sienta ubicado en el mapa, al final yo vengo también de un sitio que costó mucho que se colocase en el lugar que merecía.

Y ya para finalizar… Cuéntanos algo que te preocupe o que te importe, ya sea en relación a la música o no. ¿Qué pasa últimamente por la cabeza de Valeria Castro? ¿Cuál es su tema de conversación favorito estos días alrededor de una mesa?

Pues un poco en línea con el álbum, ahora mismo lo que más me importa es cómo está la gente de mi alrededor. Me importa mucho el bienestar, la salud mental, los momentos que está atravesando cada uno… Creo que tengo muy puesto el foco en lo que transita por la cabeza de cada uno, en esa soledad que conlleva el sufrimiento de un cuerpo, y en la mirada con la que se ven los que me rodean. 

Valeria Castro en exclusiva para Vanidad

Texto: Laura Echeverria Hermoso @lauetxh

Fotografía: RODEO @maisonrodeo

Estilismo: Isabella Gitsels @isabellagitsels

Asistente de estilismo: Ginza Cruz @ginzacruz

Maquillaje y peluquería: Isabella Di Stefano @isadistefano

Iluminación: Sofía Reyes @sofiareyes Luna Campiglio @lunacampiglio

Agradecimientos a Estudio Cartulina, Mario DP y Aire 95

Te puede interesar