WATERCOLOR BLUSH o cómo aplicar el colorete como una experta

Hay mil y una formas de aplicar el colorete pero… ¿cuál es la que utilizan las expertas en belleza? Te lo contamos todo sobre el «watercolor blush», la que a partir de hoy va a convertirse en tu nueva técnica favorita:

¿Cuál es nuestro paso de maquillaje favorito por excelencia? Sí amiga, el colorete. Lo admitimos, somos de esas que se aplican el blush hasta tres y cuatro veces en la misma rutina de maquillaje, porque según nosotras, «nunca es suficiente». Vivimos con la pretensión de ser Heidi, sí. Y no tenemos ningún problema con ello.

Ahora bien, aunque no tengamos ningún tipo de remordimiento en llevar esas cantidades industriales de colorete en nuestra mejilla, hay algo con lo que sí que tenemos que lidiar: que todas las capas de blush estén bien integradas entre sí. Y para ello, la clave es la técnica apodada como watercolor blush.

¿Qué es el watercolor blush?

El watercolor blush, o también conocido como el «colorete de acuarela», es una técnica de maquillaje que busca un acabado muy natural a la hora de aplicar el blush. Es decir, que aunque llevemos la mejilla bien sonrosada, debe parecer que el rubor viene intrínseco en la naturalidad de nuestra piel, sin bordes definidos y muy, muy bien difuminado.

Selfie de Kylie Jenner publicado en su Instagram
@kyliejenner

Asimismo, y como ya te habrás imaginado, se le llama watercolor blush porque imita el efecto que tiene la acuarela sobre el papel: pues no se ve como un bloque sólido de color, sino como una mancha que se funde con el fondo.

¿Cómo conseguir el acabado watercolor en nuestros maquillajes?

1. Prepara bien la piel

Para conseguir este acabado, es muy importante la preparación previa de la piel: esta debe estar jugosa y sin nada de sequedad, ya que de esta forma, el producto se difuminará de la mejor manera posible. Para ello, lo mejor es usar una buena crema hidratante seguida de un primer que potencie la hidratación, como puede ser el Wonder Glow de Charlotte Tilbury.

Primer hidratante de Charlotte Tilbury
Charlotte Tilbury. Precio: 20€

2. La base importa

Pese a que muchas optéis por no aplicar base, nosotras somos partidarias de llevar siempre algo. Llámalo base, llámalo crema con color, llámalo BB o CC Cream, pero una capa previa que iguale el tono de tu rostro y, lo más importante, que ayude a la adherencia del maquillaje, es siempre necesaria. ¿Nuestra recomendación? Sin ninguna duda, la Forever Glow de Dior.

Base Dior Forever Głów
Dior. Precio: 59€

3. Elige un rubor líquido o en crema

¡Empezamos con nuestro momento favorito! El primer es aplicar una capa de blush en crema o líquido, ¡nada de polvo por ahora! Recuerda que lo que queremos es fundir el color con la piel y para ello, la mejor forma de hacerlo es aplicando un poco de producto sobre el dorso de tu mano e ir asentándolo con una esponja o incluso con el dedo sobre tus mejillas. De esta forma, conseguirás integrarlo más cómodamente que con una brocha, y te asegurarás de crear capas finas y bien difuminadas. Importante, ¡no arrastres! Siempre aplícalo a toquecitos suaves y con paciencia.

Pocket blush de Rhode
Rhode. Precio: 32€

4. Sellamos con polvo

Ahora sí, con una brocha suelta y tu colorete en polvo favorito, sella el recién aplicado colorete en crema. Lleva el rubor desde la parte alta del pómulo hacia la sien para conseguir ese efecto lifting que siempre buscamos, y aplica también un poco de producto sobre el puente de la nariz para ese irresistible efecto sunkissed que tanto nos gusta conseguir en verano. Ve aplicando capas finas hasta lograr el color adecuado y ¡listo!.

Colorete en polvo de Chanel
Chanel. Precio: 54€

¿Y tú? ¿Eres del team blush blindness o te gustan los acabados más sutiles como el del watercolor blush?

Lucía Cubelos @luciacubelos

Imágenes: Cortesía de las marcas e Instagram.

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