STUDIO GHIBLI gana el PRINCESA de ASTURIAS y vuelve a recordarnos por qué nos encantan sus películas

Mucho antes de que Internet convirtiera a Totoro en un icono global, Studio Ghibli ya llevaba décadas demostrando que la animación podía emocionar igual (o incluso más) que cualquier película de imagen real. Ahora, el estudio japonés recibe el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, reconociendo su capacidad para hacernos mirar el mundo con más sensibilidad, imaginación y ternura

Studio Ghibli lleva cuatro décadas creando mucho más que animación. Es el estudio que ha conseguido que todo el mundo quiera vivir dentro de alguno de sus paisajes, que nos ha hecho mirar al cielo esperando encontrar algo de magia o que ha logrado hacer entender, incluso a los niños, que crecer también implica aprender a despedirse. Por todas esas razones (y otras muchas más), llevarse el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 es un reconocimiento más que merecido.

El jurado del Premio Princesa de Asturias ha destacado la sensibilidad, los valores humanistas y la capacidad del estudio para «transformar excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación». Y cuesta imaginar una definición más precisa para unas películas que llevan décadas enseñándonos que todavía existe belleza en lo cotidiano.

«Mi vecino Totoro», Hayao Miyazaki (2009).
«Mi vecino Totoro», Hayao Miyazaki (2009).

Y sí, puede parecer exagerado decir que unas películas dibujadas a mano han cambiado la manera en la que varias generaciones entienden el mundo. Pero basta con volver a «Mi vecino Totoro», «La princesa Mononoke» o «El viaje de Chihiro» para entender que Ghibli nunca jugó con las mismas reglas que el resto de la industria. No es fácil convertir el silencio, el viento, la lluvia sobre el tejado, una taza humeante o unos pasos por el bosque en emociones y, Hayao Miyazaki y Isao Takahata lo han conseguido.

«La princesa Mononoke», Hayao Miyazaki (1997).
«La princesa Mononoke», Hayao Miyazaki (1997).

Studio Ghibli gana el Premio Princesa de Asturias 2026: las 10 películas que explican por qué seguimos enamorados de su universo

El viento que cambió el rumbo

Studio Ghibli nació oficialmente en 1985, impulsado por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki tras el éxito de «Nausicaä del Valle del Viento». El nombre no fue casual. «Ghibli» hace referencia a un viento cálido del Sahara y también a un avión italiano de la Segunda Guerra Mundial. La intención era clara: querían convertirse en un nuevo soplo de aire dentro de la animación (especialmente la japonesa). Lo consiguieron.

Mientras gran parte de la industria anime dependía de adaptaciones de manga o series televisivas, Ghibli apostó por algo muchísimo más arriesgado: películas originales, artesanales y autorales. El resultado fue un catálogo irrepetible que transformó la percepción global de la animación.

La prueba definitiva llegó en 2003, cuando «El viaje de Chihiro» se convirtió en la primera película no estadounidense en ganar el Oscar a Mejor Película de Animación. Décadas después, «El chico y la garza» (2023) volvió a demostrar que Miyazaki seguía siendo capaz de reinventar la animación incluso a los 80 años.

«El chico y la garza», Hayao Miyazaki (2023).
«El chico y la garza», Hayao Miyazaki (2023).

La influencia del estudio lleva años desbordando el cine. Está en la moda (recordemos la colección de Loewe), en videojuegos como «The Legend of Zelda: Breath of the Wild» y hasta en la obsesión colectiva por reproducir la estética Ghibli en redes sociales. De hecho, OpenAI reconoció en 2025 que millones de usuarios utilizaron herramientas de generación de imagen para recrear fotografías con una estética inspirada en el universo visual del estudio japonés. Y tiene sentido, porque todos en algún momento, hemos querido pertenecer a algún universo de Ghibli.

Las películas de Studio Ghibli que hay que ver al menos una vez en la vida

Estas son algunas de las películas imprescindibles para entender por qué el estudio japonés acaba de recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.

1. «Nausicaä del Valle del Viento», Hayao Miyazaki (1984)

Aunque técnicamente se estrenó antes de la fundación oficial de Studio Ghibli, resulta imposible entender el estudio sin ella. Aquí ya estaban prácticamente todas las obsesiones de Miyazaki: el ecologismo, la aviación, los mundos postapocalípticos y las protagonistas femeninas interesantes. La verdadera semilla del universo Ghibli.

«Nausicaä del Valle del Viento», Hayao Miyazaki (1984).
«Nausicaä del Valle del Viento», Hayao Miyazaki (1984).
2. «La tumba de las luciérnagas», Isao Takahata (1988).

Probablemente la película más devastadora de todo el catálogo Ghibli. Isao Takahata convirtió una historia sobre dos hermanos intentando sobrevivir durante la Segunda Guerra Mundial en uno de los grandes alegatos antibelicistas de la historia del cine. Intensísima, dolorosa y profundamente humana, sigue apareciendo en prácticamente cualquier lista de mejores películas animadas jamás realizadas. Eso sí, si estás de bajona… Mejor míratela otro día.

«La tumba de las luciérnagas», Hayao Miyazaki (1988)
«La tumba de las luciérnagas», Isao Takahata (1988).
3. «Mi vecino Totoro», Hayao Miyazaki (1988)

Si existe una imagen capaz de resumir el espíritu Ghibli, probablemente sea Totoro esperando bajo la lluvia junto a una parada de autobús. La película más entrañable del estudio y también la más icónica. Una celebración de la infancia, de la imaginación y de esa sensación irrepetible de descubrir el mundo por primera vez.

«Mi vecino Totoro», Hayao Miyazaki (1988).
«Mi vecino Totoro», Hayao Miyazaki (1988).
4. «Kiki: entregas a domicilio», Hayao Miyazaki (1989)

Solo Miyazaki podía convertir algo tan sencillo como una adolescente intentando encontrar su lugar en el mundo en una película mágica. Kiki sigue siendo una de las protagonistas más queridas del estudio y también una de las historias más íntimas sobre crecer, independizarse y perder (o recuperar) la confianza en uno mismo.

«Kiki: entregas a domicilio», Hayao Miyazaki (1989).
«Kiki: entregas a domicilio», Hayao Miyazaki (1989).
5.«Porco Rosso», Hayao Miyazaki (1992)

Un piloto convertido en cerdo antropomórfico es, como mínimo, extraño. Sin embargo, esta película funciona de manera brillante. Entre persecuciones aéreas y humor inteligente, Miyazaki construyó una reflexión elegantísima sobre el desencanto político, la nostalgia y la libertad individual.

«Porco Rosso», Hayao Miyazaki (1992).
«Porco Rosso», Hayao Miyazaki (1992).
6. «La princesa Mononoke», Hayao Miyazaki (1997)

Mucho antes de que Hollywood convirtiera el ecologismo en tendencia, Miyazaki ya hablaba de la destrucción de la naturaleza, del choque entre progreso e industria y de la violencia humana contra el entorno. Fantasía épica, criaturas imposibles y algunas de las secuencias de acción más impresionantes de toda la animación japonesa.

«La princesa Mononoke», Hayao Miyazaki (1997).
«La princesa Mononoke», Hayao Miyazaki (1997).
7. «El viaje de Chihiro», Hayao Miyazaki (2001)

La obra maestra definitiva de Hayao Miyazaki y la película que terminó de abrir las puertas de Ghibli a nivel mundial. Transformó un relato sobre espíritus, dioses y baños termales en una experiencia emocional absolutamente universal. Más de veinte años después, continúa pareciendo adelantada a su tiempo.

«El viaje de Chihiro», Hayao Miyazaki (2002).
«El viaje de Chihiro», Hayao Miyazaki (2001).
8. «El castillo ambulante», Hayao Miyazaki (2004)

Pocas películas resumen mejor la imaginación visual de Miyazaki. Castillos mecánicos imposibles, brujas, maldiciones y una de las bandas sonoras más inolvidables de Joe Hisaishi convierten esta historia en una de las favoritas del público.

«El castillo ambulante», Hayao Miyazaki (2004).
«El castillo ambulante», Hayao Miyazaki (2004).
9. «El cuento de la princesa Kaguya», Hayao Miyazaki (2013)

La despedida cinematográfica de Isao Takahata fue también una de las películas más bellas jamás dibujadas. Inspirada en un cuento popular japonés, su estilo visual de acuarela parece moverse entre el boceto y el sueño.

«El cuento de la princesa Kaguya», Hayao Miyazaki (2013).
«El cuento de la princesa Kaguya», Hayao Miyazaki (2013).
10. «El viento se levanta», Hayao Miyazaki (2013)

La película más autobiográfica de Miyazaki. Inspirada (parcialmente) en la vida del ingeniero aeronáutico Jirō Horikoshi, es una historia sobre la obsesión por crear belleza incluso en contextos profundamente oscuros. Una despedida poética de uno de los grandes maestros de la animación.

«El viento se levanta», Hayao Miyazaki (2013).
«El viento se levanta», Hayao Miyazaki (2013).

El legado

Lo más impresionante de Studio Ghibli quizá no sea únicamente la calidad de sus películas, sino su capacidad para cautivar generación tras generación. Sus historias no envejecen porque nunca dependieron de modas. Hablan de miedo, amor, pérdida, naturaleza y esperanza. De las cosas que siguen importando. Por eso este Premio Princesa de Asturias no reconoce solo a un estudio de animación. Reconoce una forma de entender el arte y la vida. Quizá, por eso, en plena era de algoritmos, remakes infinitos y consumo rápido, las películas de Ghibli se sienten más necesarias que nunca.

«Ponyo en el acantilado», Hayao Miyazaki (2009).
«Ponyo en el acantilado», Hayao Miyazaki (2009).

Así que, sí. Probablemente, si has llegado al final del artículo, te apetezca ponerte «solo un rato» alguna de sus películas. Pero ya sabes cómo funciona esto… Empiezas escuchando la música de Joe Hisaishi y, cuando quieres darte cuenta, han pasado dos horas y vuelves a mirar el mundo con un poco más de ternura.

Sofía Villar @sofiavillarb

Imágenes: fotogramas oficiales de las películas

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