En los años 90 empieza a sonar en España un estilo musical que tiene un poco de yé-yé, de tecno-pop y de aires de la ya desaparecida Movida Madrileña. Remitiendo al twee pop inglés, este estilo de ritmos pegadizos y letras naif se hace poco a poco un hueco en la industria y comienza a ser conocido bajo el nombre de tontipop. Esta denominación, junto con la de “nocilla pop”, fue el término con aires peyorativos empleado para hacer referencia a la música con aires infantiles que surtía de la imaginación y el juego de jóvenes con ganas de innovar en distintos puntos de nuestra geografía. Lejos de quedarse en una anécdota, el tontipop sobrevivió y más aún: se hizo un hueco respetado entre el indie patrio.

En la actualidad, son muchos los grupos que están poniendo el género en alza, que beben de la innovación noventera y que son ya parte de la banda sonora de nuestros días.

El amor, el desamor y las demás ‘movidas’ del día a día, se ponen de manifiesto entre las melodías creadas por teclados, ritmos y sintetizadores. El tontipop pone a bailar a los corazones blanditos con sus canciones a priori ñoñas y simplonas, pero que en realidad hablan de todas esas cosas que rondan nuestras cabezas y que, por ello, nos hace conectar con ellas y no poder parar de repetirlas en bucle.

Pero, como casi todo en esta vida, es un género que cuenta con sus admiradores y sus detractores. El tontipop, como la propia etimología de su nombre indica, ha llegado a no estar muy bien considerado en la escena pop e indie musical. Sin embargo, esto no ha supuesto un freno, pues desde los 90 y con el apoyo de sellos discográficos como Elefant Records, se mantiene a flote y cuenta con una legión de almas necesitadas de intensidad en su justa medida, de esas cuestiones que piden a grito de canción que las saquen a bailar.

Entre los grupos que inauguraron el género se encuentran Los Fresones Rebeldes, el grupo barcelonés que revolucionó el panorama del indie post-Movida y que hoy son considerados uno de los padres del tontipop. Temas como ‘Al amanecer’, ‘Medio drogados’ o ‘¿Por qué me tengo yo que enamorar?’ forman parte de su discografía y la piedra angular del tontipop español, marcando el paradigma para sus continuadores. Contemporáneos a ellos, grupos como Meteosat, Family, La Monja Enana o La Casa Azul, se subieron también a este carro y lograron un nombre en la industria.

En los últimos años, el tontipop ha experimentado una especie de resurgir gracias a grupos como Cariño, quienes siguiendo la estela de sus predecesores y mezclando cuestiones tan trascendentales como cotidianas con ritmos pegadizos y su buena dosis de cultura pop, han conseguido revalorizar el género con canciones como ‘Canción de pop de amor’, ‘Mierda Seca’ o su último lanzamiento junto a Natalia Lacunza, ‘Modo Avión’.

En la línea de las Cariño están también Ginebras, El Buen Hijo, Tronco, Lisasinson, Axolotes Mexicanos, Confeti de Odio, Los Punsetes, o los herederos directos de Los Fresones Rebeldes y La Monja Enana, Cola Jet Set. Como ellos, un buen número de grupos más, que desde su propio nombre dejan clara la esencia juguetona del tontipop, están sonando cada vez con más fuerza en las listas de reproducción de más y más fans emergentes o consolidados de este estilo.

De los 90 hasta hoy, con un aire despreocupado, excéntrico y juvenil en forma, e intenso y profundo en fondo, el tontipop, lejos de ser esa música desligada del formalismo del indie y tratada con aires peyorativos, es toda una revolución y expresión de la filosofía del ‘no pasa nada’, de hacer que hasta la bajona más profunda, acabe en bailes y fiesta.

 

Elena Romero: @elenar_vargas

Imágenes: YouTube 

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