BEGOÑA lanza su primer EP «Lunar.»: «Hagas lo que hagas, siempre va a haber juicio»

BEGOÑA lanza «Lunar.» su primera inmersión en el mundo de la música. En Vanidad, hablamos con la artista sobre los miedos de esta nueva etapa, pero también de la ilusión —como si de una niña con zapatos nuevos se tratara— de por fin mostrar al mundo quién se esconde detrás de todos los personajes a los que ha dado vida. Descubre la entrevista completa a continuación:

Justo el día antes de lanzar su carta de presentación al mundo de la música, Begoña Vargas (Madrid, 1999) —ahora BEGOÑA— se reúne con Vanidad para hablar de cómo se siente y por qué ha decidido abrir este nuevo camino en su vida profesional y personal. Nos encontramos en el Hotel Urso —concretamente en la antigua sala de juntas de la Papelera Española—, en pleno corazón de la capital, y subimos a una de las salas más especiales del edificio. La artista se muestra enérgica: adentrarse en el mundo de la música —teniendo ya una muy buena trayectoria y reputación en el panorama actoral— parece resultarle tan emocionante como arriesgado.

Esta necesidad de mostrar al mundo una faceta que siempre estuvo ahí (y que aporreaba el cuerpo de la cantante sin cesar), pero que no había brotado por inseguridades y circunstancias varias, se percibe ahora con claridad. Sigue haciendo scroll y disfruta de una charla sincera y, si como Begoña, en tu cabeza ronda hacer algo y nunca te has atrevido a dar el paso: hazlo.

Begoña Vargas debuta en la música con «Lunar.», su primer EP

Llevas trabajando más o menos desde los 18 y has tenido una una exitosa carrera en el mundo de la interpretación en muy poco tiempo. Sin embargo, te embarcas ahora en la música. ¿Por qué?

¿Y por qué no? Es algo que siempre me ha gustado y siempre ha estado ahí. Yo siempre he escrito canciones en mi casa, siempre he cantado, siempre estaba esa espinita. Había una parte de mí que sabía que podía, pero tenía bastante síndrome del impostor y no creía que fuera para mí. Siempre he querido hacer música, cantar, me he visualizado muchas veces en escenarios. Yo empecé en teatro y es el lugar donde más feliz he sido. He probado televisión y cine, pero las energías son diferentes, y el teatro es especial.

La música junta todas las partes de mí que amo artísticamente: puedo bailar, cantar e interpretar. Es como perfecto. Al final, yo soy artista y siempre lo he sido. Lo que pasa es que durante un tiempo me olvidé y creí que solo era actriz. Pero desde pequeña ya bailaba, cantaba, tocaba la guitarra en casa… bueno, la aporreaba (risas). Entonces ahora es como abrazar todas esas partes de mí.

No viene desde un lugar de dejar la actuación. Sí he tenido épocas, como en cualquier relación, porque para mí el arte es eso, una relación con sus altos y bajos. Yo amo ser actriz, y mi actriz también sale cuando canto, porque me ayuda a interpretar las canciones. Entonces, la idea es poder compaginar todo lo que me gusta.

¿Sentías que, al venir de otra disciplina, se te iba a juzgar de forma diferente a alguien que empezó directamente en la música? ¿Era más una presión externa o un miedo personal?

Totalmente. O sea, creo que el miedo era grande y el juicio era más mío que el que luego he recibido en realidad. Hemos visto a muchos artistas que han saltado de una disciplina a otra y algunos han sido muy criticados y otros no tanto. 

Si que es cierto que a día de hoy es algo que ya es normal en España, porque es verdad que en otros países como Estados Unidos es algo que quizás ya lleva más tiempo, pero aquí siento que es algo que ha comenzado a ocurrir hace no tanto. En el momento que yo me he lanzado ya había un poquito más de colchón.

No me esperaba para nada lo que he recibido y todo ha sido increíble. Me esperaba a lo mejor que poca gente escuchara la música y la verdad que he recibido una acogida que muchísimo más por encima de las expectativas que yo tenía, así que estoy súper feliz.

Begoña Vargas para la sesión fotográfica Imagen: Lala Serrano
Retrato de Begoña Vargas, que presenta su primer EP «Lunar.»
Y dentro de contexto musical, ¿se te ha quedado algún comentario o experiencia que te haya marcado especialmente?

Si que es verdad que, al comenzar me pasaba que, cuando escuchaba mi voz, me sentía rara porque no es lo mismo escuchar mi propia voz desde mi interior a escucharla desde fuera. Y últimamente me dicen mucho que tengo una voz muy bonita cantando, y me gusta mucho escucharlo porque me hace valorar mi trabajo como cantante y seguir trabajando mi voz para poder dominarla.

He visto que te estás formando. Antes me comentabas que sabías tocar la guitarra, pero hacer música implica muchas cosas más que solo tocar un instrumento. ¿Cómo estás viviendo ese proceso de aprendizaje y formación?

Sí, la música es estudiar, claro que sí, pero yo tenía la idea de que si no has ido al conservatorio no sabes de música, ¿no? Y lo que me he dado cuenta es que la música es un idioma que todos entendemos. Aunque no sepas decir qué nota es o qué acorde, al final por oído sabes si algo suena triste o feliz. Es un idioma. Obviamente quiero seguir aprendiendo y formándome, sobre todo en mi voz, que es mi instrumento principal.

En cuanto a la guitarra, sé tocar lo básico, pero es un tema porque me tiene trabada. Llevo años intentándolo y no puedo con ella, de momento puede conmigo. En cambio, con lo que mejor me llevo y con lo que compongo es con el piano, porque soy más visual y me resulta más sencillo.

También me fui unos meses a Los Ángeles a estudiar música, no fue algo de años, pero sí me dio otra perspectiva. Es un mundo distinto, sobre todo al enfrentarte como cantante en solitario. Al final, mi formación ha sido a base de cachitos de cosas que sentía que necesitaba aprender, porque no tenía nociones sobre ciertos temas. Hay gente que sigue una formación más estructurada, pero en el arte cada uno tiene su camino.Intento aprender de todo y escuchar a gente con más experiencia. Y con los productores con los que trabajo, yo llevo mis ideas, notas de audio o letras, y ellos me ayudan a ponerle nombre a cosas que yo sé que quiero pero no sé exactamente qué son.

Begoña Vargas para la sesión fotográfica con un diseño con transparenciasImagen: Lala Serrano
Begoña Vargas comienza una carrera en el mundo de la música con «Lunar.»
Ambas disciplinas son muy demandantes. ¿Cómo encuentras el equilibrio? ¿Te sobrepasa el trabajo alguna vez?

Sí, claro que sí. En estos últimos años mi equipo se ha ido ampliando y tengo esperanza de que cada vez se amplíe más, porque al final necesitas delegar si quieres llegar a todo. Necesitas gente en la que confiar y con la que te entiendas, porque se pasan muchas horas juntos, al teléfono, de viajes…

A día de hoy, el futuro hacia el que estoy remando —que es poder hacer estas dos disciplinas—, va a requerir mucha organización, porque no puedo estar haciendo un disco y grabar una serie de nueve meses a la vez. Sería querer abarcar demasiado y hacer las cosas a medias. A mí me gusta hacer las cosas bien o no hacerlas.

Creo que en un año puedes hacer muchas cosas si te organizas bien, pero tienes que enfocarte. Por ejemplo, cuando estaba rodando la segunda temporada de «Berlín», estaba centrada en eso, porque necesito que mente, cuerpo y alma estén enfocados en el personaje, en qué le pasa, de dónde viene, todo lo que requiere… A nivel emocional es complicado, porque no puedes estar en un personaje y a la vez en algo tan personal como la música. Pero a mí me gusta porque una cosa oxigena la otra.

Durante nueve años he estado sin parar como actriz, y aunque me encanta hacer de otras personas y empatizar con personajes, también necesito ser yo. Había una parte de mí que ansiaba crear desde cero, empezar una historia desde un papel en blanco, no desde un guion que ya existe.

Creo que son procesos creativos muy diferentes y por eso me gusta compaginarlos. En la música sale más mi parte creativa y tengo el poder de decisión hasta el resultado final. Y en la interpretación es más pensar qué puedo aportar yo a ese personaje o proyecto. A mí me gusta mucho actuar, pero también me gusta mucho ser Begoña.

Begoña Vargas en la sesión fotográfica con chaqueta de cuero Imagen: Lala Serrano
Begoña Vargas se convierte en BEGOÑA, para su nueva etapa musical
Como dices, la música es una forma de ser tú, de hablar de ti. Las canciones del EP las escribiste hace dos años. ¿Qué estaba sintiendo la Begoña de entonces? ¿Qué necesitaba contar?

Una metamorfosis que flipas. Todas estas canciones nacen de que yo me sentía triste, no estaba bien, y no entendía por qué. Decía: «no tiene sentido, tengo todo y más de lo que cualquier persona puede desear». Tengo una familia que vale oro, unos amigos que valen oro, vivo en una casa bonita, con mi perrita, tengo trabajo, puedo elegir en qué trabajar… Estoy en una posición de privilegio. Yo valoraba todo lo que tenía, pero el sentimiento no estaba acorde con eso.

Ahí fue cuando me decidí ir a Los Ángeles, me fui sola. Siempre digo que estaba en el ojo del huracán y es muy difícil ver con perspectiva cuando estás metida en tu vida, en tus problemas. Desde allí pude ver Madrid, mi vida y mis decisiones desde otro lugar. Y me di cuenta de que hacía tiempo que estaba en mí esa pequeña flor de querer hacer música, y ya me estaba invadiendo. Era o lo dejo salir o me come.

Todo este proyecto nace desde abrazar lo que eres porque yo, que soy muy cabezota y controladora conmigo misma, me había hecho la idea de que yo era actriz. Y eso me estaba limitando, porque en realidad yo siempre he sido artista, pero se me había olvidado. De ahí nace un poco eso de empezar a vivir a color y dejar de encasillarte en cosas. A lo mejor otra gente me había encajado en un molde y yo me lo había creído, pero no. Creo que cada uno es diferente y ese lugar de pertenencia que yo pensaba que tenía, a lo mejor no era el mío.

Hablando de encajar, se me viene a la mente algo muy presente en la industria ahora mismo: ese escrutinio constante y cómo muchas veces se acaba encasillando y juzgando a las personas sin conocerlas. ¿Cuál es tu opinión sobre esto? ¿Alguna vez has sentido que te llevaban hacia un rumbo concreto del que querías salir?

El libre albedrío existe en todos nosotros. Está en tu mano si lo quieres utilizar o dejarte llevar por la masa. Todos tenemos nuestra personalidad. Cada uno tiene su alma, su infancia y sus vivencias, que son únicas. Por ejemplo, yo tengo dos hermanos y, habiendo vivido lo mismo, somos completamente diferentes. Creo que cada uno tiene un color único. Entonces… sí, considero que me han intentado llevar por ciertos sitios. Lo que pasa es que yo tengo mucho carácter y siempre he dicho lo que no me gusta o no quiero.

También ha habido momentos en los que he aceptado proyectos que de primeras no me latían, pero decides confiar en alguien que te aconseja y piensas: voy a hacerlo. Y luego muchas veces me he dicho a mi misma que por qué lo he hecho. Pero bueno, de todo aprendes. He tenido la suerte de poder elegir entre varias opciones y decidir qué hacer. No me arrepiento de ninguna decisión, pero sí he aprendido a escuchar más mi intuición. Si algo de primeras me dice que no, es por algo. Aun así, cuando decides hacerlo, también es una elección tuya. Confías, encuentras un motivo y lo haces.

Y sobre el juicio o las miradas, eso siempre va a existir. La comparación forma parte del ser humano, igual que la bondad o la envidia, y es muy difícil de eliminar.

Begoña Vargas en una sesión fotográfica con un plumas de tonos oscurosImagen: Lala Serrano
BEGOÑA lanza «Lunar.», un EP íntimo
La terapia es una herramienta importante a la has comentado que recurrías o recurres. Es una posición tan expuesta como la tuya, ¿crees que es clave para gestionar todo lo que no puedes controlar, como la opinión de los demás?

Claro. Y la idea de intentar controlar lo que piensa la gente ya es errónea desde mi punto de vista, porque en realidad no tenemos control de nada. Nos creemos que sí, que tenemos el día organizado, pero puede pasar cualquier cosa y no llegas, o te hacen una llamada que te cambia el futuro cercano.

Yo con la terapia, y también leyendo mucho sobre estos temas porque me interesa la psicología y la parte espiritual, intento relajarme y entender que no somos tan importantes para nadie. Al final, lo que te llevas cuando se acabe el juego es lo que has vivido, lo que has sentido y la gente con la que lo has compartido. Un rato charlando o un café con alguien, eso es lo que importa. Entonces, qué más da. Que es fácil decirlo, luego hay que trabajarlo, pero es importante ser consciente.

Al final, hagas lo que hagas, siempre va a haber juicio, porque cada uno tiene su propia idea de lo que está bien o mal según su vida. Entonces, tú haces lo que puedes, lo gestionas como puedes. Y ya está, luego a la psicóloga y a seguir gestionando las cosas (risas).

Para terminar, te enfrentas a un panorama musical muy amplio y con muchas propuestas. ¿Qué te gustaría aportar tú a ese escenario, especialmente dentro del panorama nacional?

A la industria musical no lo sé. Yo pienso más en qué me gustaría a mí como público que un artista me transmitiera. Para mí, que he escuchado muchísima música desde pequeña, es lo que más me ha hecho sentir entendida en el mundo. Creo que todos hemos tenido ese momento cuando te deja alguien, no entiendes lo que estás sintiendo y te pones canciones intensas y dices piensas que no eres la única. La música tiene ese poder de conectarnos.

Creo que lo que a la gente le gusta, o al menos a mí como público, es que sean de verdad. Que me cuentes lo que quieras contar, como te nazca, pero que sea real. Porque siento que ahora el mundo carece un poco de eso. Estamos muy metidos en las redes, en WhatsApp y hay gente que hasta se molesta si la llamas por teléfono. A mí me gusta hablar por teléfono, me encanta. Antes nos tirábamos horas hablando.

Creo que por eso también hay tanta nostalgia con los años 90, porque ahora hay una necesidad de volver a lo físico: cámaras, conciertos, encontrarse de verdad… Entonces, eso es lo que a mí me gustaría ver como público, y desde mi verdad y lo que yo vivo, quizá eso es lo que puedo aportar, aunque no lo sé todavía. Tengo que subirme a un escenario y ver qué pasa y cómo me siento.

Lunar, el nuevo EP de Begoña Vargas Imagen: Lala Serrano
Portada de «Lunar.», el nuevo EP de Begoña Vargas
¿Este año con el EP te vas a hacer algún bolo?

Sí, me gustaría. No lo he hecho antes porque todavía tenía muy poco repertorio, y para subir a cantarme dos canciones mías… Aunque luego me haga versiones, porque me apetece también hacer alguna versión, pero sí, me gustaría.

Alba Ramos @alba_rr22

Imágenes: ©Lala Serrano

/

People

/

Te puede interesar