ISABELLA BLOW: la mujer que descubrió a Alexander McQueen y a la que ahora interpretará Olivia Colman

Antes de que Alexander McQueen fuera Alexander McQueen, antes de que Philip Treacy se convirtiera en el gran nombre de la sombrerería británica y antes de que Sophie Dahl apareciera en las portadas, hubo una mujer que decidió apostar por ellos. Su nombre era Isabella Blow. Ahora, Olivia Colman se prepara para llevarla a la pantalla en «Wild Bird»

Isabella Blow: la mujer que veía el futuro antes que nadie

Hay algo curioso en la historia de Isabella Blow. Cuanto más se habla de ella, más difícil resulta decidir exactamente qué fue. Editora de moda, estilista, musa, coleccionista, aristócrata, amiga, mentora… Probablemente todas esas palabras sirven, pero ninguna termina de explicarla. Blow no diseñaba las prendas que aparecían en sus editoriales ni era la fotógrafa que estaba detrás de la cámara. Su trabajo consistía, en gran parte, en mirar. Y mirar, en su caso, significaba saber reconocer algo antes de que los demás fueran capaces de verlo.

Casi dos décadas después de su muerte, su figura vuelve a estar de actualidad. Olivia Colman interpretará a Isabella Blow en «Wild Bird», el nuevo cortometraje dirigido por Andrew Haigh sobre la fascinante y compleja relación que mantuvo con Alexander McQueen, a quien dará vida Russell Tovey. Una historia que vuelve a poner el foco sobre una de las figuras más singulares —y quizá menos reconocidas por el gran público— de la moda británica contemporánea.

Pero para entender por qué Isabella Blow sigue fascinando a la moda y ahora también al cine, hay que volver al principio.

Isabella Blow hizo de los sombreros de Philip Treacy una de las señas de identidad más reconocibles de su estilo.Imagen: @historia_de_la_moda
Isabella Blow hizo de los sombreros de Philip Treacy una de las señas de identidad más reconocibles de su estilo. Imagen: @historia_de_la_moda

Quién fue Isabella Blow, la mujer que sabía reconocer el futuro

Nació en Londres en 1958, dentro de una familia aristocrática con una larga historia en Cheshire. Creció en Doddington Hall, aunque la situación económica de su familia se había deteriorado y la propiedad terminaría vendiéndose para hacer frente a las deudas de su abuelo. Esa mezcla entre una educación marcada por la aristocracia británica y una realidad familiar bastante más complicada acompañaría a Blow durante toda su vida.

A finales de los setenta se marchó a Estados Unidos para estudiar Historia del Arte en Columbia University, en Nueva York. No terminó la carrera. Después pasó un tiempo en Texas, donde trabajó para el diseñador francés Guy Laroche, y finalmente regresó a Nueva York. Allí empezaría realmente su historia en la moda.

Isabella Blow fue editora, estilista, musa y una de las figuras más influyentes de la moda británica de los años noventa.Imagen: @mariotestino
Isabella Blow fue editora, estilista, musa y una de las figuras más influyentes de la moda británica de los años noventa. Imagen: @mariotestino

Fue entonces cuando conoció a Anna Wintour, que por aquel momento era directora de moda de Vogue estadounidense. Blow entró a trabajar como su asistente. La experiencia no duraría para siempre, pero le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de una de las publicaciones más importantes de la industria y, sobre todo, entrar en contacto con un Nueva York en el que moda, arte y cultura estaban completamente mezclados. En este mismo contexto también conoció a figuras como Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat.

En 1986 regresó a Londres. Probablemente fue allí donde empezó a convertirse en la Isabella Blow que hoy recordamos.

Londres, Tatler y una nueva forma de mirar la moda

Blow comenzó a trabajar con Michael Roberts en Tatler. La revista estaba viviendo uno de sus momentos más creativos y ella encontró allí un espacio en el que podía hacer algo que se le daba especialmente bien: tomar la moda en serio sin tratarla de una manera demasiado seria. Era una mujer que conocía perfectamente las reglas de la sociedad británica porque había crecido dentro de ella, pero precisamente por eso podía permitirse jugar con ellas. Su aristocracia no desaparecía cuando entraba en una redacción, sino que se convertía en material creativo.

En las páginas de Tatler, Blow ayudó a construir una imagen diferente de la élite británica. Ya no se trataba solamente de retratar a aristócratas como personajes solemnes y distantes, sino de convertirlos en figuras extravagantes, sexuales, divertidas e incluso absurdas. Era una forma de romper con la representación tradicional de la clase alta y, al mismo tiempo, de hacerla mucho más interesante visualmente.

Por si todavía no tenía bastante, Blow empezó a fijarse en personas que tenían algo diferente. La primera de ellas fue Philip Treacy.

El estilo de Isabella Blow mezclaba moda británica, teatralidad y sombreros escultóricos que convertían cada aparición en una imagen inolvidable. Imagen: @historia_de_la_moda
El estilo de Isabella Blow mezclaba moda británica, teatralidad y sombreros escultóricos que convertían cada aparición en una imagen inolvidable. Imagen: @historia_de_la_moda

Philip Treacy: el sombrero que empezó una amistad

Philip Treacy era un joven diseñador de sombreros irlandés que estudiaba en el Royal College of Art de Londres. Blow conoció su trabajo y quedó inmediatamente impresionada. En 1989, cuando se casó con Detmar Blow, le pidió que diseñara su tocado de boda. No fue precisamente una boda convencional. Isabella llevó una especie de vestido medieval de terciopelo morado y un espectacular tocado dorado creado por Treacy. A partir de ese momento, los dos se hicieron inseparables.

Blow no se limitó a llevar sus sombreros, sino que le ayudó a montar su propio espacio de trabajo en su casa, además de introducirlo en los círculos de la moda. Los sombreros de Treacy acabaron convirtiéndose en una parte fundamental de la imagen de Isabella y, con el tiempo, también en una de las firmas visuales de la moda británica.

Su apoyo fue mucho más allá de prestarle visibilidad. Blow utilizaba sus contactos para presentar a Treacy a personas que podían cambiar su carrera. Entre ellas estuvo Karl Lagerfeld, que acabaría incorporando sus sombreros a los desfiles de Chanel. Ella no necesitaba poner su nombre sobre el trabajo de otra persona. Le bastaba con conseguir que las personas adecuadas lo vieran.

Tres años después de conocer a Treacy, volvería a hacerlo. Esta vez, con un joven estudiante de Central Saint Martins llamado Alexander McQueen.

Philip Treacy e Isabella Blow mantuvieron una estrecha relación creativa que ayudó a convertir al diseñador en uno de los grandes nombres de la sombrerería británica. Imagen: @royalisticism
Philip Treacy e Isabella Blow mantuvieron una estrecha relación creativa que ayudó a convertir al diseñador en uno de los grandes nombres de la sombrerería británica. Imagen: @royalisticism

El día que Isabella Blow descubrió a Alexander McQueen

En 1992, Blow acudió al desfile de graduación de Central Saint Martins. Entre las colecciones había una que destacaba por encima de las demás: Jack the Ripper Stalks His Victims, presentada por un estudiante llamado Lee Alexander McQueen. Lo que ocurrió después se ha convertido casi en una leyenda de la moda. Blow quedó fascinada con la colección y decidió comprarla completa por 5.000 libras. McQueen todavía no tenía una gran firma, no era una celebridad y no había ninguna garantía de que aquello fuera a convertirse en una carrera internacional. Era, sencillamente, un joven diseñador que había presentado una colección extraordinariamente personal.

Blow apostó por él, y no solamente en términos económicos. Empezó a hablar de McQueen, a presentarlo a personas de la industria y a utilizar su posición para conseguir que otros prestaran atención a su trabajo. Durante un tiempo, McQueen y Treacy incluso vivieron con ella. Blow les proporcionaba apoyo económico, pero también ideas y referencias procedentes de su enorme conocimiento de historia, arte y moda.

McQueen acabaría convirtiéndose en uno de los diseñadores británicos más importantes de las últimas décadas del siglo XX. Hasta el punto de que en 1996 fue nombrado director creativo de Givenchy y, cuatro años después, el grupo Gucci adquirió una participación mayoritaria en su firma.

Alexander McQueen e Isabella Blow, la editora de moda que descubrió su talento tras ver su colección de graduación en Central Saint Martins en 1992. Imagen: @planetsabotage69
Alexander McQueen e Isabella Blow, la editora de moda que descubrió su talento tras ver su colección de graduación en Central Saint Martins en 1992. Imagen: @planetsabotage69

De Alexander McQueen a Sophie Dahl

Su interés no terminaba en los diseñadores. También sabía reconocer modelos que podían convertirse en personajes. Se le atribuye el descubrimiento de Stella Tennant, una aristócrata escocesa que acabaría convirtiéndose en uno de los rostros más importantes de la moda de los noventa. También fue fundamental en la aparición de Sophie Dahl, a quien vio llorando en una calle de Kensington.

Dahl tenía una apariencia muy diferente a la imagen de modelo extremadamente delgada que dominaba las pasarelas de aquella época. Blow vio precisamente ahí su potencial. No buscaba necesariamente aquello que encajara en el molde; buscaba aquello que pudiera romperlo. Además, también apoyó a otros talentos como Hussein Chalayan, Jeremy Scott y el fotógrafo Juergen Teller, y la National Portrait Gallery la reconoce precisamente por haber ayudado a impulsar las carreras de varios de ellos.

Isabella Blow se convirtió en una figura imprescindible de la escena editorial y creativa de la moda británica durante los años noventa.Imagen: @issieblow
Isabella Blow se convirtió en una figura imprescindible de la escena editorial y creativa de la moda británica durante los años noventa. Imagen: @issieblow

Isabella Blow como personaje

Con el tiempo, su ropa empezó a ser tan comentada como su trabajo. Era difícil verla sin uno de los sombreros de Philip Treacy. Podía aparecer con un enorme tocado arquitectónico, un vestido de McQueen, labios rojos y una combinación que, en cualquier otra persona, probablemente habría resultado imposible. En ella funcionaba porque no parecía estar disfrazándose de nada. Isabella Blow simplemente parecía Isabella Blow.

Los sombreros, además, no eran para ella un simple accesorio. Formaban parte de su identidad. En una ocasión explicó que los utilizaba para mantener cierta distancia con los demás. Si alguien quería acercarse demasiado, el sombrero ya había hecho el trabajo por ella.

Esa imagen terminó acompañando una carrera que, durante los años noventa, fue ganando cada vez más peso dentro de la moda británica. Desde las revistas, trabajaba con fotógrafos, modelos y diseñadores que estaban definiendo una nueva estética, y muchas de esas colaboraciones acababan convirtiéndose en imágenes que hoy forman parte del imaginario cultural que marcó a muchas generaciones.

Isabella Blow convirtió su forma de vestir en una extensión de su trabajo como editora y estilista de moda. Imagen: @mariotestino
Isabella Blow convirtió su forma de vestir en una extensión de su trabajo como editora y estilista de moda. Imagen: @mariotestino

El final de Isabella Blow

Los últimos años de Isabella fueron especialmente difíciles. A los problemas de salud mental que arrastraba desde hacía tiempo se sumó el cáncer de ovario. Después de varios intentos de suicidio, murió el 7 de mayo de 2007, a los 48 años. Su funeral se celebró en la catedral de Gloucester, el mismo lugar donde se había casado con Detmar Blow años antes. Sobre su ataúd colocaron uno de los últimos diseños de Philip Treacy para ella, un espectacular tocado negro con forma de barco, y fue enterrada con un vestido de Alexander McQueen. De alguna manera, dos de las personas que habían marcado su trayectoria estaban allí también para despedirla.

McQueen le rendiría homenaje pocos meses después. En octubre de 2007 presentó su colección de Primavera-Verano 2008, dedicada a Isabella. El desfile recuperaba algunos de los elementos que habían formado parte de su universo y estaba acompañado por la presencia de Philip Treacy, otro de los grandes nombres cuya carrera había estado ligada a Blow. No era solo una colección dedicada a una amiga: era también una forma de reconocer el papel que ella había tenido en los primeros años de su carrera.

Isabella Blow junto a John Galliano, uno de los diseñadores que protagonizaron la revolución de la moda británica de los años noventa. Imagen: @2000sanxiety
Isabella Blow junto a John Galliano, uno de los diseñadores que protagonizaron la revolución de la moda británica de los años noventa. Imagen: @2000sanxiety

La historia de Blow continuó apareciendo en la moda incluso después de su muerte. En 2010, su colección personal salió a subasta con más de un centenar de piezas, entre ellas diseños de McQueen, numerosos sombreros de Treacy y obras de artistas como Andy Warhol y Richard Avedon. Antes de que las piezas terminaran separadas, Daphne Guinness decidió comprar la colección completa, conservándola como un conjunto y evitando que aquella parte del archivo de Blow desapareciera entre distintos compradores.

Quizá por eso su nombre sigue apareciendo cuando se habla de la moda británica de los noventa. No porque estuviera detrás de una marca o porque tuviera una colección propia, sino porque estuvo presente en muchas de las historias que terminaron definiendo aquella época.

«Wild Bird»: Olivia Colman se convierte en Isabella Blow

Y ahora su historia está a punto de encontrar una nueva vida en la pantalla. Olivia Colman será Isabella Blow en «Wild Bird», el cortometraje dirigido por Andrew Haigh, responsable de películas como «All of Us Strangers», que recuperará uno de los vínculos más fascinantes de la historia reciente de la moda británica: el de Blow y Alexander McQueen.

Russell Tovey dará vida a McQueen y firma además el guion del proyecto. Pero «Wild Bird» no será un biopic convencional. La historia parte de una situación que nunca ocurrió realmente: un viaje por carretera imaginario entre Isabella Blow y Alexander McQueen que sirve para explorar su amistad, su complicidad creativa y también las heridas que terminaron distanciándolos.

Olivia Colman y Russell Tovey serán Isabella Blow y Alexander McQueen en «Wild Bird». Imagen: Alexander McQueen e Isabella Blow fotografiados por David LaChapelle en 1996
Olivia Colman y Russell Tovey serán Isabella Blow y Alexander McQueen en «Wild Bird». Imagen: Alexander McQueen e Isabella Blow fotografiados por David LaChapelle en 1996

Eneko Méndez @enekomndez

Imágenes: Instagram

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