Pones la alarma para dormir lo máximo posible, la pospones por las mañanas y acabas llegando tarde. Aprende a levantarte a la primera…
Imagen: Archivo
Imagen: Archivo
Pones la alarma para dormir lo máximo posible, la pospones por las mañanas y acabas llegando tarde. Aprende a levantarte a la primera…
Cuando tienes una rutina el cuerpo se adapta a esos horarios e incluso te ayuda. Es decir, si pones la alarma todos los días a las 7:30, tu cuerpo se programará para despertarse a esa hora y evitar que te quedes dormido para ir al trabajo. Incluso si tienes turnos de tarde, lo ideal es despertarse siempre a la misma. Te costará menos salir de la cama y te levantarás de mejor humor.
Esos 5 minutos más que nos quedamos en la cama después de apagar el despertador son los que hacen que tengamos que dejar la mitad de tareas sin hacer antes de salir de casa. Pon el despertador un poco antes de la hora prevista y así podrás permitirte esos cinco minutos. Empléalos para pensar lo que vas a hacer a lo largo del día, si hay algo que te haga especial ilusión ese día como tu comida favorita o un café con amigos.