¿Qué es el «SHREKING»? Entérate de este nuevo término del mundo «DATING»
Shrek y Fiona para hablar del nuevo término del dating, «SHREKING». Imagen: fotograma oficial.
Elegir a alguien «menos atractivo» para no sufrir suena estratégico… hasta que no lo es. El «Shreking» se vende como antídoto contra el «dating» caótico, pero esconde más inseguridad que madurez emocional. ¿Protección o autoengaño? Hablemos:
Cada cierto tiempo, el universo del datingnecesita una nueva palabra para explicar aquello que muchos viven, pero pocos saben nombrar. Y esta vez le ha tocado al Shreking. Un término que ha empezado a circular en redes sociales, conversaciones de grupo y artículos de cultura pop para describir una estrategia sentimental tan controvertida como reveladora como esta.
En un contexto marcado por el cansancio emocional, las dating apps y la obsesión por los estándares, el Shreking aparece como una respuesta, algo torpe e irónica, al miedo al rechazo y a la vulnerabilidad. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este concepto que toma prestado el nombre de uno de los personajes más icónicos del cine de animación? Más allá del meme, este término también habla de inseguridades, dinámicas de poder y de cómo estamos intentando protegernos (a veces de la peor manera) en el amor moderno.
¿Qué es el SHREKING? Y por qué todo el mundo habla de ello
El Shreking se refiere a la «práctica de salir deliberadamente con alguien que se percibe como menos atractivo» según los cánones tradicionales de belleza, con la creencia de que esa diferencia reducirá el riesgo de rechazo, abandono o decepción emocional. Bajo esta lógica, la persona elegida estaría en deuda (not our words) afectiva: sería más agradecida, más fiel o menos propensa a hacer daño.
El término no es casual. Igual que «Shrek» rompe con los ideales clásicos de belleza en el imaginario colectivo, el Shreking se presenta como una supuesta respuesta al culto a la imagen y a la superficialidad del dating moderno. Sin embargo, en la práctica no se trata de una elección basada en la conexión emocional o los valores compartidos, sino de una estrategia defensiva: usar una diferencia percibida como una garantía de seguridad afectiva. Spoiler: no lo es.
Una falsa sensación de control (y por qué es una red flag)
El Shreking no evita el dolor sentimental; simplemente lo posterga y lo vuelve más complejo. Parte de una premisa profundamente equivocada: que el atractivo físico determina la conducta emocional. En realidad, la capacidad de amar, respetar, comprometerse o traicionar no guarda relación directa con la apariencia.
Además, esta práctica suele esconder una dinámica de poder silenciosa. Quien elige desde esta teoría cree ocupar una posición de ventaja, ya sea emocional o simbólica cuando en realidad está actuando desde el miedo al abandono y la inseguridad personal. No es autoestima alta; es una sensación falsa de seguridad. La relación nace desequilibrada, con expectativas implícitas que nunca se verbalizan y que siendo honestos… ya nadie puede sostener a largo plazo.
@haileybieber
Además, también refleja una dificultad creciente para tolerar la incertidumbre emocional. En un contexto de ghosting, dónde las preguntas son largas y los vínculos emocionales bastante descartables, muchas personas intentan minimizar el riesgo afectivo como si las relaciones fueran inversiones que se pueden asegurar. Pero el deseo genuino no funciona con garantías ni contratos implícitos.
Cuando la otra persona no se comporta como se esperaba, cuando pone límites, expresa deseo propio o incluso decide irse, la decepción es mayor, porque rompe la fantasía de control que sostenía la relación. Y ahí aparece el resentimiento, no porque haya habido una traición real, sino porque la premisa inicial nunca fue justa.
Más que una tendencia, un síntoma
Más que una moda pasajera, el Shreking es un síntoma del agotamiento colectivo en el dating contemporáneo: miedo al rechazo y una confusión peligrosa entre seguridad emocional y control. Bajar estándares no es lo mismo que revisar prioridades, y elegir desde el miedo rara vez conduce a vínculos sanos.
Al final, el verdadero antídoto contra el dolor no está en elegir a alguien que pueda ser menos, sino en aprender a vincularse desde la honestidad, la igualdad y la responsabilidad afectiva.