«Rooftops», oasis urbanos y rincones con encanto donde comer bien es solo el principio y quedarse el objetivo
Estas son las mejores terrazas para disfrutar en Madrid. Imagen: cortesía de Bless Hotel Madrid
Estas son las mejores terrazas para disfrutar en Madrid. Imagen: cortesía de Bless Hotel Madrid
«Rooftops», oasis urbanos y rincones con encanto donde comer bien es solo el principio y quedarse el objetivo
Con los primeros días de sol, Madrid cambia de ritmo. Las comidas se alargan, las agendas se flexibilizan y las terrazas vuelven a convertirse en el epicentro social de la ciudad.
Más allá de un sencillo café al sol, estos espacios invitan a aislarse de todo sin prisas. Lugares donde el ambiente, la propuesta gastronómica y el entorno se alinean para convertir cualquier sobremesa en un plan en sí mismo. Toma nota de nuestros favoritos en la capital.
En plena milla de oro, el rooftop de BLESS Hotel Madrid se reafirma como uno de los imprescindibles de la temporada. Situado en la séptima planta, Picos Pardos Sky Lounge recupera su versión más abierta y luminosa con la llegada del buen tiempo, dejando atrás los iglús para dar paso a un espacio donde la luz y las vistas toman protagonismo.
Aquí, cada momento del día tiene su propio ritmo: desde un almuerzo relajado hasta un cóctel al atardecer, todo sucede en un entorno donde el diseño cuidado y el ambiente convierten la experiencia en algo más que una simple comida. Un auténtico oasis urbano donde quedarse —sin mirar el reloj— es casi inevitable.

Para quienes buscan una experiencia gastronómica más técnica sin renunciar al aire libre, Sushi Bar Tottori ofrece una propuesta que combina tradición japonesa y entorno contemporáneo. Inspirado en la ciudad de Tottori, este restaurante traslada a sus terrazas una cocina basada en la precisión y el respeto absoluto por el producto. Desde elaboraciones a la robata —la parrilla japonesa— hasta una cuidada barra nipona, cada plato refleja el dominio de técnicas tradicionales, desde el tratamiento del arroz hasta el corte del pescado.
Entre sus imprescindibles, destacan propuestas como la tempura de langostino, el nigiri de calamar flambeado con salsa teriyaki o el sashimi de ventresca de atún.

En el barrio de Salamanca, la terraza de Zuma Madrid se posiciona como uno de los destinos clave para quienes buscan una experiencia más sofisticada. Su propuesta de brunch —disponible los fines de semana – reinventa el formato clásico con un enfoque japonés contemporáneo. Menús que combinan entrantes como el yellowtail con ponzu o el tartar de salmón con yuzu, con platos principales como el salmón teriyaki o el pollo marinado en miso.
La experiencia se completa con cócteles de autor y un final dulce pensado para la ocasión, convirtiendo cada sobremesa en un plan completo. Todo ello en una terraza donde el ambiente, el servicio y la propuesta gastronómica elevan el concepto de brunch a otro nivel.

A pocos minutos del centro, en el entorno de El Pardo, La Hípica propone un cambio de escenario donde la naturaleza y la gastronomía se encuentran. Rodeado de campo y con vistas abiertas, este espacio sitúa la brasa en el centro de su propuesta. La parrilla de carbón de encina y leña marca el ritmo de una cocina basada en el producto y el respeto por la materia prima. En carta, cortes premium como chuletón, T-bone o rib eye conviven con opciones como cordero lechal o entrantes que acompañan sin restar protagonismo.
Pero más allá de la cocina, lo que define la experiencia es el entorno: amplias terrazas, aire libre y una sensación de pausa poco habitual en la ciudad. Un lugar donde la sobremesa se alarga de forma natural, entre conversaciones, paisaje y ese tiempo que parece ir más despacio.

En pleno Barrio de Salamanca, la terraza de China Crown se presenta como un refugio donde desconectar del ritmo de la ciudad a través de la gastronomía. Su propuesta rinde homenaje a más de 4.000 años de tradición culinaria china, con una mirada puesta en los sabores que marcaron la cocina imperial. Al frente del proyecto, María Li Bao y Felipe Bao firman una experiencia que trasciende lo gastronómico para convertirse en un viaje cultural. En estos meses, su terraza en la calle Don Ramón de la Cruz se convierte en el escenario perfecto para disfrutarla con calma, dejando que la sobremesa se alargue entre platos que combinan técnica, historia y detalle.
Entre sus imprescindibles, el Pato Imperial Beijing —servido con un ritual que eleva cada bocado— o su selección de dim sum, con propuestas como el xiao long bao de cerdo ibérico o el ha kao de langostino con trufa negra y boletus, resumen una carta pensada para saborear sin prisa.

Isabel García-Agúndez @isabelg_a
Imagen: cortesía de los establecimientos
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