Pablo Larraín revive a la soprano más legendaria de la historia en este biopic sobre los últimos días de María Callas.
Una película sobre la pasión en torno a la ópera, tratando a la mujer que marcó a generaciones de fans, a Luchino Visconti e incluso al presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy. Un legado artístico solo superado por el propio mito de la estrella del bel canto, y por la trágica muerte que la separó del mundo a sus tan solo 53 años.

Crítica de «María Callas»
La película trata específicamente la etapa de María Callas en la que ya había dejado de cantar y actuar en los escenarios y su relación con el, a veces perverso, magnate de los superpetroleros: Aristóteles Onassis. También narra la supuesta locura que la persiguió desde que este murió, llevándola a vagar por las calles de París alucinando, como el fantasma vivo de una leyenda del pasado, muerta desde el mismo momento en el que decidió dejar de cantar.

Gran parte de la trama de la película, de hecho, está enteramente en la cabeza de la protagonista. Un recurso que el guionista, Steven Knight, añade de forma brillante para establecer una dicotomía entre la manera en la que María pretende ver el mundo y cómo realmente lo ve.
Fuera de sus alucinaciones, María parece hasta haber aceptado el hecho de que nunca volverá a cantar en directo, según ella misma, esa idea está lejos de su cabeza… Pero en sus fantasías es cubierta de adulaciones, rosas y entrevistas constantes de los reporteros de una televisión inexistente que la sigue desde el principio del filme hasta el final, pintando el retrato de una mujer en terrible sufrimiento, robada de lo único que paradójicamente podría paliarlo: su voz.

La película se siente, de muchas formas, como una de las obras griegas que tanto interpretaba la verdadera soprano en sus días de gloria. Algo inevitablemente trágico en la manera en la que el personaje de María se relaciona con el mundo. Un mundo que ya asume que está muerta desde mucho antes de que tome su último respiro, como si este ya hubiera decidido su destino y espera a que ella, con dignidad, se dé cuenta y lo acepte.
Callas, desde el principio, sabe que tiene los días contados, y cuanto sus médicos más le suplican que descanse, más necesita destriparse por última vez. La vemos practicar y practicar una voz que nunca consigue encontrar, todo mientras evita recordar la vida pasada, que se filtra en su memoria.
Todo en la película le dice que ha llegado su momento, pero ni su pasión ni su carácter le dejarán aceptarlo. Este efecto también lo consigue la excelente interpretación de Angelina Jolie, que casi parece diseñada para conseguir un Oscar, aunque por alguna razón que no logro entender no vaya a pasar, pues inexplicablemente no ha sido nominada.
Al igual que Timothée Chalamet para su biopic en «A Complete Unknown», Angelina Jolie canta sus canciones en la película, lo cual, viéndola, parece difícil de creer, dado que realmente suena como una verdadera soprano, resultado de un arduo entrenamiento de siete meses que hizo posibles estas escenas en la película.

La verdad es que el resultado es una película que te deja emocionado, triste y profundamente conmovido.
Adrián Sánchez: @adriansanchezliggeri
Imágenes: Fotogramas oficiales de la película