Reflexionamos con uno de los rostros más prometedores de la escena patria acerca de su rápido ascenso, de una profesión que llegó sin pedir permiso y de cómo ha aprendido a habitar cada personaje como quien se muda de piel —con vértigo, con intuición y, sobre todo, honestidad—.
Con apenas cinco años en la industria y una decena de títulos a sus espaldas, Milena Smit se ha consolidado como un rostro imprescindible en nuestro cine(y si no que se lo digan a Almodóvar, con quien repite tras «Madres Paralelas» en su nueva película: «Amarga Navidad»). Lejos de encasillarse en una industria que tiende a ello, la actriz continúa explorando personajes complejos, pero también proyectos que la sacan de su registro oscuro, como es el caso del «western» inédito que está a punto de estrenar junto a Paz Vega, Gabriela Andrada y Karla Sofía Gascón.
Milena Smit: «Compaginé mi momento profesional más álgido con un montón de ansiedad»
Milena, llevas apenas cinco años trabajando en esta industria y, sin embargo, ya formas parte de nuestro imaginario colectivo. ¿Cómo vives esta rápida consolidación de tu carrera?
Fíjate que cinco años pueden parecer poco tiempo, pero yo los he vivido como si hubiera pasado una vida entera. ¡Ya ni me acuerdo de cómo era antes! Todo ha sido muy intenso… Al principio me costó una barbaridad sobrellevarlo porque, en mi caso, no busqué llegar a este oficio, todo vino de sopetón. No había reglas, normas ni unos pasos claros a seguir que me dieran cierta seguridad. Siempre me apoyé en la confianza hacia mi equipo, que sabía mucho mejor que yo lo que hacía.
También es un trabajo muy demandante, que te pone frente a un espejo donde ves muchas cosas que necesitas trabajar. Y ahí es cuando se me complicó un poco todo. Cuando pensaba que ya me estaba acomodando, de repente surgían dificultades. Pero todo eso me ha dado unas tablas increíbles.
¿Qué dirías que es lo más difícil de sostener cuando te conviertes en un rostro reconocible dentro y fuera de la pantalla?
Sin duda, la intimidad. Pero no en el sentido de que la gente no sepa cosas de tu vida privada, sino de tener espacios íntimos para ti. He tenido mucho miedo de perder el control de mi vida porque si alguien se enteraba de algo en concreto podían surgir titulares o historias. Cuando pasas a tener un mínimo de exposición, hay algo de tu vulnerabilidad que de repente está completamente expuesta y eso lo viví mucho cuando compagine mi momento profesional más álgido con un montón de ansiedad que iba arrastrando y que se me hizo cada vez más bola. Tener que fingir que todo estaba genial, fue una las cosas que más me costó gestionar.
Te conocimos con «No matarás», de David Victori, el cual supuso tu salto al cine y tu primera nominación al Goya como Mejor Actriz Revelación. ¿Hay algo de Mila que todavía viva en ti?
Te diría que el instinto. Cundo interpreté a Mila, no tenía herramientas ni experiencia; la única vía era confiar y dejarme llevar. David, que hizo un rodaje increíble, me dijo algo que siempre recuerdo: «Cuando no intentas actuar, haces cosas increíbles». Y es cierto. Cuando intentaba racionalizar lo que estaba pasando o mecanizarlo, me era imposible. Por eso recurrí al instinto y a buscar en mi propia piel cómo me vería yo en cierta situación, cómo reaccionaría, cómo me impactaría… que es una forma de trabajar que a día de hoy sigo utilizando.
Vestido de LOEWE, pendientes «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes, pulseras «Knot» de doble vuelta de oro y de doble vuelta de oro blanco y diamantes, anillo «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes, anillo de eslabones «HardWear» de oro, anillos «T T1» de oro y oro blanco con medio pavé de diamantes, anillo «Knot» de oro blanco con diamantes, todo de TIFFANY & CO.
Alejandro Gil te contactó por Instagram para proponerte el papel. A propósito, ¿crees que las redes están transformando la forma de hacer cine? Con tantos actores y actrices surgiendo de las redes o siendo elegidos por su séquito de seguidores, ¿no corremos el riesgo de que el talento quede en un segundo plano?
Si a la persona que tiene millones seguidores le dan un personaje y tiene el talento para hacerlo, perfecto para todos. Pero si no, me parece un error que se elijan proyectos solo por números.
Siento que hay mucha gente con un talento brutal que, por no llegar a esas cifras y no tener esa visibilidad, no tienen las mismas oportunidades. Hay que poner conciencia en que no todo son los seguidores. Hay cosas que son mucho más importantes, pues si cada vez nos vamos llevando más a los números, nos vamos a perder.
Tu siguiente trabajo en el cine fue como protagonista junto a Penélope Cruz en «Madres paralelas», de Pedro Almodóvar, papel por el cual recibiste tu segunda nominación al Goya, esta vez como Mejor Actriz de Reparto. Ya que has vuelto a coincidir con él en «Amarga Navidad», la nueva película producida por El Deseo con la colaboración de Movistar Plus+, donde te veremos junto a Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón, entre otros, ¿cómo ha sido el reencuentro? ¿Qué crees que ha cambiado entre vosotros a nivel profesional desde esa primera vez trabajando juntos?
«Madres paralelas» fue mi segunda peli y, aunque ya entendía un poco más cómo funcionaba un rodaje, no tenía ni idea de muchas otras cosas.
Pedro es un señor director de los pies a la cabeza: te explica muy bien qué es lo que quiere y tú lo haces, entonces no hay riesgo ni miedo. Claro que pueden surgir cosas, pero en ese momento mi creatividad y soltura tampoco es que estuvieran muy allá (risas)… En cambio, en «Amarga Navidad», todo se sentía muy diferente… Me di cuenta de lo que me estaba pidiendo desde el primer momento. De hecho, coincidí con mucha gente que formaban parte del equipo de «Madres paralelas» y me decían: «joder, te has hecho mayor, en todos los sentidos». Y yo me di cuenta de eso también, que es algo que te da mucha seguridad. Porque aunque no te lo creas, estaba súper nerviosa por volver a rodar con Pedro, pero cuando empecé, fue como: «vale, está todo bajo control y si sigo aquí es por algo».
Abrigo de PRADA, pendientes «Olive Leaf x Paloma Picasso» de oro, collar «HardWear» de eslabones de oro, anillo «T Two» de oro blanco y diamantes, anillo de eslabones «HardWear» de oro, anillos «T T1» de oro y oro blanco con medio diamantes, anillo «Sixteen Stone x Schlumberger» de platino, oro y diamantes, todo de TIFFANY & CO.
Elsa, tu personaje, decide viajar a la isla de Lanzarote para alejarse de Madrid. Tú también dejaste Murcia, antes, incluso, de ser actriz… ¿Sentiste que tu ciudad te ahogaba?
Siempre he sentido que donde vivía, no tanto por la ciudad, sino más por el tipo de experiencias que tenía allí en ese momento, estaba en un bucle del que no conseguía salir. Me vino muy bien venir a Madrid porque me hizo cambiar por completo, no solo de aires, sino también de rumbo.
Empecé a trabajar como actriz a los tres-cuatro años después de haberme mudado, pero ese tiempo previo, fue súper importante para empezar a hacerme cargo de muchas cosas que, por la situación que tenía antes en Elche, me era imposible. No te voy a negar que irme fue un momento duro, pero menos mal que lo hice…
Sin embargo, en uno de tus últimos posts de Instagram describes algo muy bonito; y es la sensación de irte a casa cuando sales de ella…
Totalmente. Yo ahora vuelvo a casa de mi madre, por ejemplo, y lo valoro mucho más. Es como el sitio donde irme a descansar. Fíjate que paradójico…
Vestido de ACNE STUDIOS, zapatos SAINT LAURENT, pendientes «HardWear» de oro, collar «HardWear» de eslabones de oro, anillo «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes, anillo «T T1» de oro y medio pave de diamantes y anillo «Sixteen Stone x Schlumberger» de platino, oro y diamantes, todo de TIFFANY & CO.
De «Tin y Tina» a «El Hoyo 2», pasando por uno de tus últimos estrenos: «Los sin nombre», de Pau Freixas. Te has sumergido en universos muy sufridos. ¿Qué es lo que más te atrae de este tipo de personajes?
Que tienen historias tan trágicas, que generalmente siempre he tenido la necesidad de contarlas. Se trata de abortos, violaciones, relaciones tóxicas que, si no has sufrido tú, lo habrá hecho tu prima, tu hermana o tu amiga. Por desgracia, son situaciones que están a la orden del día, entonces cuanta más voz les demos, más recursos tendremos para saber manejarlas. Es importante visibilizarlas y enseñar que se pueden hacer las cosas de una manera diferente, o que hay una salida. Ahora, es cierto que me ha pasado factura…
Es que también hay algo muy físico en este tipo de interpretaciones, una entrega total. ¿Cómo cuidas tu energía emocional cuando un personaje te exige tanto?
Al principio no tenía ni idea, así que unos proyectos después de volverme loca, contraté a una coach que se llama Yasmina Rincón Rivero. Ella me dio muchas técnicas para poder cuidar de Milena. Porque cuando no tienes herramientas, ni para entrar ni para salir de un personaje, llegar a casa después de rodar puede convertirse en una tortura.
También he aprendido a equilibrar ciertos rodajes con actividades que me hacen bien. Por ejemplo, cuando estaba grabando «El Hoyo», me cogí unas clases para aprender a montar a caballo. Y, curiosamente, acabo de terminar de rodar «Trinidad», donde teníamos varias escenas con caballos. Me enamoré de uno y… al final me lo he traído a Madrid.
Ha sido algo muy simbólico. «El Hoyo» era un proyecto muy oscuro, tanto el personaje como el set eran opresivos, todo cerrado… Así que el contraste de estar al aire libre, en la naturaleza, con un animal tan imponente que requiere tu atención plena —porque con un caballo no puedes tener la cabeza en otra parte— fue casi terapéutico. Desde entonces intento repetir esa dinámica en otros rodajes, aunque espero que no me toque rodar con un perro, porque ya tengo tres gatos y un caballo (risas). Al final, mi novio me va a echar de casa…
Vestido, guantes y medias de SAINT LAURENT, gafas de BOTTEGA VENTETA, pendientes «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes de TIFFANY & CO. Pulsera «Waves» de cinco vueltas de oro y pulsera «Hoop» de tres vueltas, ambas de Elsa Peretti para TIFFANY & CO.
Has manifestado en varias de tus entrevistas recientes tu deseo por demostrar a los demás, y también a ti misma, que no solo se te da bien sufrir, sino que también tienes gran capacidad de amar. ¿Ha dado sus frutos proyectarlo tanto en voz alta?
Justamente mi personaje en «Trinidad» va muy en esa línea. Es súper carismático, tiene luz, y es muy distinto a los personajes que suelo interpretar. Además, es un western, lo que ya te coloca en un registro completamente diferente. Aún no he visto cómo ha quedado la película, pero siento que se va a ver un trabajo completamente diferente en mí.
Por ahora, sigo en esa búsqueda de proyectos que me permitan explorar otros registros. Me encanta interpretar personajes con mucho dolor interno, de esos que te remueven… pero claro, si acabo haciendo cinco seguidos en un año, al final acabaré llegando a terapia diciendo: «¡Por favor, ayuda!» (risas)
Otro de los grandes logros de tu carrera ha sido «La chica de nieve», uno de los mayores éxitos a nivel global de Netflix y, posteriormente, su secuela, «El juego del alma». Ya que en ambos proyectos tuviste la oportunidad de conectar con una audiencia masiva. ¿Qué cambia (para bien o para mal) cuando el reconocimiento se vuelve tan global y mediático respecto a ficciones más indie?
Lo positivo, sin duda, es la exposición internacional. Al final con este tipo de proyectos te ve muchísima gente en muchos países, y eso siempre es bueno para tu carrera porque empiezas a formar parte del imaginario de ciertos directores de casting, productores, y eso te posiciona de otra manera. Te posiciona en un lugar en el que pueden llegar a pensar en ti para otras cosas. De hecho, yo he conseguido trabajo gracias a este personaje, así que sí, tiene un impacto real.
Y si tengo que decir algo menos bueno, quizá sería el día del «junket», porque de repente tienes 15 entrevistas más para medios de todo el mundo. Pero bueno… es un día (risas). En general, proyectos así te traen sobre todo cosas buenas.
Volviendo a «Los sin nombre». He leído por allí que la serie llegó por casting, lo cual te hizo mucha ilusión porque llevabas mucho tiempo sin hacer uno. Justo hable de esto con Anna Castillo. Me decía que le daba un poco de rabia porque siente que esto le limita, aunque también haya una parte muy positiva que es que, cuando le ofrecen algo, ya es más o menos una oferta en firme.
Lo que más echo de menos de hacer castings es, sobre todo, esa sensación de no tener ninguna información previa y, aun así, construirte tu propia peli, hacer una propuesta desde cero… y que de repente esa propuesta guste. En «Los sin nombre» me pasó justo eso. Ellos tenían el personaje planteado de una manera y cuando llegué con mi enfoque, les resultó súper interesante. Eso para mí es lo más bonito del proceso: poder imaginar, crear, sorprender…
Y ya cuando hay self-tapes… Te monto un corto de una escena, hago casting para las réplicas… me encanta usar ese tipo de pruebas para retarme en muchos sentidos y dar rienda suelta a mi creatividad. Me divierte muchísimo.
Además, hay algo ingenuo en todo esto que me conecta con mi «yo» de pequeña. Porque cuando te dan un personaje directamente, ya formas parte del engranaje de una producción, te están pagando… Pero con los castings, sí que hay un objetivo, porque quieres que te cojan, pero se siente como cuando jugaba a disfrazarme y a interpretar una vida completamente diferente a la mía. Recuperar esa sensación en el trabajo es súper gratificante y, sobre todo, necesaria para mantener la ilusión, la chispa… como ocurre con cualquier relación.
Vestido y top de DIOR, colgante «Knot» de platino y diamantes, anillo «Knot» de oro blanco con diamantes, anillo «Sixteen Stone x Schlumberger» de platino, oro y diamantes, anillos «T T1» de oro y oro blanco con medio pavé de diamantes, anillo «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes, anillo «T Two» de oro blanco y diamantes y anillo de eslabones «HardWear», todo de TIFFANY & CO.
En tu caso, ¿vives más como algo o positivo el hecho de que te elijan por tu nombre o por tu recorrido anterior?
Siempre es de agradecer que, por tu reconocimiento o por lo que has demostrado en otros trabajos, haya personajes donde tienen clarísimo que te quieren a ti. Pero, a la larga, como decía Anna, también puede sentirse un poco limitante. Coincido totalmente. Además, aparece ese pensamiento intrusivo de: «¿Me están cogiendo solo por mi nombre?». De vez en cuando, poder hacer un casting, defender una propuesta y ver que conectas desde ahí, te reafirma. Es como un recordatorio de que sigues en forma y de que tu trabajo sigue hablando por ti, más allá del nombre.
A principios de año publicaste «A pesar del vértigo». Aunque en una entrevista dices haber hecho el «check», ¿meterte en el mundo literario es algo que ronde por tu cabeza?
La verdad es que no tengo ni idea. Lo del libro fue algo que sentí como una necesidad profunda, era algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, más de una década, en realidad. No fue una idea reciente, sino algo que me llevaba pidiendo el cuerpo desde hacía años.
A día de hoy sigo escribiendo, pero menos de lo que me gustaría. También siento que antes mi escritura era un refugio donde plasmaba muchas cosas que me hacían sentir desdichada. Ahora, en cambio, no me siento así y eso hace que sentarme a escribir se me haga más cuesta arriba.
Pero fíjate que últimamente me han entrado ganas, o más bien curiosidad, por contar historias desde otra perspectiva. Me imagino más escribiendo un posible guion, que no sé si luego dirigiría o no, pero creo que, al estar ahora más entrenada en ver cine, leer guiones y escuchar historias, mi imaginario se está moviendo más hacia ese terreno.
Vestido de ACNE STUDIOS, pendientes «HardWear» de oro, collar «HardWear» de eslabones de oro, anillo «Titan x Pharrell Williams» de oro y diamantes, anillo «T T1» de oro y medio pave de diamantes y anillo «Sixteen Stone x Schlumberger» de platino, oro y diamantes, todo de TIFFANY & CO.
DESCUBRE TODOS LOS CONTENIDOS DE LA TEMPORADA AL COMPLETO EN NUESTRO NÚMERO DE OTOÑO-INVIERNO 2025. HAZTE CON LA PORTADA DE MILENA AQUÍ