Los millennials somos esa generación que creció con la aparición de Internet. Esa generación marcada por la conversión de cualquier fórmula a su versión digital... También somos la generación más criticada y conocida del planeta. Apodados como “ninis”, algunos aseguran que nos caracterizamos por la pereza, el individualismo y la burguesía como meta en la vida. 

Aunque otros nos destinan palabras tan bonitas como que somos los impulsores de la concienciación social actual, que engloba un estilo de vida saludable y, por encima de todo, con consideración ética y ecológica. 

Los millennials y las generaciones que nos siguen estamos caracterizadas por la impaciencia y la ambición, sí. Todo tiene que ser aquí y ahora. Admitámoslo, no sabemos esperar. Queremos que todo nos llegue en el momento en el que lo pensamos, y es que no estamos dispuestos a someternos a un proceso largo y tendido, sino a mecanismos eficaces y dinámicos con un resultado right now.  

No sabemos esperar para ver el final de una serie o leer la última página de un libro. Nos gustan esos artículos que nos indican aproximadamente cuánto tiempo vamos a destinar a leerlos de arriba abajo. Es más, no queremos que nos lleve más de los dos minutos que nos indica su escritor o escritora. 

Hemos llegado a tal punto de exigencia (con todo, incluso con nosotros mismos) que parece que cualquier cosa tiene que ser lo suficientemente buena como para que le dediquemos, al menos, medio minuto de nuestra vida. Nuestro tiempo está en juego y eso son palabras mayores... No queremos perderlo y por eso buscamos al mejor inversor para destinar nuestro tiempo libre.

Sin embargo, somos los primeros en engancharnos a una serie y devorarla durante el fin de semana entero sin salir del salón. Incluso desayunaremos con ella y nuestro bowl de yogurt, chía y frutas, por supuesto.

Somos un poco irracionales. Hay cosas que se merecen nuestro tiempo pero otras, en cambio, ni las sopesaremos (quizás porque no están de moda y creemos que no nos aportarán nada). 

 

Nuestra filosofía se mueve 360º a nuestro alrededor y sinceramente, por eso debemos admirar a las personas más mayores que nosotros. Ellos no parecen aburrirse, ni que el tiempo les persiga. Están calmados viendo el panorama que tienen delante de sus ojos, sin preocuparles cuánto tiempo llevan en esa hamaca observando a los vecinos en la piscina de la urbanización. 

No se ahogan en la rutina y nosotros gritamos socorro al mes de repetir el mismo camino al trabajo. Tenemos a nuestro abasto muchísimas cosas que hacer pero nos cuesta decidir en qué invertir nuestro interés. 

Muchos buscan la fórmula para no aburrirse pero en verdad, pocos se aburren y en estos momentos de confinamiento lo podemos ver...

Sacamos actividades de debajo de las piedras, desempolvamos viejos juegos de mesa, dejamos florecer nuestra vena más artística… no tenemos porqué aburrirnos y este es un dato que muchas veces se nos olvida. 

Por desgracia, no ha sido hasta este momento cuando hemos comprendido que realmente no hace falta tener planes 24/7, está bien, es tiempo para nosotros.

Las críticas, por muy constructivas que nos parezcan, siempre cuestan, pero viéndonos con ojos analíticos, también podemos añadir que somos la generación del cambio. Del cambio hacia algo mejor, claro. Somos los que luchamos por el cambio social, por mejorar el medio ambiente, por pasar a tener una mejor vida con la utilización de otros recursos, de nuestra creatividad...

La ambición nos hace buscar la mejor versión de nosotros mismos y, en estos momentos, es momento de encontrarla. 

En cuarentena, cuando estamos haciendo lo que podemos por nuestras generaciones pasadas (aunque sea desde nuestros hogares), encontramos el sentimiento de comunidad que incita a sacar nuestra mejor fórmula digital. 

Somos, en pocas palabras, la generación digitalizada que no quiere perder el tiempo sin sacar nada a cambio así que vamos a aprovecharlo...

 

Sofía Cintas: @sofcintas

Imágenes: Archivo

También te puede interesar