De un modo u otro, a todos nos fascina Hollywood y el sueño dorado que representa. Una especie de paraíso perdido del que oímos hablar constantemente, pero al que muy pocos han accedido y menos aún, triunfado en él. A lo largo de los años, hemos admirado a los mitos vivientes que de allí han surgido y escuchado sus leyendas (a ratos brillantes o sórdidas), pero siempre glamurosas. Ahora, la última gran historia surgida de esa fábrica de sueños la protagoniza un cineasta. ¿Su nombre? Josh Trank.

Josh Trank es un joven californiano cuya historia está marcada por un sentimiento muy común en estos tiempos: la insatisfacción. Trank, desde su infancia, estuvo ligado al mundo del espectáculo. Varios miembros de su familia trabajaban entre bambalinas y lo animaron a intentarlo. Él deseaba triunfar en donde genios como Spielberg lo habían hecho y, de la noche a la mañana, las puertas para lograrlo se le abrieron de par en par.

Todo comenzó con un cortó casero colgado en Youtube llamado Stabbing at Leia’s 22nd Birthday que, tras un discreto estreno, consiguió hacerse un hueco y lograr más de trescientas mil reproducciones. A partir de entonces todo se precipitó. Con tan solo 22 años, a Josh Trank comenzaron a lloverle ofertas de los estudios más prestigiosos de Hollywood, llegando a firmar un contrato para dirigir varios episodios de un serial policíaco.

Por aquel entonces, la trama para su primera película estaba empezando a materializarse en un guion que derivó en un film de ciencia ficción llamado Chronicle. La película, aplaudida por la crítica y el público, recaudó millones de dólares en taquilla y lanzó al estrellato a su protagonista, Dane DeHaan.

Pero para su sorpresa, Trank no se sintió feliz. Había logrado aquello con lo que miles de personas sueñan: hacerse un hueco en el mundo del Séptimo Arte. Quizás fuese la repentina fama o el aluvión de propuestas que involucraban a estrellas tan rutilantes como la oscarizada Emma Stone o el icónico Tom Cruise, lo que terminó por abrumarle.

El sueño no era para tanto y Trank, resignado, aceptó dirigir el “reboot” de Los Cuatro Fantásticos, un proyecto que sería recordado como uno de los mayores desastres cinematográficos de los últimos años.

A primera vista, ponerse al frente de la adaptación de un cómic de superhéroes puede parecer una oportunidad de oro... En este caso, los continuos desacuerdos con el equipo de guionistas y la enorme presión ejercida por las redes sociales, convirtieron la experiencia, en un verdadero infierno para Trank.

Pero el malestar alcanzó su punto más álgido cuando se anunció que Michael B. Jordan era el indicado para interpretar a “La Antorcha Humana”. Twitter se convirtió en un hervidero de críticas que derivaron en mensajes de odio y amenazas que, movido por el miedo a posibles reacciones violentas, llevaron a Trank a comprarse una pistola.

Un claro caso de la importancia que hoy en día poseen el fandom y las redes sociales, ejes fundamentales a la hora de buscar el éxito en taquilla (o todo lo contrario). Para Trank nada salió bien. La película fue defenestrada por la crítica y generó graves pérdidas para el estudio, que pareció retirar su confianza en un hombre cuyo talento había nacido y fallecido en Internet.

Pero tranquilos, esta es una historia con final feliz. Y Josh Trank parece haber encontrado (por fin) su camino gracias a la controvertida figura del mafioso más célebre de la historia, Al Capone. Fonzo es el título del biopic que se acaba de estrenar este mes de mayo.

El film está encabezado por Tom Hardy quien, luciendo un aspecto casi irreconocible a base de prótesis faciales y toneladas de maquillaje, busca sin ninguna duda postularse como candidato a la próxima edición de los Oscar. Trank, en cambio, desea únicamente una segunda oportunidad. Porque, incluso en Hollywood, también es posible empezar de cero...

 

Juan Marti Serrano: @sswango

Imágenes: YouTube e Instagram

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