No es la primera vez que la actriz española aparece en las páginas de esta cabecera pero, en esta ocasión, regresa con nuevos (y emocionantes) proyectos bajo el brazo. Hablamos con ella de esos nuevos retos profesionales —entre los que se encuentra su primera película en inglés—, pero también de temas como la monarquía o la intersexualidad. ¿Nos acompañas?
Empiezo a entrevistar a Anna Castillo y, antes de ponernos a hablar de cine, de la colección de Emporio Armani que luce en cada uno de los looks de este reportaje o de sus próximos proyectos (que no son pocos), sucede algo: compartimos nombre. Pero no un nombre cualquiera. Somos esa especie (¿rara?) que pronuncia con orgullo la doble consonante como si fuera un apellido o una marca registrada. «¿A ti te molesta tanto como a mí cuando solo te ponen una?», me pregunta. Y lanza un suspiro tranquilizador cuando se da cuenta de que, aunque pueda que sea un enfado irracional, no solo le pasa a ella. Así comienza nuestra conversación, que deriva en otros temas como los que descubrirás a continuación…
Anna Castillo: «Aprendí a seguir creyendo en el amor a través del amor propio»
Anna, descubriste la que ahora es tu profesión a través de tu obsesión por las comedias románticas. Sin embargo, has confesado recientemente en un podcast que te rompieron el corazón con 15 años. ¿Cómo aprende una a seguir creyendo en el amor después de un chasco tan grande en plena adolescencia?
Más que una rotura de corazón, lo viví como un desengaño amoroso y, eso, a los quince, duele un montón. Lo recuerdo como la primera vez que sentí el dolor y la agonía del amor. Suena muy tremendo, pero así fue.
En mi caso, aprendí a seguir creyendo en el amor a través del amor propio. En ese momento entendí algo que, a lo largo de los años y en algunos momentos, he sentido el riesgo de que ese aprendizaje me convirtiera en alguien un poco más dura o fría de lo que soy. Recuerdo pensar que esto no me podía volver a pasar y que yo tenía que estar muy protegida, quererme mucho y alejarme de todo lo que me pudiera hacer daño. Pero claro, este mensaje mal entendido cuando eres muy joven o cuando todavía no tienes las herramientas adecuadas, se puede convertir en una especie de coraza demasiado dura.
También creo que he hecho el trabajo a la inversa, haciendo mucho las paces con mi vulnerabilidad. Porque cuando era más joven, lo de mostrarme vulnerable era impensable. Menos mal que entendí que hay algo de la vulnerabilidad que pasa por la honestidad y la honestidad nunca puede ser mala. De hecho, yo siento que la honestidad me da mucho poder, siempre con respeto y con cuidado y con empatía, pero es un arma bastante valiosa.
¿Cuál de todos esos famosos títulos de los 90 y 2000 que te han llevado a ser actriz has revisitado más veces?
¡Muchos! Pero ahora mismo me vienen a la cabeza «Prácticamente magia», que justo hace unos días hablaba de ella con mi hermana; «Titanic» fue una película que revisité mucho en esa época, «Notting Hill», «Mis Agente Especial», «Algo para recordar», de Tom Hanks y Meg Ryan…
Chaqueta larga efecto pelo, falda mini y top corazón de terciopelo, sandalia con tacón de terciopelo y charol, todo de EMPORIO ARMANI.
¿Te gustaría repetir en una comedia romántica después de «Un cuento perfecto»?
¡Sí, sí, sí! Además, me gustaría explorar diferentes géneros dentro de la comedia romántica y dentro de las películas románticas en general, porque también hay muchas pelis románticas que me encantan y que igual no son tan cómicas, que tienen que ver con algo más emocional, como «Prácticamente magia».
La última vez que fuiste portada de Vanidad, precisamente por el estreno de esta adaptación de la novela de Elisabet Benavent, me decías que la ficción en España estaba yendo por un sitio mucho más interesante que tiene que ver con lo íntimo, lo introspectivo y, en general, con papeles mucho más alejados de los clichés. ¿Sigues creyéndolo así?
Sinceramente, no. Estos últimos años no ha habido comedias románticas en España que me interesen o que vayan acorde con lo que yo pensaba que iba a pasar. Sin embargo, sí que me reafirmo en que nuestra ficción está tocando unos palos mucho más íntimos, con una mirada distinta y, para mí, más interesante.
En el Festival de Cine de San Sebastián ha quedado bastante reflejado con títulos como «Los Domingos», «Maspalomas», «Romería»… Son ficciones con códigos distintos que tienen mucho que ver con lo que te decía antes, con los vínculos, con los puntos de vista mucho más sutiles.
Abrigo largo con ribeteado en charol, top malla con bandeau y mangas de terciopelo con strass, falda mini en terciopelo, bolso de terciopelo con costuras en charol y sandalia con tacón de terciopelo y charol, todo de EMPORIO ARMANI.
Otro de tus últimos y más sonados proyectos ha sido «Su Majestad», el cual resultó ofrecer una mirada humorística muy necesaria hacia la monarquía y ciertas instituciones que nos conciernen como sociedad. A día de hoy y a toro pasado, ¿qué crees que es lo más valioso que se ha llevado el espectador de la ficción?
Piensa que yo no puedo ser muy objetiva con todo esto porque a mí la gente no me dice directamente lo malo (risas). Tampoco he leído críticas muy malas de «Su Majestad»… Tengo la sensación de que la serie no molestó tanto como en un principio pensábamos que podría llegar a molestar. Y, por una parte me alegro, pero por otra no, porque a mí sí que me interesa la parte de la reflexión y la parte de la provocación en una ficción (sin faltar al respeto a nadie, por supuesto).
Top con bordado de cuentas plateadas, pantalones fluidos en terciopelo y guantes largos aterciopelados, todo de EMPORIO ARMANI.
Por lo general, ¿crees que en este país todavía nos cuesta reírnos de nosotros mismos?
Totalmente. Yo tengo el privilegio –e imagino que tú también–, de vivir en una burbuja donde se hablan mucho las cosas y entendemos, pero tengo la sensación de que, en general, por lo que veo, por lo que leo o por lo que oigo, hay ciertos temas que tienen que ver con la monarquía, con la Iglesia… que cuestan de tratarse con humor.
Hablar contigo ahora significa recorrer una larga lista de títulos que verán la luz en los próximos meses… Por ejemplo, tienes pendiente el remake de «Mi querida señorita», la recordada película de 1972 de Jaime de Armiñán, producido ahora por Suma Content para Netflix. Ya que en varias ocasiones has dicho que a la hora de elegir un papel es importante escuchar cómo estás, ¿qué te pedía el cuerpo en el momento en el que decides aceptar un proyecto como este?
Había algo bastante mágico de hacer el remake de «Mi querida señorita» en sí y de hacer un personaje que en su día hizo Julieta Serrano que me enganchó desde el primer momento. No es un personaje protagonista, es un secundario importante, porque es con quien tiene la historia de amor la protagonista, pero me parecía especial y muy bonito formar parte de algo que en su día fue tan significativo. Además, habla de algo de lo que me gusta formar parte, que es la reivindicación, en este caso de la intersexualidad, que es algo que todavía no está tan encima de la mesa como otras partes del colectivo.
Camisa oversize, pantalones y corbata fluidos en terciopelo verde, todo de EMPORIO ARMANI.
Los Javis fueron casi los que te apadrinaron en tu llegada a Madrid a raíz de «La Llamada», un momento que dices recordar como una etapa de crecimiento y conocimiento. ¿Cómo ha sido reencontrarte con ellos como productores del proyecto?
Ha sido muy extraño. Al final nos une un vínculo muy especial, porque, como dices, vivimos nuestros inicios de manera casi paralela. No sé cómo explicártelo pero, a pesar de haber ido creciendo, cada uno a su ritmo, seguimos siendo los mismos. Hay algo personal que nos une que hace que todo se sienta como siempre.
También en «La Llamada» conociste también a Macarena García, con quien, además de compartir portada en este número de Vanidad, has coincidido en «Se tiene que morir mucha gente», la nueva serie original Movistar Plus+ creada por Victoria Martín y basada en su propio éxito editorial…
¡Sí! Ha sido muy guay volver a rodar con Maca porque ella y yo sí que somos íntimas amigas desde «La Llamada». Trabajar, discutir, reconciliarte con alguien a quien quieres tanto en la ficción, le da un grado de verdad y de profundidad a nuestro trabajo que hacía muchos años que no me pasaba.
Top negro de punto, pantalón de terciopelo efecto pelo y zapato de piel con tachuelas, todo de EMPORIO ARMANI.
La trama recorre la vida de tres amigas del colegio, cada una con sus propias mochilas, que lidian por hacer frente a las expectativas (laborales y sentimentales) que hoy se nos imponen como generación. En tu caso, ¿te has sentido identificada con tu personaje?
Igual no me he visto en Bárbara, porque creo que soy bastante práctica, pero he visto comportamientos míos en otros personajes y veo a mis amigas en ellos también.
Tengo la sensación de que vivimos en un momento donde ahora todo está un poco desajustado, porque los 30 no son los mismos 30 de antes, ni los 40 son los 40 de antes. Por lo menos yo tengo la sensación de que la crisis que yo tendría que haber tenido a los 30, no me ha llegado porque estoy en un momento distinto al que se supone que tendría que estar.
La generación de la que nosotras formamos parte, es una generación que está un poco en medio de la nada y que tiene mucha confusión. La protagonista de esta historia, que es Bárbara, tiene mucho lío de lo que significa ser feliz, darle sentido a la vida… Y llena este vacío a base de ansiolíticos. Entonces se junta con sus amigas de la infancia, que están pasando por crisis distintas, y entre ellas se desarrolla toda una trama que es profundamente divertida, pero que también tiene un peso. Hay una representación de una generación que a veces pensamos que merecemos más de lo que tenemos y que la vida debería ser otra cosa, cuando en realidad la vida depende un poco de cómo te enfrentes tú a ella y de las decisiones y las riendas que estés dispuesta a tomar.
Camisa oversize, abrigo largo con ribeteado en charol, pantalones fluidos en terciopelo y mini bolso de terciopelo con costuras en charol, todo de EMPORIO ARMANI.
Por último, tenemos que hablar de «Life and Flowers and other things», tu primer proyecto en inglés. ¡Cuéntamelo todo! ¿Cómo te has sentido en un idioma que no es el tuyo?
Ha sido un reto. Pero daba más susto de lo que realmente ha sido, como pasa siempre. Ha sido curioso porque, de repente, he tenido reflexiones en cuanto a lo que significa currar en un idioma que no es tuyo. Al final yo llevo muchos años currando pero siempre en español. Me conozco mucho en español, me escucho, me oigo, sé lo que está bien, sé lo que no… En cambio, en inglés, era como volver a empezar de alguna manera. Era como que mi intuición sabía que era por ese lugar, pero no estaba segura, como que todo el rato tenía dudas. Ha sido muy bonito sentir que daba algunos pasos hacia atrás en cuanto a aprendizaje. Sin embargo, sí siento que he mejorado un montón mi inglés. Mis padres estaban muy contentos con eso. Les daba igual el proyecto en sí, solo querían que lo cogiera para practicar el idioma (risas).
Chaqueta larga efecto pelo, falda mini y top corazón de terciopelo, sandalia con tacón de terciopelo y charol, todo de EMPORIO ARMANI.
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Texto: Anna Alarcón @_annalarcon
Fotografía: Antártica @antarticaestudio
Vídeo: Elena Martínez Santos @elenamartinezsantos
Estilismo: Ona Goeree @onagoeree
Muah: Lucas Margarit (Another Artists) @lucas.margarit