«BLUES DE NAVIDAD» o por qué estás más triste en esta época del año
«Blues de Navidad». Imagen: @gigihadid
Quizás su nombre pueda recordarte a un villancico, pero nada más lejos de la realidad, se trata de un estado anímico negativo que suele aparecer en las fechas navideñas. Desde Vanidad te contamos todo sobre ella:
La Navidad tiene esa luz dorada que todo lo envuelve, las calles brillan, los reencuentros se acumulan en la agenda y, en teoría, debería ser la época más cálida del año. Pero a veces, detrás del tintineo de los villancicos y las fotos felices en redes, aparece una sensación más silenciosa, casi incómoda, lo que llamamos el «Blues de Navidad». Ese desánimo que llega sin avisar y surge entre el cansancio de final de año, las expectativas sociales y la nostalgia por lo que fue o ya no está convierte diciembre en un mes emocionalmente más complejo de lo que parece.
Lejos de pensar que hablar de ello puede restarle magia a estas fechas, sirve para entender que no todo el mundo vive la Navidad desde el brillo y que, aunque nadie lo cuente en voz alta, es un sentimiento más común de lo que pensamos. Desde Vanidad explicamos por qué ocurre, cómo identificarlo y de qué forma reconectar con un bienestar más real y, por ende, más sostenible y duradero.
@simoneashley
¿Qué es el «Blues de Navidad»? ¿Cuáles son sus causas?
También conocido como depresión blanca, es importante que, antes de sacar conclusiones precipitadas, se subraye que el «Blues de Navidad» no se trata de una patología, sino de «un constructo cultural que sirve para nombrar una experiencia que, en realidad, es humana, común y completamente adaptativa», tal y como apunta Marina Bazaga, psicóloga sanitaria y directora de Somos Conducta.
Y es que, la Navidad tiende a activar un entramado de significados y expectativas que pueden intensificar nuestra sensibilidad. En este sentido Bazaga comenta que, en estas fechas, «parece que todas las personas deberían sentirse felices, acompañadas, con familias unidas y celebraciones perfectas». Sin embargo, la experiencia real de gran parte de la población dista de ese ideal. «Cuando la vida no encaja con esa imagen normativa, es habitual que surjan emociones más difíciles como tristeza, nostalgia o irritabilidad», añade la psicóloga.
@selenagomez
Otra de las causas que provocan este estado emocional es la percepción de que las Navidades tienen que vivirse, sí o sí, en familia o acompañados. Sin embargo, esta expectativa social muchas veces choca con la complejidad de la realidad. Tal como detalla la psicóloga Marina Bazaga, «rara vez ponemos el foco en quienes viven una soledad no elegida y, sin embargo, son las personas para quienes estas fechas pueden resultar más dolorosas. No se trata de «no tener plan», sino de sentir que no hay un lugar donde encajar o que el vínculo que más se desea no está disponible».
Incluso, cuando el vínculo está disponible, la vivencia navideña no siempre es fácil. Delfina Vera, psicóloga interna de Somos Estupendas, lo explica así, «la mesa navideña suele hacer muy visibles las ausencias, ya sea por duelo, distancia o separación. Esto puede intensificar el sentimiento de soledad o de nostalgia. Y, aun estando acompañadas, algunas dinámicas familiares pueden activar heridas antiguas o patrones que duelen».
Asimismo, a estas situaciones se suman otros factores propios del cierre de año, como, «la presión económica, la sensación de llegar cansadas al final del año y, a veces, la distancia entre lo que necesitamos y lo que sucede alrededor», añade Vera.
Todo ello confirma que el blues navideño no surge por debilidad ni supone automáticamente un problema psicológico, es, más bien, una reacción humana ante un periodo cargado de símbolos, expectativas y comparaciones que pueden amplificar lo que ya pesa durante el resto del año.
Cómo crear una Navidad más saludable emocionalmente (y no sufrir «blues de Navidad»)
Lejos de pensar que todo está perdido y que el espíritu del Grinch se ha apoderado de nosotros, las expertas nos ofrecen varios consejos que pueden ayudarnos a transitar estas fechas de la mejor forma posible.
Toma distancia de las redes sociales
Las redes sociales a veces muestran una imagen distorsionada de la realidad que, en muchas ocasiones, aumenta la distancia entre una Navidad idealizada y la realidad de cada persona. «Aunque cada vez se habla más del malestar navideño, sigue existiendo presión por «estar bien» y mostrarse feliz. Y cuando ya te sientes vulnerable, esa comparación puede aumentar la tristeza, la irritabilidad o la sensación de no encajar», declara la psicóloga de Somos Estupendas.
@annehathaway
Valida lo que sientes
Tener una Navidad más saludable para uno mismo no siempre requiere grandes cambios y el primer paso siempre es reconocer y validar lo que uno siente. Tal y como indica Bazeaga «permitir que tu experiencia emocional sea la que puede ser, es un primer punto de partida para reducir el sufrimiento secundario y lidiar mejor con el presente. Tratar de imponerte un estado emocional solo porque sea Navidad sólo agudiza el malestar. Reconocer la experiencia es más un gesto de coraje que de derrota».
Lo mismo sucede con el dolor por lo que fue y ya no está, «si la ausencia de alguien duele, mirar lo que sí te sostiene hoy (aunque parezca muy pequeño) puede traer algo de calma», añade Vera.
Pon límites y no te sientas mal por ello
Sin duda, la presión económica es una de las grandes protagonistas de estas fechas. Tener la capacidad para poner un presupuesto realista y sostenerlo ayudará a reducir en gran medida la sensación de agobio y la culpa asociada a no cumplir con expectativas de consumo que, en muchos casos, son imposibles de sostener.
En cuanto al ámbito familiar, tal y como indica la psicóloga Delfina Vera, «hablar de lo que cada persona necesita y pactar formas de cuidarse puede hacer estas fechas más llevaderas».
@friends
Vive la Navidad que realmente puedes
Igual que cada persona es diferente y vive situaciones únicas, la Navidad es un periodo que cada uno experimenta de forma distinta, con significados y emociones que no siempre coinciden con la versión soñada de estas fechas y eso está bien.
«En las soledades no elegidas es especialmente importante no reducir la idea de compañía a «la ideal» o «la que debería ser». Permitir otras fuentes de conexión y nuevos vínculos —aunque no sustituyan lo que falta— ofrece acompañamiento mientras duele. Somos seres sociales: la presencia y la conexión siguen siendo factores profundamente relevantes para nuestra especie» concluye Bazeaga.
Como ves, al final, la clave esté en permitirnos vivir la Navidad a nuestra manera, sin guiones prestados, con más serenidad, realidad y con la libertad de elegir qué nos hace bien.