«Los domingos» y «Sirât» se reparten la noche en unos GOYA 2026 con fuerte carga simbólica

La 40 edición de los Premios Goya, celebrada en Barcelona el 28 de febrero de 2026, coronó a «Los domingos» como Mejor película y consolidó a «Sirât» como la gran triunfadora técnica de la noche. Repasamos todos los ganadores, los «looks» más comentados de la alfombra roja, las actuaciones musicales y el discurso de Susan Sarandon al recibir el Goya Internacional

Barcelona volvió a vestirse de cine en la 40 edición de los Premios Goya, celebrada el sábado 28 de febrero en el Auditori Fòrum del Centre de Convencions Internacional de Barcelona y retransmitida por La 1 de TVE. En términos de relato, la noche se leyó como una partida con dos fuerzas complementarias. «Los domingos» se consolidó como gran triunfadora en los premios de mayor peso (película, dirección, guion y actriz protagonista), mientras «Sirât» dominó el apartado técnico (música, montaje, sonido, fotografía, dirección de producción y dirección de arte). Ese reparto dibuja una idea bastante clara de lo que la Academia premia cuando mira «obra» y lo que reconoce cuando mira «oficio» (y también sugiere qué títulos han conectado con el público de industria desde ángulos distintos).

Luis Tosar y Rigoberta Bandini, presentadores de la 40 edición de los Premios Goya 2026, durante la gala celebrada en el Auditori Fòrum de Barcelona
Luis Tosar y Rigoberta Bandini, presentadores de la 40 edición de los Premios Goya 2026, durante la gala celebrada en el Auditori Fòrum de Barcelona. Imagen: @academiadelcine

Así fue la 40 edición de los Goya: palmarés, alfombra roja y el impresionante discurso de Susan Sarandon

Los premiados

La gran foto del palmarés se resume en un eje: «Los domingos» gana el centro simbólico y «Sirât» gana el músculo técnico. Alauda Ruiz de Azúa se llevó Mejor Dirección y también Mejor Guion Original, y la película terminó coronando Mejor Película. A nivel interpretativo, Patricia López Arnaiz ganó Mejor actriz protagonista por «Los domingos».

Alauda Ruiz de Azúa posa con sus Goya a Mejor dirección y Mejor guion original por «Los domingos» en los Goya 2026
Alauda Ruiz de Azúa posa con sus Goya a Mejor dirección y Mejor guion original por «Los domingos» en los Goya 2026. Imagen: @academiadelcine

En el otro lado del tablero, «Sirât» se impuso como la película técnicamente excelente: Mejor Música Original (Kangding Ray), Mejor Montaje (Cristóbal Fernández), Mejor Sonido (Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas), Mejor Dirección de Fotografía (Mauro Herce), Mejor Dirección de Producción (Oriol Maymó) y Mejor Dirección de Arte (Laia Ateca Font). El mensaje implícito es interesante: cuando una película se percibe como una máquina precisa, la Academia tiende a premiarla en las categorías donde se celebra la arquitectura invisible del resultado.

Oliver Laxe posa en la 40 edición de los Premios Goya 2026 celebrada en Barcelona tras el reconocimiento a «Sirât», una de las películas más premiadas de la noche
Oliver Laxe posa en la 40 edición de los Premios Goya 2026 celebrada en Barcelona tras el reconocimiento a «Sirât», una de las películas más premiadas de la noche. Imagen: @academiadelcine

Por otro lado, Álvaro Cervantes ganó Mejor Actor de Reparto por «Sorda», película que además sumó Mejor Dirección Novel (Eva Libertad) y Mejor Actriz Revelación (Miriam Garlo). Es decir, «Sorda» no fue solo «la tercera vía»: fue, sobre todo, el recordatorio de que los Goya también funcionan como amplificador de nuevas sensibilidades interpretativas (y de nuevas formas de representación dentro del propio sistema del cine español).

Miriam Garlo, actriz de «Sorda», posa con su Goya a Mejor actriz revelación en los Premios Goya 2026 en Barcelona, con vestido marrón estructurado y falda vaporosa
Miriam Garlo, actriz de «Sorda», posa con su Goya a Mejor actriz revelación en los Premios Goya 2026 en Barcelona, con vestido marrón estructurado y falda vaporosa. Imagen: @academiadelcine

La alfombra roja

La alfombra roja fue, una vez más, una pasarela de narrativas. En una gala que celebra cine, la moda sirve para otra cosa: declarar alianzas (firmas, estilistas, joyería), situarse en un tono (clásico, experimental, archivo, tendencia) y también negociar visibilidad. Hubo una insistencia notable en diseñadores españoles y en marcas con peso industrial en el país: Luis Tosar volvió a confiar en Pedro del Hierro, mientras Rigoberta Bandini eligió Rabanne para el photocall y reservó varios cambios de vestuario durante la ceremonia (con nombres como Moschino, Marta Martí o Comte Spain). También se vio esa mezcla de «industria local» y «lujo global« en elecciones como Patricia López Arnaiz con Loewe, Belén Rueda con Valenzuela Atelier o Hiba Abouk con Carolina Herrera, que subrayan cómo la alfombra es, en la práctica, un escaparate de posicionamiento.

Patricia López Arnaiz posa con su Goya a Mejor actriz protagonista por «Los domingos» en la 40 edición de los Premios Goya celebrada en Barcelona, con vestido amarillo pastel de LOEWE
Patricia López Arnaiz posa con su Goya a Mejor actriz protagonista por «Los domingos» en la 40 edición de los Premios Goya celebrada en Barcelona, con vestido amarillo pastel de LOEWE. Imagen: @academiadelcine

Por un lado, se vio el contraste entre el look entendido como elegancia de ceremonia (silencioso, de líneas limpias) y el estilismo entendido como acontecimiento (volúmenes, colores de impacto, referencias explícitas). Susan Sarandon apareció con un vestido de inspiración esmoquin de Armani (sobrio, casi institucional) que encajaba con la dimensión simbólica de su Goya Internacional. Esa tensión es clave para entender por qué la alfombra no es solo «vestidos bonitos»: funciona como un segundo guion que compite por titulares (a veces incluso más rápido que el palmarés). Además, en una edición con fuerte atención mediática a discursos y a gestos, la moda operó como marco emocional (desde lo sobrio hasta lo exuberante) para una noche que buscó equilibrar celebración y comentario social.

Las actuaciones

Si los premios ordenan la jerarquía simbólica, las actuaciones ordenan el ritmo televisivo. La gala se abrió con una actuación musical de los presentadores, Luis Tosar y Rigoberta Bandini, que marcó el tono de variedad (entre ceremonia y espectáculo). El cartel de actuaciones incluyó a Ana Mena y Dani Fernández en el In Memorian, donde versionaron «Si te vas» del recientemente fallecido Robe (Extremoduro), pero también actuaron Alba Molina, Bad Gyal y la propia Rigoberta Bandini, entre otros nombres.

 

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Leído en clave de industria cultural, es una selección que dialoga con audiencias distintas (mainstream pop, escena urbana, tradición familiar y autoría), y que confirma algo: la gala ya no se concibe solo como un evento de cine, sino como un producto de entretenimiento transversal. En esa mezcla está parte de su eficacia mediática (y también el riesgo: cuando el show crece, el premio puede perder centralidad narrativa si no se administra el tiempo con precisión).

Goya Internacional

El Goya Internacional a Susan Sarandon fue uno de los momentos más simbólicos de la noche. Más allá del reconocimiento a una trayectoria incontestable (de «Thelma & Louise» a «Dead Man Walking»), su presencia introdujo una dimensión política explícita en una gala ya atravesada por la reivindicación. No fue solo la celebración de una actriz icónica de Hollywood, sino la escenificación de un puente entre industrias y de una idea de comunidad artística transnacional.

Susan Sarandon vestida de Armani en la alfombra roja de los Premios Goya 2026, donde recibió el Goya Internacional
Susan Sarandon vestida de Armani en la alfombra roja de los Premios Goya 2026, donde recibió el Goya Internacional. Imagen: @academiadelcine

Sarandon subió al escenario tras una larga ovación y pronunció un discurso que evitó la complacencia. «En estos días en los que el mundo está dominado por la violencia y la crueldad», dijo, «miraros me ayuda a sentirme menos sola». Sus palabras, acompañadas de un pin de «Palestina libre», situaron el momento en el terreno del posicionamiento moral más que en el de la nostalgia cinematográfica. 

Qué cuenta esta edición sobre el cine español

La 40 edición deja una lectura bastante nítida: la Academia premia, a la vez, la película que concentra relato y reflexión («Los domingos») y la película que concentra excelencia técnica («Sirât»). Ese reparto es menos una contradicción que un retrato del ecosistema: el cine se valida en capas, y cada capa tiene su lenguaje de prestigio (autoría, interpretación, escritura, oficio).

También fue una gala donde los momentos extracinematográficos importaron mucho: discursos que se vuelven virales, gestos de posicionamiento, reapariciones comentadas, actuaciones pensadas para circular. Todo eso no es «ruido» ajeno al cine: es, precisamente, cómo el cine (como industria cultural) pelea por su lugar en el espacio público en 2026.

Marta España @mdmovidas

Imágenes: Instagram @academiadelcine

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