Las nominaciones a los Premios Goya 2026 ya están aquí y funcionan como una radiografía clara del cine español estrenado en 2025. Con «Los domingos» y «Sirât» a la cabeza, y una fuerte presencia de propuestas diversas en tono, género y territorio, el listado confirma un año especialmente plural, marcado por la convivencia entre cine íntimo, relatos políticos, animación en expansión y nuevas formas de representación
Las nominaciones a la 40.ª edición de los Premios Goya, anunciadas el pasado 13 de enero, no solo activan la carrera hacia la gala del próximo 28 de febrero en Barcelona: también funcionan como un resumen bastante preciso del cine español estrenado en 2025. Más allá de quién gane o pierda, el listado dibuja un ecosistema marcado por la diversidad de miradas, la descentralización territorial y una convivencia cada vez más natural entre cine de autor, películas de vocación popular y propuestas formales arriesgadas.
Con «Los domingos» (13 nominaciones) y «Sirât» (11) liderando las candidaturas, y títulos como «Maspalomas», «La cena» y «Sorda» completando el quinteto a Mejor Película, los Goya 2026 confirman un año especialmente sólido en términos creativos. No hay una única tendencia dominante, sino un diálogo constante entre intimidad, política, espiritualidad, memoria y conflicto social. El actor Luis Tosar y la cantante, compositora y actriz, Rigoberta Bandini, presentarán los Goya 2026 el mes que viene.
Descubre los nominados a los premios Goya 2026
«Los domingos»: comunidad, fe y vínculos familiares en primer plano
Con 13 nominaciones, «Los domingos» se sitúa como la gran favorita de esta edición. La película dirigida por Alauda Ruiz de Azúa aborda el proceso de acercamiento a la religión y a las comunidades de fe desde una mirada contemporánea, alejándose tanto de la caricatura como del panfleto. Su fuerza reside en el trabajo con los intérpretes y en la forma en que lo ideológico se filtra siempre a través de lo cotidiano y lo emocional.
En este filme, los personajes, sus vínculos y sus conflictos sostienen el relato tanto como la puesta en escena o la idea de autor, y eso se traduce en repartos muy presentes y cohesionados que atraviesan toda la película. «Los domingos» no busca grandes gestos ni subrayados, sino construir un relato coral que observa cómo los vínculos familiares y las creencias se reconfiguran en un mundo inestable.
Fotograma de «Los domingos», de Alauda Ruiz de Azua (2025)
«Sirât»: espiritualidad, radicalidad y cine como experiencia límite
Las 11 nominaciones de «Sirât» consolidan a Oliver Laxe como una de las voces más singulares del panorama español. Tras su paso por Cannesy su recorrido internacional, la película llega a los Goya como una propuesta que desborda etiquetas: entre el western, la fábula existencial y el relato místico, «Sirât» se adentra en la muerte, la fe y la posibilidad (o no) de redención.
Su presencia en categorías técnicas, artísticas y creativas refleja el reconocimiento a un cine que apuesta por la experiencia sensorial y por una puesta en escena extrema más que por una producción cinematográfica basada en la trama. En el mapa de los Goya 2026, «Sirât» representa el polo más radical, aquel que entiende el cine como un espacio de riesgo y confrontación.
Fotograma de «Sirat», de Oliver Laxe (2025)
«Maspalomas»: identidad, deseo y madurez en clave íntima
Con nueve nominaciones, «Maspalomas», de Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, confirma el excelente momento del cine vasco y su capacidad para conectar con públicos diversos sin renunciar a la complejidad. La película se centra en personajes que afrontan el deseo, la identidad sexual y el paso del tiempo desde una perspectiva serena, alejada del dramatismo fácil.
La nominación de Jose Ramón Soroiz a Mejor Actor Protagonista (en uno de los regresos interpretativos más celebrados del año) refuerza la idea de que 2025 ha sido una temporada especialmente fértil para relatos sobre la madurez, la memoria y las decisiones vitales que llegan tarde, pero llegan.
«La cena»: comedia política y memoria histórica
«La cena», dirigida por Manuel Gómez Pereira y con ocho nominaciones, demuestra que la comedia sigue siendo una herramienta eficaz para abordar episodios incómodos del pasado reciente. Ambientada en torno a una cena a comienzos del franquismo, la película combina humor, ironía y reflexión política sin perder vocación de público.
Su presencia en las principales categorías confirma que el cine español continúa explorando fórmulas híbridas: películas accesibles que, al mismo tiempo, dialogan con la memoria histórica y con debates aún abiertos en la sociedad española.
Fotograma de «La cena», de Manuel Gómez Pereira (2025)
«Sorda»: representación, accesibilidad y nuevos relatos
Las siete nominaciones de «Sorda» convierten a la ópera prima de Eva Libertad en uno de los hitos de la edición. Más allá de su recorrido por festivales, la película destaca por abrir un espacio de representación poco habitual en el cine español, con una protagonista sorda interpretada por Miriam Garlo, primera actriz sorda nominada a un Goya.
El reconocimiento de la Academia apunta a un cambio relevante: la ampliación de los relatos y de los cuerpos que ocupan el centro de la pantalla. «Sorda» no se presenta como excepción ni como gesto simbólico, sino como una película plenamente integrada en la conversación cinematográfica del año.
Fotograma de «Sorda», de Eva Libertad (2025)
Música: cinco candidatas y un pulso muy distinto entre pop, flamenco y autoría
La categoría de Mejor Canción Original llega especialmente abierta este año, con cinco temas que representan perfiles creativos muy distintos. «Hasta que me quede sin voz», compuesta e interpretada por Leiva para la película homónima, aporta un registro pop-rock clásico y emocional. En el extremo más ligado a lo documental y a la raíz está «Flores para Antonio», firmada por Alba Flores y Silvia Pérez Cruz para el documental del mismo título, una pieza que trabaja desde la memoria y el homenaje íntimo. Completan la lista «La Arepera», de Paloma Peñarrubia Ruiz para «Caigan las rosas blancas»; «Y mientras tanto, canto», de Víctor Manuel para «La cena»; y «Caminar el tiempo», compuesta por Blanca Paloma Ramos, José Pablo Polo y Luis Ivars para «Parecido a un asesinato».
Fotograma de «Hasta que me quede sin voz», de Leiva (2025)
Animación: un campo más variado que ya no juega en segunda división
La categoría de Mejor Película de Animación confirma que el formato vive un momento de expansión en España, con títulos que se mueven entre la aventura familiar, la experimentación estética y el relato contemporáneo. En lugar de competir por un único modelo «infantil», las nominadas («Bella», «Decorado», «El tesoro de Barracuda», «Norbert» y «Olivia y el terremoto invisible») apuntan a un panorama más diverso en estilos y públicos. La animación, aquí, aparece como industria creativa con lenguaje propio: no un apartado menor, sino un terreno donde se ensayan imaginarios y se construye futuro.
Un año de cine plural y descentralizado
El conjunto de nominaciones a los Goya 2026 dibuja un panorama optimista. Frente a la idea de un cine español homogéneo, la lista confirma una pluralidad de estilos, territorios y preocupaciones. Desde la espiritualidad radical hasta la comedia política, pasando por el retrato íntimo, la memoria y la representación, el cine de 2025 ha demostrado una notable capacidad para dialogar con su tiempo.