El día de San Valentín es ese que las parejas celebran como algo parecido al aniversario. Como si se tratase de un día realmente especial para ellos aunque en realidad no tenga por qué significar nada en su relación. Ni se han dado su primer beso un 14 de febrero, ni ha sido la fecha en que se han prometido amor eterno. Aunque en algunos casos sí se ve como una ocasión especial para dar un paso más en la relación de pareja. Un día en el que todo el merchandising que vemos en las tiendas y escaparates nos hace desear tener también esa cita de película romántica

 

Sin embargo, no es así para todos. El otro colectivo de la sociedad celebra lo que se conoce en la cultura popular (o en Twitter) como San Solterín. Fijo que tú también lo has vivido alguna vez. Por eso, si hoy eres de los que pertenece a ese grupo, vamos a darte unos consejos para que te quieras como te mereces. Porque, ¿estás seguro que ya lo haces?

Me acepto tal como soy

Es uno de los pasos que más nos cuesta dar pero sin duda es probablemente el que más satisfacción nos da cuando lo conseguimos. Es uno de los principales motivos que nos echa para atrás eso de querernos. Aceptar nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestro físico y el rumbo de nuestra vida, hará que seamos más felices y dejemos de quejarnos por lo que no debemos.

No me comparo con los demás

Sí, todos lo hemos hecho y más de una o dos veces. Nos pasamos la vida comparándonos con el vecino, que si el coche que tiene, que si en qué trabaja, que si cuánto gana… Qué más da, todas esas cosas no nos incumben y además nos están haciendo perder el tiempo. Tiempo que deberíamos invertir en mirar hacia delante y perseguir nuestros sueños y nuestros objetivos. Ya lo dice el refrán: las comparaciones son odiosas.

Reflexionar

¿Piensas cuando actúas o actúas por impulso? Más bien la segunda opción y claro, después vienen los arrepentimientos. Antes de actuar o tomar cualquier decisión en caliente deberíamos pararnos a reflexionar sobre lo que realmente queremos y más importante aún, sobre lo que tanto nosotros como nuestro cuerpo necesita. Siéntate a pensar tranquilamente, mantén una conversación contigo mismo y comenzarás a conocerte mejor.

Reconocerme el esfuerzo

Todo el día pensando en lo que hiciste mal o en lo que ni siquiera llegaste a hacer pero, ¿acaso te has felicitado por todo el esfuerzo que has hecho durante el día? Probablemente no, porque vemos antes lo negativo que lo positivo y eso tiene que cambiar. Está claro que hay días que no hacemos todo lo que nos gustaría pero hemos hecho un millón de cosas bien de las que apenas nos acordamos. Al final del día piensa en todo lo bueno que ha tenido este, y deja lo malo en el pasado.

Reírse

No hay mejor cosa para terminar un mal día que reírse. A carcajadas, solo, con amigos, de un chiste malo o de un meme. La risa proporciona una sensación de bienestar y beneficia nuestra salud tanto física como mental, sobre todo si aprendemos a reírnos de nosotros mismos. Porque, lo creas o no, reírnos de nosotros es tan importante como querernos.  

 

Lucía Pandiella - @luciapandiella 

Imágenes: archivo y Giphy