Después de interpretar a una mujer del año 1901 y ponerse en la piel de una chica de 23 años con un hijo de 6 meses, Greta nos habla de las relaciones, actuales y pasadas. Porque ella, como muchas otras mujeres en el cine, no está dispuesta a ser la novia de ningún protagonista.

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Desde pequeña has crecido con el mundo de la interpretación muy cerca, ¿cómo has vivido este amor por el cine durante tu infancia?

Cuando era pequeña lo vivía más como un juego. Mi padre tuvo mucho que ver en esta decisión, aunque tampoco lo recuerdo como una decisión, sino como algo que fue ocurriendo poco a poco, de manera orgánica. Es cierto que mi interés por la interpretación nació al ver cómo mi papá disfrutaba de su profesión. Entendía lo que hacía, el valor que tenía su trabajo... Aun así nunca podré saber si esta predilección por el mundo de la interpretación, hubiera crecido en mi interior de no tener una figura de referencia como mi padre. 

¿Cuál es el mejor consejo o advertencia que te han dado tus padres?

Mis padres siempre han tratado de transmitirme dos valores súper importantes (y a veces demasiado olvidados): la paciencia y la humildad. Se han encargado de que sea yo quien vaya construyendo mis propios consejos, de que tenga mi propio criterio y de que haga las cosas por y para mi misma. He tenido la suerte de nacer en una casa de artistas donde siempre he sido libre para explorar mi lado más creativo, mi lado más Greta.

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¿A qué edad interpretaste tu primer papel?

Me atrevo a decirte que mi primer papel de verdad lo he interpretado este año. Hasta el momento todos los personajes han sido más bien secundarios, aunque con más o menos presencia, siempre he tenido la gran suerte de estar en buenísimas manos, eso sí. Con Ramón Salazar en La Enfermedad del domingo, con Isa y Isaki en La próxima pell, con Lino Escalera en No sé decir adiós... y muchos otros. De hecho pienso que este bagaje es precisamente el que me ha permitido trabajar con mayor seguridad en proyectos como Elisa y Marcela y La hija de un ladrón.

¿Cómo ha evolucionado Greta como actriz? ¿Y como persona?

Como te decía, esto es una carrera de fondo (eso es lo que me recuerda mi padre siempre). He sido afortunada en el hecho de haber podido trabajar con grandes profesionales y artistas en los últimos años, pero sigo formándome e intento aprender cosas nuevas en cada proyecto. ¿Cómo persona?... Decía Bardem en un documental que “cada uno lleva el trabajo como es en la vida”. Pues eso mismo.

De los papeles que has interpretado hasta ahora, ¿cuál es el que más te ha marcado? ¿Y con el que te has sentido más identificada?

Es muy difícil identificarte con un solo papel. Todos los actores hablamos un poco de nosotros mismos en cada personaje. Evidentemente, cuanto más importante es el papel, más te involucras en él y más te marca en tu trayectoria. Aun así, soy de las que prefiere verse poco... Me encanta meterme en la piel de un personaje y no reconocerme. Me gusta que la gente que me conoce, pueda olvidar que esa persona es Greta.

¿Qué ha significado para ti coincidir con tu padre en La hija de un ladrón? ¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que me daba mucho respeto trabajar con mi padre. A los dos nos asustaba un poco, sobre todo porque la relación que ambos tenemos en esta ficción es muy desagradable... Pero esto no quita que haya sido bonito, fácil y desde luego, ¿quién me hubiera cuidado y acogido tanto como lo ha hecho mi padre?. No es por barrer para casa pero mi padre es un grandísimo actor, por eso siempre será un gran privilegio el hecho de poder trabajar con él.

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¿Qué ha representado para ti ser una de las protagonistas de Elisa y Marcela, uno de los estrenos más esperados del año?

Un sueño. Por un lado, trabajar con Isabel Coixet y Natalia de Molina en un proyecto de esta envergadura es un grandísimo honor. Desde luego es uno de los momentos más importantes de mi carrera hasta ahora. Isabel es una directora extraordinaria pero además, es muy agradable trabajar con ella, algo que por desgracia puede sonar a rareza. Confía, escucha y te valora. Por otro lado, es un honor poder representar a estas dos mujeres que arriesgaron sus vidas por defender su amor. Hasta ahora su historia no era muy conocida pero desde luego, Elisa y Marcela merecen ser recordadas por su valentía y por su coraje.

Teniendo en cuenta que rodando esta película has tenido que ponerte en la piel de una mujer del año 1901 a la que se le prohibía enamorarse libremente de alguien solo por ser del mismo sexo, ¿cómo ves el amor en las nuevas generaciones? ¿Cómo ha cambiado?

El amor como tal, como idea, es algo eterno. Por eso no creo que el amor en sí haya cambiado mucho... Aunque sí que es verdad que las formas de relacionarse, de conocerse y de estar juntos, han cambiado desde entonces. En algunos aspectos quizá para mal, pero en otros muchos, han evolucionado para bien. Gracias a Dios, ahora podemos amar públicamente a cualquier persona sin importar su género, y es que un amor no tiene por qué darse solo entre un hombre y una mujer para ser aceptado. Al menos legalmente, sigue faltando mucho recorrido para que podamos amar libremente, pero libres, libres de verdad.

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Has dicho que el cine es un mundo muy solitario, aunque aparentemente no lo parezca... ¿por qué piensas que existe esta falta de empatía?

El cine al final es una ilusión y lo que rodea al cine en si, también es en cierta manera ilusorio. Creo que empatía nos falta un poco a todos, en general. Es cierto que en varias ocasiones quizás esperas que un actor tenga más, ya que es un músculo que tenemos más ejercitado...

Aunque eres muy activa en redes, hay una parte de ellas qué no te gusta. ¿Qué es y por qué?

A veces las redes facilitan que pequemos de un exceso de Vanidad (risas).

Precisamente las nuevas formas de comunicación son las responsables de haber acelerado el proceso de conexión global hasta tal punto, que dicen que solo nos separan siete o menos intermediarios para relacionarlos... Así que, ya que estamos más conectados de lo que nos parece, ¿con quién te gustaría irte encontrando por el camino?

Ojalá me vaya encontrando a gente a la que admiro, ya sea por casualidad, o porque así tenía que ser. Me gustaría cruzarme, laboralmente hablando, con mucha gente. Nathalie Poza, Barbara Lennie, Anna Castillo, Almodóvar, Jaime Rosales, Sorrentino, Haneke... Incluso repetir con Isabel Coixet, Belén Funes, Eduard Fernández, Àlex Monner... ¿Son muchos nombres? ¡Es que me queda mucho camino aún!

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¿Cómo se te plantea el 2019? ¿Qué otros proyectos tienes entre manos?

El 2019 creo que es un año curioso, “recoger lo sembrado” que dicen, ¿no?. Queda muy poco para que se estrenen los proyectos que rodé el año pasado así que mientras espero, he decidido formarme, seguir estudiando interpretación, cuidarme y seguir haciendo todo lo que esté en mis manos para seguir trabajando en esta profesión durante mucho, mucho tiempo.

 

Texto: Anna Alarcón @_annalarcon

Fotografía: Iciar J. Carrasco @iciarjcarrasco

Estilismo: Paloma González Durántez @palomagonzalezdurantez

Peluquería y maquillaje: David Bello @davidbeauty_ para Chanel

Agradecimientos al Hotel Urban Madrid